domingo, 19 de diciembre de 2010

Aura Marina, el contrato matrimonial.

Mi amada Aura Marina está empeñada en que logremos un buen acuerdo matrimonial, como ella es abogada insiste en la formulación explícita de las cláusulas del acuerdo que habrán de regir nuestra vida en pareja.

Una de las cuestiones principales que hemos acordado previamente ella y yo es la de los hijos en común. Ella no quiere tenerlos y yo tengo varios de otras relaciones. Estamos plenamente de acuerdo que nuestras vidas serán sin hijos que mantener o criar. Yo tengo 66 años cumplidos y ella 47, eso nos pone en otro nivel de la relación de pareja, que nos hace vislumbrar una relación de dos seres únicos que habrán de acompañarse toda la vida.

Muchas de las parejas de la posmodernidad se han planteado seriamente no tener hijos, aun siendo ellos muy jóvenes. Esa es una de las condiciones principales de las parejas que empiezan una vida en común.

El lugar de residencia puede ser cualquier parte del planeta, siempre y cuando los dos estemos de acuerdo en establecernos fuera de México y Guatemala. O bien, el lugar de residencia puede ser algún sitio del interior del país. Aunque en principio el hogar conyugal será fincado en la ciudad de México.

Apoyar las iniciativas o proyectos vitales de cada uno, para estimular el desarrollo personal de ambos. Ella quiere estudiar y formarse como terapeuta, eso a mi me agrada demasiado; la apoyaré fuertemente en ese propósito suyo. Yo me dedico al psicoanálisis y me encantaría que mi mujer me acompañara en esa profesión, atendiendo cada uno de nosotros a sus propios analizantes. Y establecer una comunicación profesional que nos revitalice constantemente. Mis 25 años en la atención de analizantes en la clínica, me permiten orientar a mi mujer en sus primeros pasos de su formación. Yo seré su marido, no su analista, estamos claros en eso.

Reforzar los lazos sociales, de amistad y familiares, de cada uno de los dos. Conjuntaremos dos constelaciones sociales importantes para nutrir la vida de la pareja, lejos de aislarnos en nuestros mundos individuales, sumaremos relaciones a nuestra vida nueva. Cada quien aportará a sus amigos y familiares al entorno de la nueva pareja, para enriquecerla profundamente.

Le he dicho a Aura Marina que mi mayor capital social lo constituyen mis amigos y conocidos de toda la vida. Aparte de mis parientes consanguíneos.

Respetaremos hábitos y costumbres anteriores, ya que es difícil transformarse en otra persona al momento de iniciar una vida en conjunto, ni es posible ni deseable.

Salvo que sean cuestiones que generen demasiado malestar al otro, entonces se llegará a un acuerdo de acoplamiento distinto, cediendo ambas partes en algo. Esa negociacipón habrá de realizarse constantemente, la de ir observando las cosas que nos gustan o nos disgustan a los dos.

Los sistemas de pensamiento de cada uno serán plenamente respetados, así como las cosmovisiones particulares.

Ambos tenemos derecho a tener una vida privada, y espacios propios para estar solos.

La planeación de las vacaciones se hará en conjunto, salvo que se acuerde previamente que cada quien puede vacacionar por su lado.

Los compromisos económicos adquiridos dentro de la relación de pareja tiene que ser claros y precisos, discutir si seremos socios solidarios en las deudas contraídas.

Cada quien será propietario de los bienes adquiridos previamente a la nueva pareja. Nada de que lo tuyo es mio y lo mio es mio, vieja práctica de muchas parejas premodernas.

Los desacuerdos no serán necesariamente señal de catástrofe matrimonial alguna. Bienvenidas las diferencias y las discusiones para establecer nuevos convenios de conviviencia.

Estos solamente son algunos de los tópicos que habrán de analizarse en conjunto, entre mi amada Aura Marina y yo. Hay más cosas que deliberar, estoy seguro, pero esto es el inicio de algo lindo como relación de pareja con un amor maduro.

2 comentarios:

  1. Jajaja el comentario de Joice. Para llegar a un amor maduro habremos de haber pasado antes por experimentar el amor no maduro, o no es así Bolivar? No existiría sino punto de comparación.
    Me alegra que haya hombres como tú, amplios, maduros y con el verdadero amor.
    Serán muy armoniosos y felices sin duda, Aura Marina y tú.

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