jueves, 9 de diciembre de 2010

Evo Morales en Cancún

El presidente boliviano, Evo Morales, afirmó en la Cumbre del Cambio Climático que si las naciones ricas renuncian a renovar el protocolo de Kioto, que las compromete a cortar las emisiones de carbono, "estaremos atentando contra la humanidad en su conjunto". Los 194 países reunidos en la ciudad turística de Cancún deberán llegar a un acuerdo mañana.

"Si nosotros enviamos al basurero el protocolo de Kioto, seremos responsables de economicidio, de ecocidio, por tanto, de genocidio, porque estamos atentando a la humanidad en su conjunto", dijo Morales y afirmó que los desastres del clima ya se cobran 300.000 vidas anuales y que en pocos años serán un millón.

"Cada uno de nosotros, especialmente presidentes, jefes de delegaciones, gobiernos, pongámonos, pónganse a la altura de millones y millones de familias que son víctimas del calentamiento global, del cambio climático", dijo Morales al pedir claros compromisos y esfuerzos de los países.

El presidente aymara llevó a los negociadores del clima en Cancún las 15 conclusiones de la Conferencia de los Pueblos y de los derechos de la Madre Tierra celebrada en abril en Cochabamba. El documento defiende la reducción al 50 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero, la aprobación de una carta de derechos de la Madre Tierra, respeto a los pobladores tradicionales e indígenas y la creación de un tribunal internacional del clima para juzgar a los países ricos que incumplan sus deberes.

Los países en desarrollo se encuadraron en esta conferencia en el reclamo de una extensión más allá de 2012 del Protocolo de Kioto. Japón dijo que no renovará ese protocolo, al criticar que Estados Unidos y China, los mayores emisores del planeta, están fuera del mismo. Kioto es el único mecanismo formal y oficial que actualmente obliga a recortes en las emisiones de carbono de los países industrializados.

2 comentarios:

  1. Hay demagogias de proporciones tan descomunales que pasan al ámbito del surrealismo, son imposturas al límite de lo diabólico, cinismos que necesitan algún nuevo superlativo.. Este es el caso de la la cruzada internacional a favor del medio ambiente y de la “madre tierra” que intenta presentar como su nueva identidad ideológica el señor Evo Morales, iniciativa que tiene una consistencia ética parecida a una convocatoria de Osama Bin Laden a la Paz mundial.

    La producción de hoja de coca, sustento político, económico, y principal fuente de legitimidad presidencial, ha experimentado un crecimiento geométrico desde 2006, incluyendo el cultivo en casi todas las áreas protegidas, y es responsable de la mayor devastación de las tierras fértiles en Bolivia desde que los conquistadores españoles decidieron acabar a plan de incendios el manto vegetal altiplánico. A la esterilización producida por el arbusto, que imposibilita cultivos posteriores durante una década y cuya superficie aumento en nueve veces durante la presidencia de Morales hasta alcanzar hoy 50 000 hectáreas , se deben agregar la inmisericorde y descontrolada vertida de miles de litros de residuos altamente tóxicos de acido sulfúrico, cal viva y otros químicos, derivados de la masiva producción de cocaína que a migrado de sus lugares de producción en el oriente a zonas peri urbanas y rurales del occidente. Morales expulsó a la DEA, incluyó a la hoja de coca, sin la cual es obviamente imposible producir cocaína, en la Constitución y el canciller Choquehuanca propuso que los niños de Bolivia debieran tomarla en el desayuno en vez de la leche.

    Esta devastación es gravísima e ilustra la hipocresía de un gobierno que vocifera sobre el agua como un derecho humano, por ejemplo, pero que permite que la minería transnacional contamine como nunca los acuíferos del altiplano y como en el caso de San Cristóbal en pocos años habrá consumido por si sola tales cantidades que habrá convertido el sur de Bolivia en un desierto hasta debajo de la superficie.

    El “sagrado” lago Titicaca se ha convertido en una cloaca producto del derrame de aguas servidas que ha crecido sin que se haya definido una política pública sobre esta problemática que ha confinado la presencia piscícola a las áreas de granja y a las especies que aun toleran esta contaminación. En el carnaval de Oruro, bajo la etiqueta de respeto a las “culturas ancestrales” miles bailaron haciendo sonar instrumentos musicales y exhibiendo vestuarios hechos con especies en extinción sacrificadas expresamente ignorando no solo las leyes sino los ruegos de organizaciones medioambientalistas y ciudadanos.

    Ufano de su relativo apoyo electoral, el gobierno seguirá sembrando las canchas de futbol de todo el país de césped sintético para que armonice con alfombra de basura plástica que acompaña al viajero a lo largo de todas las carreteras y que es la cotidianeidad de la mayoría de los pueblos, e incluso de ciudades como Oruro y Cochabamba. En esas condiciones presentarse con una careta medioambientalista es una desfachatez descomunal, una indecencia grotesca.

    ResponderEliminar
  2. Después de leer el comentario a esta columna, pensé un poco mas en lo que iba a comentar. Tuve admiración cuando Evo dijo: " o es el fin del capitalismo o el de la madre tierra lo demás es un engaño a los pueblos".
    Es realista y a la vez tajante pero creo que no esta lejos de la verdad aunque por otro lado Evo sea controvercial. Sucede que la madre tierra parará muriendo porque nadie dejará que su economía caiga por salvarla, ni siquiera el mismo Evo Morales.

    ResponderEliminar