Recibí hoy en mi computadora un mensaje en clave de la dama que ama a su marido, el mensaje dice así: recoge carta en el lugar de siempre.
Como he tenido algunos quebrantes de salud, no he podido salir a la calle esta semana, el mensaje de la dama que ama a su marido me puso en un aprieto, porque no tenía planeado ir a la Zona 10, vivo muy retirado de ahí.
Tengo un taxista que me presta servicio cuando le llamo, me lleva y me trae, de mi casa al centro y visceversa. Le dije, "Don Héctor, venga a recogerme a casa a las 3 de la tarde, necesito ir a Fontabella y volver de inmediato". Así lo hice, fui y vine en una hora.
Rescaté la carta de la dama que ama a su marido en la Vinatería, el lugar de los encuentros furtivos. Aunque el sobre de la carta no tenía ninguna leyenda, el gerente de la Vinatería sabía que era para mi, porque en cuanto me vio aparecer en el marco de la puerta ya me tenía la carta lista, y me la entregó en propia mano.
Era una carta escrita a mano, con buena letra, como de colegio de monjitas, buena caligrafía. Sobre lila, el papel del mismo color. Escribió con tinta azul marino, quiza con una elegante pluma Faber-Castell.
Transcribo algunos párrafos de su extensa misiva.
"Con mi marido y mis hijos, vamos volando a Miami en estos momentos, para salir de ahí rumbo al Caribe, a un crucero por Puerto Rico y Jamaica. Ya no pude avisarle de estos planes de vacaciones porque fueron una sorpresa para mi también.
"Tenía planeado verlo el próximo domingo, como siempre. Pero precisamente el domingo pasado, mi marido me dijo que me tenía una sorpresa, yo enmudecí de los puros nervios, imaginé que me iba a reclamar mi infidelidad con usted, pero no fue así. Me dijo: amor mio, nos vamos a un crucero por el Caribe, es tu regalo de navidad, porque pasaremos las fiestas decembrinas por allá y volvemos hasta enero.
"El mundo se me vino encima, como usted comprenderá, eso no era lo que yo deseaba en estos momentos de "nuestra relación", siento que aquí se acaba todo, es un mero presentimiento mio.
"Es mucho el tiempo de estar separados, no sé si aguantaré el encierro de 8 días en el barco sin poder hablar con usted.
"A mi marido no lo puede dejar solo ni un instánte, él me acapara todo el tiempo, y mis hijos también se me cuelgan demasiado, demandan mucha atención, son jóvenes.
"En esta carta están todos mis sentimientos, francos y abiertos, de lo que experimento como una mujer enamorada de lo imposible. Por favor, no se burle de mis sueños y aspiraciones de una mujer de mi edad, que quiere volver a sentir el amor y el erotismo.
"Si ya no volvemos a vernos en Guatemala, porque usted me comentó que quería irse de nuevo al extranjero, pese a que ya encontró el amor sincero en estas tierras, lo puedo entender, esto es algo difícil de manejar para cualquier persona de su edad.
"Si no es mucho atrevimiento de mi parte, le pediría que me dejara en la vinatería, algo suyo: una foto, una carta, un libro, algo que signifique mucho para usted.
"Gracias por todo, fue maravilloso lo que vivimos. Ese será mi gran secreto en mi matrimonio, porque como le comenté repetidamente, yo amo a mi marido y le soy fiel siempre.
"Suya...
Estoy anonadado con la dama que ama a su marido y sus arranques de mujer enamorada de una quimera.
Espero que el mar del Caribe la haga recapacitar y retorne al hogar conyugal y se consagre a su familia feliz por entero.
Su apuesta era el todo por nada. Eso no es inteligente ni apropiado en estos casos.
Y de locuras estamos ya curados.
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