Entre los datos reunidos por la Encuesta Nacional de Hábitos, Practicas y Consumo Culturales 2010, presentados ayer por Consuelo Sáizar, presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), destaca el resultado de la pregunta “¿Qué tan interesado está por lo que pasa en la cultura o en las actividades culturales?”. 48 por ciento de los encuestados respondió que “Poco o Nada”, mientras 47 por ciento dijo estar “muy o algo interesado”.
Por otra parte, en el mismo informe preliminar que presentó la funcionaria, las nuevas tecnologías empiezan a transformar los hábitos de prácticas y consumos culturales de los mexicanos, según quedó demostrado. La aparición de nuevos formatos, desde el iPhone, los iPad o los lectores digitales, además de la posibilidad de bajar películas y música con mayor facilidad que en el pasado, tiene una gran influencia en los resultados de la encuesta, aunque hay algunos que no han cambiado tanto.
El estudio se desarrolló en las 32 entidades del país, con más de 32 mil entrevistas realizadas cara a cara entre el 24 de julio y el 5 de agosto, basado en una encuesta similar efectuada en 2003, la cual se complementó con algunas otras para este año, para darle un mayor rango de cobertura y de edad de población.
Al ser comparados los números de 2010, que se pueden consultar en su totalidad en una liga ubicada en la página www.conaculta.gob.mx, con la encuesta de 2003, se aprecian ciertas disminuciones, como la asistencia a salas de cine y a museos, o el acercamiento a la música, pero ello en gran parte se debe a la presencia de las nuevas tecnologías, a decir del investigador Ernesto Piedras, quien asistió a la presentación de la encuesta.
“Al hacer la comparación entre 2003 y 2010, la concurrencia al cine ‘bajó’ de 80.1 por ciento a 75, pero después viene la reflexión: ¿significa esto un desinterés social por la apropiación de audiovisuales cinematográficos? Claramente, no. Lo que sucede es que hay vasos comunicantes con otras formas de apropiación de los audiovisuales, pues la gente empieza a ver cine incluso en sus computadoras personales o en sus smartphones.
“La variedad tecnológica nos deja decidir la apropiación, como sucede con la música, la lectura o la misma visita a museos”, ejemplificó.
Mirada a lo que somos
Durante la presentación de la Encuesta, Consuelo Sáizar también dio a conocer el Atlas de Infraestructura Cultural de México y el Libro de las Instituciones Culturales; en el primer caso, se agregaron apartados a los de la edición de 2003, que “no los contenía porque no eran relevantes hace siete años”, en palabras de la presidenta del Conaculta.
“Entre la encuesta de cómo estamos en 2010 y la infraestructura que nos proporciona el Atlas, podremos hacer análisis para saber en qué estados se requiere abrir más librerías, más bibliotecas, cómo están los museos. Vamos a poder empatar todos los datos con los requerimientos de la sociedad.”
Los datos de ambos estudios apenas son analizados por el equipo encabezado por Ernesto Piedras, quien calcula que se tendrán las reflexiones más completas para el primer trimestre de 2011, los cuales van a contribuir a ser más precisos en el diseño de la política pública.
“Por el momento”, dijo Consuelo Sáizar, “nos sirvió para empezar a diseñar un presupuesto y, por ejemplo, uno de los proyectos prioritarios para 2011 es el de las bibliotecas”. A su parecer, los datos van a servir de base para que nos midan dentro de 100 años, “y puedan detectar quiénes somos: ya sabemos cómo consumimos cultura, ya sabemos qué tenemos y qué nos falta”.
Los retos del proyecto cultural del siglo XXI
La presidenta del Consejo, Consuelo Sáizar, ya ha señalado que el primer gran propósito es hacer valer que México es el país con más hispanohablantes y convertirlo en la plataforma intelectual del español americano.
Al anterior se suma la idea de hacer una gestión mucho más cercana a la sociedad: “Sí seguir con la alta cultura, con los proyectos culturales para las ciudades y los públicos de cierta élite, pero un proyecto que traemos para el año próximo son las verbenas culturales en todo el país, tomar la plaza pública a partir de expresiones culturales”.
Y el tercer proyecto es lo que llama el dilema entre “el clic o el brick (ladrillo, en inglés)”: a qué invertirle, si a una librería de ladrillo o a digitalizar y poner a la venta los libros.
“Traemos, por ejemplo, un proyecto de gestión digital en prácticamente todas las direcciones, con la idea de terminar el sexenio con recorridos virtuales en museos; la tecnología aún nos ofrece un campo de oportunidad enorme.”
Otros datos
- 54 por ciento de los encuestados reconoció haber asistido a un concierto en vivo, contra un 45 por ciento que no lo había hecho.
- En el caso de las bibliotecas, un 55 por ciento sí había entrado a una y 43, no; en las librerías la cifra es a la inversa: 57 por ciento de los entrevistados dijeron no haber entrado a una librería.
- En las artes plásticas, la cifra fue más amplia, porque 86 por ciento de los encuestados aceptó que no había ido a alguna exposición.
- Se tienen registrados 42 mil 614 vestigios arqueológicos, sólo 176 abiertos al público.
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Hace 17 horas


07:19
Bolívar Hernández Estrada
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