domingo, 19 de diciembre de 2010

¿Por qué siguen casados?

De las cosas que me gustan de la época navideña son las reuniones con amigos. Mi amiga Alexis, generosa como siempre, abrió las puertas de casa y nos invitó a una reunión muy amena el viernes por la tarde. Algunos nos conocíamos, otros no.

Así que muchos empezamos a preguntar acerca de la vida, trabajo y estado civil de los otros. Después de varios temas, la plática se fue al tema de relaciones. Y, poco después, al fracaso de las mismas. Esto opina la periodista mexicana Fernanda de la torre.

A pesar de que vivimos en la llamada era de la comunicación, es lo qué más hace falta entre las parejas. En México la estadística de divorcio es alta y ha aumentado en los últimos años. De acuerdo con el INEGI, en 1970, por cada 100 matrimonios había tres divorcios; en el 2003, esta cifra se eleva a 11 divorcios y para 2008 hay 14 divorcios por cada 100 matrimonios.

A ninguno de los presentes, nos quedaba duda del aumento de divorcios. Varios de nosotros éramos divorciados. La conversación evolucionó hacia la felicidad. Alguien preguntó: “¿De los matrimonios que conocen y no se han divorciado cuántos son felices?” Tristemente, todos los presentes, casados y solteros, hombres y mujeres coincidimos que eran pocos.

Las anécdotas no se hicieron esperar: uno de los presentes dijo que de todos sus amigos casados, ninguno era fiel. Alguien comentó que en una cena había escuchado al marido decir a su mujer: “Voy a ver una película de acción, para sentir una emoción ya que Dios sabe que contigo no siento nada”.

Todos los que lo escucharon, enmudecieron esperando alguna reacción, (mínimo el plato volar a la cabeza del impertinente marido), pero la mujer no dijo nada. Siguió comiendo mientras se alargaba el incómodo silencio en la reunión. Otra comentó que una de sus amigas llamaba a su marido “el bulto” y se pasaba contando anécdotas de lo aburrido que era, lo mal que bailaba, lo poco que la ayudaba y un largo etcétera.

La pregunta que nadie pudo responder fue ¿Y por qué siguen casados? Todos sabemos que las relaciones sufren altibajos. Es natural. Las relaciones son dinámicas, nunca son estáticas. Algunas veces todo fluye y otras todo se complica.

Esto no quiere decir que no se pueda revertir la tendencia y que todo vuelva fluir otra vez. En una relación sana, los buenos momentos compensan por mucho a los malos. Pero cuándo los momentos bajos son un estado casi permanente, ya no hay el menor interés por lo que hace siente o piensa el otro y las dos partes son profundamente infelices ¿Cuál es la razón para perpetrar una situación que no tiene arreglo?

Otro de los asistentes, que vive en el extranjero, comentó que lo que más le impresionaba es que cada año cuando venía a México y se reunía con sus colegas y amigos, escuchaba las mismas quejas de sus relaciones, en algún caso tal vez peores. A pesar de que la situación era insoportable, no tomaban medidas para mejorar la situación, ni para poner fin a la infelicidad.

El objetivo del matrimonio es, en términos jurídicos, realizar una comunidad de vida, en dónde ambos se procurarán respeto, igualdad y ayuda mutua. Cuando el respeto, la igualdad y ayuda mutua se desvanecen; cuando tu media naranja es tu medio limón y la posibilidad de tener una relación armónica es prácticamente imposible ¿Por qué seguir en una relación que lejos de promoverte, hacerte sentir bien, ayudarte a crecer, te anula?

Ésta es una pregunta con múltiples respuestas. La mayoría dijo que era por los hijos, aunque todos estuvimos de acuerdo que es mucho peor para los niños ver a sus padres pelear y faltarse al respeto que verlos separados. Otros, adujeron que era por comodidad de tener el status de “casado” y para muchos era más fácil seguir en la misma situación que afrontar una nueva. Todos estuvimos de acuerdo en que razones económicas son de peso, quizá una de las principales.

Inseguridad, miedo a la soledad, falta de autoestima, comodidad, temor al “qué dirán”, creencias religiosas. Cada uno tendrá razones para continuar en una relación así. Tomar la decisión de divorciarse es difícil.

Un divorcio implica una ruptura, un cambio y en muchos casos, un sin fin de problemas legales. Es imposible negar que es una medida extrema y dolorosa para una situación de crisis que a nadie le gusta tomar.

Como amputar un miembro para salvar una vida. Sin embargo, por difícil que sea, también sabemos que la mayoría sale adelante y después de un tiempo, vuelven a estar bien. Muchos consideran que un divorcio es un fracaso. Puede ser, pero sigo pensando que el perpetuar la agonía de una mala relación, si es un fracaso de vida.

1 comentario:

  1. Nunca he pensado que el divorcio sea un fracaso, al contrario, es un paso para quien se ama a si mismo, cuando la relación no se puede salvar.
    Creo que uno de los puntos que no se menciona acá es el autoengaño, creer que no se esta tan mal al lado de otros, vivir viendo las pocas cosas buenas y darles tanto peso para que ni se piense en las negativas.
    Claro que la comodidad es un punto fuerte pero cuando una relación no esta bien es mas la incomodidad moral y espiritual, para algunos pesa mas esto que la comodidad material.
    En este punto es donde no veo por qué hay que casarse legalmente, es lo mismo vivir juntos pero con la libertad de poder romper la relación cuando hay que romperla y sin tanto problema de abogados.
    Si vivimos pensando que mañana cualquiera de los dos puede irse libremente, trataríamos de ponerle mas a esa relación, tendría mas encanto.

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