El venezolano, heredero malogrado de Castro
Fue la persona que mejor encarnó las ideas del líder cubano en los últimos años en América Latina.
Dpa
Publicado: 05/03/2013 16:44
Publicado: 05/03/2013 16:44
La Habana. Con la
muerte de Hugo Chávez, también Cuba ha perdido al gran líder
político que añoraba tras la lenta desaparición pública de Fidel
Castro. Admirador confeso y amigo íntimo del revolucionario cubano,
el venezolano fue la persona que mejor encarnó las ideas de Castro
en las últimas décadas en toda América Latina.
Chávez se encargó no
sólo de socorrer con petróleo a la atribulada Cuba de las penurias
económicas, sino también de insuflar aire fresco a las ideas
políticas de Fidel. Si Castro fue para Chávez el gran modelo a
seguir, también Chávez fue para Castro su heredero ideal en las
tribunas del subcontinente.
“Para mi hermano
Chávez, campeón olímpico de nuevas ideas socialistas”, le
escribió el ex presidente cubano al venezolano en la dedicatoria de
un libro que le regaló en 2006 en La Habana. “Fidel siempre ha
sido un Quijote (...), pero un Quijote victorioso, invencible”,
decía por su parte Chávez sobre su “amigo” y “mentor”.
Ambos se conocieron hace
más de 18 años. En 1994, tras salir de prisión por el fallido
golpe de Estado de dos años atrás, Chávez viajó directamente a La
Habana a buscar consejo para su futuro político. Tenía previsto,
además, pedir una entrevista para conocer en persona a su ídolo.
Castro, recuerdan testigos, se presentó sin embargo por sorpresa en
el aeropuerto para recibir él mismo al entonces desconocido militar
venezolano.
Con su fino olfato
político, el revolucionario cubano había reconocido temprano al
futuro líder de masas. “Esperé a Chávez en el aeropuerto, lo
conduje al lugar de su hospedaje y conversé con él durante horas,
intercambiando ideas”, recordó el propio Castro en una carta sobre
el presidente venezolano, teñida ya de pesar por la inminente muerte
de su discípulo.
No sólo los ideales de
izquierda unían a ambos, sino también su particular estilo de hacer
política. Tanto Castro como Chávez construyeron aparatos de
gobierno modelados en torno a su persona. Y los dos eran ídolos de
masas consumados, que encadilaban a su público desde la gran
tribuna.
Brillante, agudo y
carismático Fidel Castro, contundente, directo y lenguaraz Hugo
Chávez. De su mentor heredó el venezolano términos como el del
“imperio” para fustigar a Estados Unidos, y a Castro se refirió
también a menudo para enarbolar la bandera de la emancipación en
América Latina.
Si el libertador
venezolano Simón Bolívar es la figura histórica que representa por
excelencia el proyecto socialista de Chávez, Fidel Castro es
posiblemente el líder político vivo al que más ha elogiado en sus
discursos.
“El nombre de Chávez
se conoce y se respeta en el mundo entero”, decía Castro en su
última carta al vicepresidente venezolano, Nicolás Maduro. Son
palabras que bien podían servir para describir también el papel en
el que al propio ex presidente cubano le gustó verse durante décadas
como líder de los movimientos emancipadores del Tercer Mundo.
Chávez fue la figura que
sucedió a Fidel Castro como icono de la izquierda latinomericana
cuando la imagen del cubano empezaba a desgastarse. “Lo quiero por
sobre todas las cosas”, dijo sobre el venezolano a la agencia dpa
en 2012 el astro del fútbol argentino Diego Maradona, admirador
declarado de Castro.
Las visitas de famosos
cautivados por las revoluciones latinoamericanas, reservadas en los
60 a Fidel Castro, también empezaron a llegar a Caracas a comienzos
del siglo XXI. El cineasta Oliver Stone, el actor Sean Penn o el
filósofo Noam Chomsky son o fueron algunos de los más conocidos
admiradores de Chávez, así como en otra época lo eran Jean-Paul
Sartre o Julio Cortázar del líder cubano.
La solidaridad de Chávez
con Cuba no se limitó a las declaraciones públicas. Caracas apoya
desde hace años a La Habana con unos 100 mil barriles de crudo
diarios, vendidos en condiciones muy favorables a cambio de servicios
médicos y educativos de la isla en los barrios más pobres de
Caracas y otras ciudades venezolanas.
Cuba y Venezuela “son
una sola nación”, dijo también en alguna ocasión Chávez,
artífice del concepto de la “Venecuba” como corazón del bloque
socialista latinoamericano.
Por eso, la evolución de
la salud de Chávez fue seguida siempre con especial interés en la
mayor de las Antillas. “Chávez está malito”, se podía oír en
las calles de La Habana durante sus últimos días de vida, cuando
los partes médicos apuntaban ya a lo peor.
Acostumbrados a que los
detalles sobre la salud de Fidel Castro sean guardados como secreto
de Estado, los cubanos comentaban con avidez lo poco que se conocía
al final sobre la enfermedad de Chávez.
El gobierno de Raúl
Castro garantizó al presidente venezolano siempre la máxima
discreción para su tratamiento médico. Chávez se operó cuatro
veces en la isla y la visitó en decenas de ocasiones para recibir
quimioterapia y radioterapia.
En la época de sus
primeras convalecencias en La Habana, el líder venezolano solía
todavía contar las visitas que Castro le hacía para acompañarlo en
el hospital. “Aquí viendo el juego con Fidel!”, escribió Chávez
en su Twitter durante la Copa América de 2011.
Castro fue también el
encargado de comunicarle en junio de 2011 que tenía cáncer.
“Primero es la vida para un revolucionario, Chávez”, recordó el
líder venezolano las palabras de Fidel, el día en el que lloró
frente al espejo al conocer el diagnóstico. Y ahora que el cáncer
le ganó definitivamente esa batalla a Chávez pese a los cuidados de
la Cuba de Fidel, quedará también por ver cómo afectará ello al
veterano revolucionario cubano a sus 86 años.
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