miércoles, 19 de octubre de 2011

El uno al infinito/ cuento corto.

El uno al infinito


Por Juan José Lara.

“cuando uno fracasa no se parte de cero sino de uno”



A Manuel le decían bajo cero, porque en su adolescencia no parecía

poseer un proyecto de vida. Un profesor en un examen le manifestó

que matemáticamente le había quedado a deber puntos.




Todos hablábamos de continuar alguna carrera en la universidad, o

al menos conectarse en la docencia; pero a él nada le importaba.




Las muchachas no le interesaban mucho, porque según él podía

prescindir de su intimidad; los que dijeran que no podían vivir sin su

compañía, o los que también afirmaran que nada significaban eran

mentirosos. Las mujeres las necesitas si piensas en ellas decía.




Una vez quedamos sorprendidos cuando supimos de su noviazgo

con una chica. Pero sus relaciones no emocionaron a sus amistades

que, por conocer las bromas de él llamando a su pareja la cigarra

debido a sus crecidos senos, no tomaban en serio sus andanzas, o

pensaban que era simplemente otra de sus imposturas. Por esos

días casi lo expulsan, al haber ingresado unos instantes en la cárcel

por vestirse de colegiala y desfilar junto a nuestras candidatas a

reina sobre el capó de un viejo automóvil. Siempre tuvimos la

certeza que el uniforme se lo había prestado la cigarra.




Después de graduarnos no supe de él, hasta cuando lo vi en una

planilla de la directiva de la asociación en la universidad. Por último

lo encontré casi de clandestino, cuando habían ejecutado a sus

compañeros y él había asumido el mando de la organización. A esas

alturas era el número uno.




En mi brotaron estos recuerdos entrañables cuando vi su nombre

recientemente, en un informe de desaparecidos durante la guerra.

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