lunes, 3 de diciembre de 2012

¿Se puede resistir la tentación?

¿Se puede resistir la tentación?

Por: | 03 de diciembre de 2012
Normalmente, ser capaz de resistirse a la tentación de una última copa, un cigarro, o un trozo de chocolate provoca sensación de orgullo. Sin embargo, esto no suele ocurrir con la tentación sexual. En tal caso, resistirse solo genera sensación de frustración, porque lo que suele suceder es que cuanto más procuras resistirte, más deseable se vuelve lo deseado y más grande la tentación misma.
Recuerdo una relación en la que el sexo no funcionaba y yo me sentía muy atraída por un ex amigo con derecho a roce. La inclinación era mutua y mientras mantenía otra relación, decidimos no vernos para no caer vencidos y así, no hacer nada de lo que arrepentirnos después. Nuestra amistad la mantuvimos por email y messenger y algunas veces, nuestras charlas se volvieron muy explícitas y acabaron en cibersexo. Al principio, me sirvió para controlar el deseo que sentía por él sin sentirme culpable en absoluto, ya que no habíamos estado juntos físicamente.
A pesar de que esto funcionó durante un tiempo, llegué a un punto en que no podía resistir más la tentación. Decidí que era hora de quedar con mi amante cibernético en vivo y realizar todas las fantasías que habíamos compartido por escrito durante meses. Cuando sucedió, curiosamente, no parecía “prohibido”, porque me ayudó a poner una fecha de caducidad definitiva a mi relación. Creo que si hubiera estado bien con mi pareja en ese momento, podría haber resistido la tentación sin problema.
No todos los escenarios de tentación sexual tienen que ver con infidelidades o implican hacer daño a terceros. Por ejemplo, nunca es aconsejado tener relaciones con los compañeros de trabajo. Por algo dicen “donde tienes la olla....”, como describí en Si el coqueteo en la oficina va a más. Está claro que un coqueteo en el trabajo es muy arriesgado. Es jugar con fuego, con tu seguridad, tus ingresos, tu reputación y tu futuro. Es un juego extremamente peligroso, sobre todo si te enrollas con el jefe.
Sin embargo, tener un amante en el trabajo puede ser una experiencia muy morbosa, y hace que los días aburridos en la oficina de repente tengan más alegría. Aunque, cuando va mal, realmente no hay nada peor porque lo laborar puede llegar a ser insoportable, y te preguntarás entonces si realmente valía la pena arriesgarse.
  Venus O'Hara por Sebas Romero
Venus O'Hara por Sebas Romero
La relación más prohibida que he vivido fue con un profesor cuando era estudiante en la universidad. Recuerdo una noche en el bar del campus que me decía que sentía atracción por mi pero que no estaba dispuesto arriesgar su puesto y su reputación. Como me gustan los retos, esto sólo me dio más ganas de seducirle. Después de seis meses de coqueteo y múltiples indirectas en mis tesis, lo conseguí. El hecho de que fuera tan prohibido y que me costara tanto convencerle y rendirle solo aumentó la intensidad cuando por fin nos acostamos juntos. Nos enganchamos y acabamos teniendo una aventura secreta. Lo más frustrante des esa experiencia era que al ser un secreto en el campus, tuve que resistir otra tentación, la de contarlo.
Nunca es bueno privarse del placer, pero la frustración que resulta de no hacer algo que sentimos que deseamos puede durar mucho tiempo. Está claro que sucumbir puede complicar nuestras vidas y las de los demás, pero, a menudo, es sólo el resultado final de una situación que, de alguna manera, necesitaba resolución. Si el deseo y el morbo supera el riesgo, normalmente es mejor actuar. Por supuesto, todo depende de la dosis. En el caso del alcohol, tabaco o el chocolate, está claro que un poquito no hará mucho daño... 

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