En el mítico Parque México de la colonia Condesa en la ciudad de México, pululan diversos personajes bastante exóticos, más de lo que uno se pudiera imaginar. Algunos ejemplos notables, son: un hombre de cuarenta años, que corre velozmente alrededor del parque todos los días y por varias horas, lleva puesta una camiseta que reza "Jesús Salva"; otro, un músico que en su juventud fue rockero de prestigio, él pernocta en el parque, ahí se baña en la fuente entral, habla solo todo el tiempo, y para subsistir toca la guitarra eléctrica en los distintos restaurantes y cafeterías que bordean el parque México, los asiduos clientes de esos lugares lo han bautizado como "El Bob Dylan de los pobres"; antes habitaba en el parque una mujer desequilibrada de su mente, cuya historia era trágica, el marido le quitó a sus hijos y huyó con ellos a EEUU, esa mujer lloraba por sus hijos todos los días; y no podían faltar el centenar de jóvenes parejas sin hijos pero con varios perros finos y los ancianos que también cuidan de esos animalitos, pero todos van al parque México a que los perros vacíen sus intestinos, sin preocuparse por recoger las incontables heces fecales que tapizan las banquetas interiores; pero un personaje sensacional es Sócrates, del cual les contaré algunas cosas ahora.
Sócrates es hijo de un afamado médico, quien hizo fortuna en la primera mitad del siglo XX, y cuyo inmenso caudal de recursos económicos lo canalizó a la compra de casas en la Condesa. Este médico era un hombre culto, a todos sus hijos los nombró con singular erudición: Sócrates, Temístocles, Eurídice, Medea y Yocasta.
A todos ellos, su padre les heredó en vida una vivienda digna en este barrio bohemio de la ciudad de México, cosa que ellos agradecieron siempre a su amado progenitor. Sócrares y sus hermanos estudiaron en la UNAM, la mejor universidad pública de México, y hasta la fecha ejercen sus respectivas carreras profesionales.
Excepto Sócrates, él decidió muy joven abandonar los estudios y dedicarse a la vagancia absoluta, asunto que enojó mucho a su padre, el doctor, quien por esa causa se deprimió profundamente y luego se suicidó. ¿Cómo era posible que su hijo mayor, abandonará en forma temprana la carrera de medicina y se dedicara a vagar por el mundo?
Sócrates dice, "que vagar es la forma peyorativa de hacer lo mismo que los burgueses que no hacen nada productivo". Sócrates es libre aunque vive miserablemente, posee un cuarto propio con escasas pertenencias, ya que la casa enorme que le heredó su padre en vida, la perdió en un mal negocio de comida rápida en la que todos sus clientes se enfermaban gravemente. Tuvo que pagar gastos médicos de muchos de ellos.
Sócrates es feliz a su manera, se levanta muy temprano y le da varias vueltas al parque México, pese a sus setenta años y una salud precaria, despúes se instala por varias horas en mi café favorito, en espera de uno de sus benefactores principales, Jesús, quien le patrocina las comidas de todos los días y le entrega un estipendio semanal.
Sócrares tiene establecido ya un recorrido cotidiano por varios restaurantes y cafeterías del barrio, en todos esos sitios bebe inumerables tazas de café, que él no paga, siempre hay alguien que sufraga sus gastos de café, yo soy uno de ellos,nunca me resisto a la petición de Sócrares: " Bolívar, me iluminas para un café", por lo general le doy unas cuantas monedas para un par de tazas de café, al menos.
Sócrates es culto, lee libros y todos los diarios, opina razonablemente sobre la política nacional e internacional. Viste ropa muy raída pero limpia y sus infaltables zapatos tenis, que usa sin calcetines.
A Sócrates le gustan las mujeres jóvenes a quienes piropea respetuosamente y despúes se ríe enseñando sus encías con pocos dientes.
Aprecio a Socrates, porque lo veo todos los días y siempre preparo las monedas para "iluminarlo", por lo que recibo siempre una recomendación para que yo mejore mi salud física, esto es a cambio de mi cooperación para sus cafés.
Sócrates sabe que su homónimo fue soltero, por eso podía dedicarse a pensar y a filosofar, nadie sabe en el barrio si se casó o tuvo hijos, eso es unmisterio.
sábado, 3 de julio de 2010
viernes, 2 de julio de 2010
Brasil cayó, la culpa es de Jabulani.
La selección brasileña de fútbol cayó estrepitosamente frente a la selección holandesa, dos a uno, con autogol de Brasil, !!insólito¡¡
Los brasileños eran los favoritos de muchos en todo el mundo, se daba por sentado que ellos ganarían de nuevo una Copa Mundial de Fútbol, aunque había presagios de que la cuestión no estaba tan fácil para ellos. Sus estrellas europeas no funcionaron, ni Kaká ni Robinho, ni Alves ni Luis Fabiano, ni nadie, ni siquiera el portero tan seguro que ha sido siempre Julio César.
La magia terminó como cuando a un mago le descubren sus trucos favoritos, Brasil no pudo seducir con su estilo futbolístico ideado por Dunga. Se derrumbó el viejo tetra-campeón del mundo. El rey ha muerto, viva el nuevo rey...
La culpa la puede tener el césped mojado por disposición de FIFA, ya que el máximo organismo del fútbol dispuso que se regaran las canchas quince minutos antes de cada partido, para lograr con ello que los encuentros dejaran de ser aburridos para los espectadores y para que le espectáculo fuera lo esencial, se lanzaba la hipótesis que así habría más goles y más errores defensivos y de portero también.
Lo único que presenciamos fue una serie de ridículas caídas de los jugadores sin motivo aparente, por simples resbalones en cancha húmeda.
Pero todos los equipos perdedores pueden culpar a la FIFA por el uso del balón denominado JABULANI, aunque cumple con las especificaciones técnicas adecuadas, tanto jugadores, porteros y entrenadores se quejan de él.
El Jabulani con sus 440 gramos de peso, tiene un bote uniforme, una gran redondez y una nula absorción de agua, con lo que su peso no aumenta en campos mojados, ni con la lluvia.
Pero Brasil podría culpar de su derrota al arbitro japonés, que dejó de marcar muchas faltas a los jugadores holandeses, faltas arteras la mayoría de ellas. Pero sí fue capaz el arbitro de echar fuera al brasileño que agredió de fea manera al delantero holandés.
El atractivo del mundial de Sudáfrica, que era Brasil se esfumó por arte de magia y no de buen fútbol, y desde que quedó eliminada la selección del país anfitrión los aficionados abandonaron los costosos estadios, las pérdidas por baja asistencia son cuantiosas.
España continúa como favorito, veremos qué hacen con su cuadro de lujo ante sus nuevos rivales de mayor peso.
La FIFA le había preparado el gripo a Brasil para que simplemente escalara hasta llegar a la gran final, no se pudo pese a todo, pero el negocio peligra un poco.
Brasil se desquitará cuando el mundial sea en tierras cariocas. Ya veremos que hacen los magos del balón.
Los brasileños eran los favoritos de muchos en todo el mundo, se daba por sentado que ellos ganarían de nuevo una Copa Mundial de Fútbol, aunque había presagios de que la cuestión no estaba tan fácil para ellos. Sus estrellas europeas no funcionaron, ni Kaká ni Robinho, ni Alves ni Luis Fabiano, ni nadie, ni siquiera el portero tan seguro que ha sido siempre Julio César.
La magia terminó como cuando a un mago le descubren sus trucos favoritos, Brasil no pudo seducir con su estilo futbolístico ideado por Dunga. Se derrumbó el viejo tetra-campeón del mundo. El rey ha muerto, viva el nuevo rey...
La culpa la puede tener el césped mojado por disposición de FIFA, ya que el máximo organismo del fútbol dispuso que se regaran las canchas quince minutos antes de cada partido, para lograr con ello que los encuentros dejaran de ser aburridos para los espectadores y para que le espectáculo fuera lo esencial, se lanzaba la hipótesis que así habría más goles y más errores defensivos y de portero también.
Lo único que presenciamos fue una serie de ridículas caídas de los jugadores sin motivo aparente, por simples resbalones en cancha húmeda.
Pero todos los equipos perdedores pueden culpar a la FIFA por el uso del balón denominado JABULANI, aunque cumple con las especificaciones técnicas adecuadas, tanto jugadores, porteros y entrenadores se quejan de él.
El Jabulani con sus 440 gramos de peso, tiene un bote uniforme, una gran redondez y una nula absorción de agua, con lo que su peso no aumenta en campos mojados, ni con la lluvia.
Pero Brasil podría culpar de su derrota al arbitro japonés, que dejó de marcar muchas faltas a los jugadores holandeses, faltas arteras la mayoría de ellas. Pero sí fue capaz el arbitro de echar fuera al brasileño que agredió de fea manera al delantero holandés.
El atractivo del mundial de Sudáfrica, que era Brasil se esfumó por arte de magia y no de buen fútbol, y desde que quedó eliminada la selección del país anfitrión los aficionados abandonaron los costosos estadios, las pérdidas por baja asistencia son cuantiosas.
España continúa como favorito, veremos qué hacen con su cuadro de lujo ante sus nuevos rivales de mayor peso.
La FIFA le había preparado el gripo a Brasil para que simplemente escalara hasta llegar a la gran final, no se pudo pese a todo, pero el negocio peligra un poco.
Brasil se desquitará cuando el mundial sea en tierras cariocas. Ya veremos que hacen los magos del balón.
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jueves, 1 de julio de 2010
Último tango en Condesa.
El barrio bohemio de la colonia Condesa de la ciudad de México, posee un hermoso parque lleno de árboles centenarios, y una explanada donde se realizan diversos actos artísticos y políticos.
A uno de los costados de esa enorme explanada, existe una construcción antigua denominada pérgola, que es parte del gran atractivo del Parque México, en la cual se llevan a cabo unos cursos prácticos de baile de tango, los martes y los jueves.
Unas dos docenas de amantes del tango se reunen por las noches y bailan con sus diestros maestros y maestras, que no son argentinos sino mexicanos tangueros de corazón, hay pasión y entrega en esos principiantes bailarines.
Adriana es una mujer guapa, delgada, de 32 años, con una cabellera hermosa, que no deja de ir a sus clases de tango los martes y los jueves. En sus clases de tango, conoció a Mauricio, igualmente principiante como ella, con quien rápidamente se acopló para bailar. Así que los días de clase, Adriana y Mauricio, sabían que iban a bailar juntos las tres horas de la clase.
Sin darse cuenta, ambos empezaron a mostrar un interés romántico por el otro, que el baile del tango se encargó de enfatizar, ya que la música conlleva a juntar los cuerpos en suave cadencia y las miradas y los labios también se aproximan demasiado.
Adriana y Mauricio se encontraban con enorme alegría en el baile, y luego partía el grupo de tangueros a la milonga en otra sitio, la fiesta no tenía fin, se amanecían bailando y bebiendo vino.
La pasión entre los dos crecía cada semana, no había una declaración formal de amor de parte de Mauricio pero obvio que él quería tener romance con la bella Adriana. Se escribían por internet y chateaban seguido cuando no estaban juntos, además el facebook les permitía conectarse y saber qué estaba pensando el otro.
Sin palabras ambos entendían que se estaba iniciando una relación de amor, o una pasión erótica.
Mauricio, joven treintañero, se sentía guapo y galán, y dispuesto a flirtear con varias chicas a la vez, era un "picaflor" consumado.
Un jueves de clase de tango, apareció en el Parque México, una mujer italiana, atractiva y provocativa con los hombres, que se llama Rossana, tiene escasos veinticuatro años.
Rossana, ese día de la clase de tango, llevaba un elegante vestido entallado, negro, con una abertura en la pierna derecha, que permitía mostrar sus encantos femeninos. Además, ese día se colocó en la sien un clavel rojo, que la hacía más llamativa aun.
Era evidente que Rossana quería ser el centro de todas las miradas del grupo de tangueros, no solo quería que la vieran los hombres sino también las mujeres, es una típica mujer histérica, provocativa y sensual.
Mauricio, mientras bailaba con Adriana, cuerpo a cuerpo, no dejaba de mirar a la recién llegada con ojos de lascivia. Adriana percibió el descontrol de su compañero de baile y volteó a ver en dirección a Rossana, y la fulminó con la mirada, sintió el peligro muy de cerca.
Con un pretexto absurdo, cuando terminó La Cumparsita, Mauricio dejó a un lado a Adriana y se lanzó en búsqueda de Rossana, la joven italiana. Rossana recibió a Mauricio con una sonrisa cautivadora y le dijo: -no se bailar tango, ¿me enseñas?- Claro que sí -contestó nerviosamente Mauricio.
El resto de la noche Rossana y Mauricio ya no se separaron ni para descansar entre pieza y pieza. Era obvio que ahí se estaba gestando una atracción fatal, asunto doloroso para Adriana.
Casi al final de la clase de tango, como impulsada por un resorte, Adriana se avalanzó sobre la pareja de nuevos amantes, a él lo abofeteó y a ella la tomó de los cabellos y se trenzaron hasta caer por los suelos, rodaron y nadie las podía separar, se rasguñaron y Adriana se quedó con un mechón de cabellos de Rossana en su mano derecha.
A los pocos minutos intervino la policia que resguarda el Parque México, separó a las mujeres rijosas, y las condujeron ante el juez cívico, quien las multó por escandalizar en la vía pública. Además, dispuso el juez prohibir las clases de tango por un mes, en ese lugar.
Rossana acabo con el lindo vestido negro hecho jirones, la cabellera revuelta y sin los zapatos de tacón de aguja.
Mauricio cuida ahora de la hermosa italiana, se mudó a su departamento y comparten gastos y la cama.
Adriana no quiere volver a escuchar tango alguno, ahora está consiguiendo clases de salsa y merengue. Y de los hombres prefiere estar lejos, mientras tanto, el dolor no se calma. Tampoco está dispuesta a comer platillos italianos que tanto le gustaban, su vida cambió de un día a otro. La culpa es del tango, esa musica arrabalera tan cachonda.
A uno de los costados de esa enorme explanada, existe una construcción antigua denominada pérgola, que es parte del gran atractivo del Parque México, en la cual se llevan a cabo unos cursos prácticos de baile de tango, los martes y los jueves.
Unas dos docenas de amantes del tango se reunen por las noches y bailan con sus diestros maestros y maestras, que no son argentinos sino mexicanos tangueros de corazón, hay pasión y entrega en esos principiantes bailarines.
Adriana es una mujer guapa, delgada, de 32 años, con una cabellera hermosa, que no deja de ir a sus clases de tango los martes y los jueves. En sus clases de tango, conoció a Mauricio, igualmente principiante como ella, con quien rápidamente se acopló para bailar. Así que los días de clase, Adriana y Mauricio, sabían que iban a bailar juntos las tres horas de la clase.
Sin darse cuenta, ambos empezaron a mostrar un interés romántico por el otro, que el baile del tango se encargó de enfatizar, ya que la música conlleva a juntar los cuerpos en suave cadencia y las miradas y los labios también se aproximan demasiado.
Adriana y Mauricio se encontraban con enorme alegría en el baile, y luego partía el grupo de tangueros a la milonga en otra sitio, la fiesta no tenía fin, se amanecían bailando y bebiendo vino.
La pasión entre los dos crecía cada semana, no había una declaración formal de amor de parte de Mauricio pero obvio que él quería tener romance con la bella Adriana. Se escribían por internet y chateaban seguido cuando no estaban juntos, además el facebook les permitía conectarse y saber qué estaba pensando el otro.
Sin palabras ambos entendían que se estaba iniciando una relación de amor, o una pasión erótica.
Mauricio, joven treintañero, se sentía guapo y galán, y dispuesto a flirtear con varias chicas a la vez, era un "picaflor" consumado.
Un jueves de clase de tango, apareció en el Parque México, una mujer italiana, atractiva y provocativa con los hombres, que se llama Rossana, tiene escasos veinticuatro años.
Rossana, ese día de la clase de tango, llevaba un elegante vestido entallado, negro, con una abertura en la pierna derecha, que permitía mostrar sus encantos femeninos. Además, ese día se colocó en la sien un clavel rojo, que la hacía más llamativa aun.
Era evidente que Rossana quería ser el centro de todas las miradas del grupo de tangueros, no solo quería que la vieran los hombres sino también las mujeres, es una típica mujer histérica, provocativa y sensual.
Mauricio, mientras bailaba con Adriana, cuerpo a cuerpo, no dejaba de mirar a la recién llegada con ojos de lascivia. Adriana percibió el descontrol de su compañero de baile y volteó a ver en dirección a Rossana, y la fulminó con la mirada, sintió el peligro muy de cerca.
Con un pretexto absurdo, cuando terminó La Cumparsita, Mauricio dejó a un lado a Adriana y se lanzó en búsqueda de Rossana, la joven italiana. Rossana recibió a Mauricio con una sonrisa cautivadora y le dijo: -no se bailar tango, ¿me enseñas?- Claro que sí -contestó nerviosamente Mauricio.
El resto de la noche Rossana y Mauricio ya no se separaron ni para descansar entre pieza y pieza. Era obvio que ahí se estaba gestando una atracción fatal, asunto doloroso para Adriana.
Casi al final de la clase de tango, como impulsada por un resorte, Adriana se avalanzó sobre la pareja de nuevos amantes, a él lo abofeteó y a ella la tomó de los cabellos y se trenzaron hasta caer por los suelos, rodaron y nadie las podía separar, se rasguñaron y Adriana se quedó con un mechón de cabellos de Rossana en su mano derecha.
A los pocos minutos intervino la policia que resguarda el Parque México, separó a las mujeres rijosas, y las condujeron ante el juez cívico, quien las multó por escandalizar en la vía pública. Además, dispuso el juez prohibir las clases de tango por un mes, en ese lugar.
Rossana acabo con el lindo vestido negro hecho jirones, la cabellera revuelta y sin los zapatos de tacón de aguja.
Mauricio cuida ahora de la hermosa italiana, se mudó a su departamento y comparten gastos y la cama.
Adriana no quiere volver a escuchar tango alguno, ahora está consiguiendo clases de salsa y merengue. Y de los hombres prefiere estar lejos, mientras tanto, el dolor no se calma. Tampoco está dispuesta a comer platillos italianos que tanto le gustaban, su vida cambió de un día a otro. La culpa es del tango, esa musica arrabalera tan cachonda.
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