Desde la modernidad aparecieron los famosos talleres literarios, esto desde mediados del siglo XX, hasta el día de hoy esa tradición continúa. Afortunadamente, siempre hay cientos de adeptos a los talleres literarios que "desean" ser escritores, piensan que pueden escribir correctamente y contar historias interesantes.
Escribir bien, a secas, es algo que no garantiza necesariamente un camino hacia la literatura, porque la literatura no es solo el dominio de la técnica narrativa, se requiere algo más.
En todo el mundo occidental abundan estos sitios donde un gurú de la literatura, se empeña en reunir con frecuencia a quienes aspiran a escribir sus ocurrencias y sus vivencias.
Muchos de los directores de esos talleres literarios, nunca han publicado algo o escriben en algún sitio, ya sea periódico o revista local, pero eso sí, dominan el lenguaje en sus reglas elementales, saben de sintáxis y mucho de ortografía.
Los talleristas, o sea, los estudiantes de literatura en forma amateur, escriben sus "cosas" (cuentos, novelas, poesías, ensayos, etcétera) y se someten a la crítica de sus pares y de su director, quienes se sienten en la obligación de señalar lo que a su juicio es lo pertinente de ese escrito leído en voz alta, y sobre todo, lo que es erróneo y un malogrado texto.
He participado en diversos talleres literarios tanto en México como en Guatemala, y mi impresión es que uno no aprende mucho de los comentarios de los demás. La literatura es personal, es el modo en que el individuo siente sus historias y ya.
Muchas veces el director del taller quiere imponer su estilo y forma de escribir a sus alumnos, no respetando las formas individuales de escribir o narrar un acontecimiento.
Hay talleres comandados por auténticos dictadores, al estilo de Mao Tzetung, Augusto Pinochet, o Anastasio Somoza, quienes conciben la literatura como una prisión en donde deben estar sus aprendices de escritor, bajo la mirada severa y de censura de los demás. No hay libertad de creación y de nuevas propuestas para los noveles escritores. Ya existe un camino probado por el director del taller y ese es el camino bueno, y el único posible.
Ya me imagino a esos directores de talleres literarios, intentando meter al redil de su estilo a escritores como Gabriel García Márques, José Saramago, Proust, Zolá, Victor Hugo, Carlos Fuentes, Juan Rulfo, etcétera. Cada uno en su estilo particular de narrar historias, debe ser respetado y alentado a continuar por esa ruta.
El oficio de escritor es un asunto serio, que requiere de mucha dedicación, son muchas horas de trabajo sobre el papel en blanco, las musas casi nunca acuden en auxilio de ningún escritor consagrado. El ingrediente esencial de toda la literatura universal es la imaginación, ese es el talento para contar algo que guste a los demás. En el mundo se publica mucha literatura carente de imaginación, son obras bien escritas técnicamente hablando, pero no emocionan a nadie.
Hay libros que se han escrito para orientar a los nuevos escritores, pero en realidad son libros de "recetas de cocina", describen los ingredientes necesarios (tips) que involucran a una narración, pero se quedan cortos en proponer algo a la imaginación, porque eso es una tarea imposible, "la literatura no se enseña, no es posible trasmitir ese conocimiento".
Celebro que hayan muchos intentos o prospectos de escritores en América Latina y Europa, mi única recomendación es la siguiente: lean mucho, todos los días, y también escriban todos los días. No hay más...
lunes, 2 de agosto de 2010
La Brenda viene por lo "suyo".
Abandono México, después de una estancia prolongada de casi tres meses, debo volver a Guatemala para supervisar la finca y las vacas que ahí se encuentran rumiando pasivamente.
Le comenté a La Brenda que es hora de volver a la patria, y ella me contestó con una pregunta, en forma muy acaramelada: "negrito lindo, ¿ya me tienes la respuesta a mi petición de casamiento"? Me quedé unos instántes mudo ante el teléfono, pero reaccioné con prontitud, y le dije:"Brenda de mi corazón, sabes que una cuestión como esa es algo serio que hay que reflexionar mucho, para no fallar". Ella de inmediato, comentó: "Está bien, negrito. Entonces voy a México a despedirte al aeropuerto, y ahí platicamos largo y tendido, porque te piden estar tres horas antes, así que aprovecharemos ese largo espacio para ver si te convenzo".
Mi temor, fundado por cierto, es que La Brenda ya trae una idea fija en su mente, me quiere hacer suyo, a como dé lugar. Me imagino que ella hará conmigo la siguiente escena ante los viajeros que pululan por ahí: Me abrazará, en medio de grititos de alegría, y me besará largamente en la boca, con los ojos cerrados y los labios entreabiertos. Vendrá ataviada con esos vestidos ajustados y escotados que no dejan nada a la imaginación, mostrando toda su belleza física de golpe y porrazo. Escogerá un color de vestido y de accesorios que combinen perfectamente con sus ojos verdes y con su metro ochenta de estatura.
Seremos objeto de curiosidad, y de morbo, por parte de los viajeros que observen la escena que habrá de montar La Brenda. Pienso que una de sus locuras favoritas es la sorpresa mayúscula que me causan sus extravíos emocionales. Y puede intentar llorar escandalosamente, y que todos me miren con ojos reprobatorios pensando que soy un cabrón que maltrata mujeres indefensas. Y después se reirá a carcajadas por su "bromita". O, bien, ya compró su boleto y se subirá al mismo avión que yo y me acompañará hasta Guatemala, donde querrá que la lleve a pasear y a conocer a toda mi familia, esa puede ser una de sus estrategias.
Ella se impone a como dé lugar, no hay imposibles para La Brenda, por eso pienso que viene "por lo suyo", o sea, por mi.
No estoy preparado para presentarla a mi extensa familia guatemalteca, ya que ellos piensan que yo no tengo novia ni prospecto alguno de esposa, sería un drama telenovelero en mi familia. "¿Cómo, quién es ella, de dónde la sacaste? Son demasiadas preguntas para un hombre pacífico y sereno, que no quiere perturbar la paz de ningún hogar guatemalteco.
Todo esto se desbordará el mismo miércoles que La Brenda arriba a la ciudad de México, para acosarme con preguntas sobre la futura boda y el lugar de residencia para estos tortolitos llenos de amor y pasión.
No tengo, en este minuto, ninguna respuesta a sus cientos de preguntas directas, tengo algunas preguntas también, pero el encuentro puede ser como siempre lleno de lujuria y arrebato erótico, y que no exista un espacio ni breve para hablar, sino solamente para rodar entre las sábanas del hotel donde pernocto ahora.
Le comenté a La Brenda que es hora de volver a la patria, y ella me contestó con una pregunta, en forma muy acaramelada: "negrito lindo, ¿ya me tienes la respuesta a mi petición de casamiento"? Me quedé unos instántes mudo ante el teléfono, pero reaccioné con prontitud, y le dije:"Brenda de mi corazón, sabes que una cuestión como esa es algo serio que hay que reflexionar mucho, para no fallar". Ella de inmediato, comentó: "Está bien, negrito. Entonces voy a México a despedirte al aeropuerto, y ahí platicamos largo y tendido, porque te piden estar tres horas antes, así que aprovecharemos ese largo espacio para ver si te convenzo".
Mi temor, fundado por cierto, es que La Brenda ya trae una idea fija en su mente, me quiere hacer suyo, a como dé lugar. Me imagino que ella hará conmigo la siguiente escena ante los viajeros que pululan por ahí: Me abrazará, en medio de grititos de alegría, y me besará largamente en la boca, con los ojos cerrados y los labios entreabiertos. Vendrá ataviada con esos vestidos ajustados y escotados que no dejan nada a la imaginación, mostrando toda su belleza física de golpe y porrazo. Escogerá un color de vestido y de accesorios que combinen perfectamente con sus ojos verdes y con su metro ochenta de estatura.
Seremos objeto de curiosidad, y de morbo, por parte de los viajeros que observen la escena que habrá de montar La Brenda. Pienso que una de sus locuras favoritas es la sorpresa mayúscula que me causan sus extravíos emocionales. Y puede intentar llorar escandalosamente, y que todos me miren con ojos reprobatorios pensando que soy un cabrón que maltrata mujeres indefensas. Y después se reirá a carcajadas por su "bromita". O, bien, ya compró su boleto y se subirá al mismo avión que yo y me acompañará hasta Guatemala, donde querrá que la lleve a pasear y a conocer a toda mi familia, esa puede ser una de sus estrategias.
Ella se impone a como dé lugar, no hay imposibles para La Brenda, por eso pienso que viene "por lo suyo", o sea, por mi.
No estoy preparado para presentarla a mi extensa familia guatemalteca, ya que ellos piensan que yo no tengo novia ni prospecto alguno de esposa, sería un drama telenovelero en mi familia. "¿Cómo, quién es ella, de dónde la sacaste? Son demasiadas preguntas para un hombre pacífico y sereno, que no quiere perturbar la paz de ningún hogar guatemalteco.
Todo esto se desbordará el mismo miércoles que La Brenda arriba a la ciudad de México, para acosarme con preguntas sobre la futura boda y el lugar de residencia para estos tortolitos llenos de amor y pasión.
No tengo, en este minuto, ninguna respuesta a sus cientos de preguntas directas, tengo algunas preguntas también, pero el encuentro puede ser como siempre lleno de lujuria y arrebato erótico, y que no exista un espacio ni breve para hablar, sino solamente para rodar entre las sábanas del hotel donde pernocto ahora.
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Noche de amor y lujuria,
una boda en suspenso.
domingo, 1 de agosto de 2010
La Brenda, necia.
He estado pensando mucho la propuesta de La Brenda, acerca de que ella me quiere mantener económicamente, y mi negativa rotunda a aceptar dicha oferta. Ella no lo puede creer que exista alguien que rechace esa magnifica oportunidad.
Por tradición cultural a las mujeres, de casi todo el mundo, las han entrenado para ser esposas mantenidas. Aunque en la posmodernidad ese viejo esquema se está resquebrajando, las mujeres de hoy trabajan y son autosuficientes, y no necesitan un macho que las provea.
Cuando existe una dependencia económica, existe también un control y una pérdida de autonomía y de decisión sobre las cosas elementales de la vida cotidiana. Quien paga, manda, reza el refrán popular, y tiene gran sabiduría en su contenido.
La idea de criar hijas con un sentido de responsabilidad, empieza a forjarse en las postrimerías del siglo XX, cuando los padres de mi generación envíamos a nuestras hijas a la universidad para que se educaran y tuvieran un medio de vida profesional, por ello las universidades han cambiado su perfil de manera drástica; ahora la población estudiantil femenina es la mitad del universo, y en algunas carreras ellas son mayoría.
Las madres de estas jovencitas de hoy, casi no salieron al mercado de trabajo, y en su inmensa mayoría fueron mujeres mantenidas por el esposo, frustradas y sin proyectos personales de vida, se debaten en una tremenda angustía cuando sienten que las van a abandonar, no saben qué harán con sus existencias grises, despúes de un largo encierro cuidando niños.
No es el caso de La Brenda, quien muy jovencita empezó a trabajar, justamente cuando su padre las abandonó para irse con otra mujer a los Estados Unidos. Habiendo estudiado a un nivel medio superior, tuvo las agallas para destacar con su inteligencia excepcional y su escasa formación cultural, para alcanzar el puesto de coordinadora general para América Latina de una afamada marca francesa de cosméticos.
Ella es representate fiel de una cultura del esfuerzo personal, sin relaciones con gente importante, sin contactos escolares, sin fortuna familiar que la respaldara.
Hoy tiene mucho dinero acumulado por sus éxitos en las ventas de cosméticos para mujeres, aunque ya están abriendo una línea para hombres metrosexuales, su visión gerencial es amplia e innovadora.
La Brenda me dijo: -"mira negrito de mi vida, observa a todas las mujeres que van en el transporte público (metro, autobuses urbanos, tranvía) por la smañanas todas se van pintando y maquillando el rostro de manera precipitada, la mayoría de ellas utilizan mis productos, aunque pertenecen a la clase trabajadora mal pagada de este país."
"Todas las mujeres se maquillan, lo traemos en nuestro ADN. Las mujeres de csra lavada, son una minoría insignificante.".
"Este negocio es para siempre. Tengo mi puesto asegurado, for ever, darlyng".
Yo reconozco la visión futurista de La Brenda, en cuanto a expandir el mercado de los cosméticos hacia los hombres modernos. Esa le proporciona confianza en su incremento de dividendos a corto plazo, que ella desea compartir conmigo.
La Brenda sabe que yo cuento con recursos económicos suficientes para llevar una vida decorosa, no soy rico pero vivo bien, me alcanzan para pagarme mis vicios: café y libros, y muy de vez en cuando un buen wisky JW, etiqueta negra.
Hoy se venció el plazo que mi Brenda me impuso, para que yo le dijera qué decisión tomaba para ver si ella me mantiene económicamente o no.
Mi respuesta contundente es: NO.
Quiero mantener la autonomía acerca de qué quiero hacer con mi dinero, quiero decidir siempre con independencia y aplicar los recursos para vivir mejor, pero los mios.
Hoy en la noche de este domingo La Brenda y yo, hablaremos largamente sobre el tema del dinero. Me encantaría discutir otros temas más profundos, con ella, pero el dinero es el intermediario de muchas relaciones amorosas, es importante tomar una postura clara al respecto. Yo ya la tomé.
Por tradición cultural a las mujeres, de casi todo el mundo, las han entrenado para ser esposas mantenidas. Aunque en la posmodernidad ese viejo esquema se está resquebrajando, las mujeres de hoy trabajan y son autosuficientes, y no necesitan un macho que las provea.
Cuando existe una dependencia económica, existe también un control y una pérdida de autonomía y de decisión sobre las cosas elementales de la vida cotidiana. Quien paga, manda, reza el refrán popular, y tiene gran sabiduría en su contenido.
La idea de criar hijas con un sentido de responsabilidad, empieza a forjarse en las postrimerías del siglo XX, cuando los padres de mi generación envíamos a nuestras hijas a la universidad para que se educaran y tuvieran un medio de vida profesional, por ello las universidades han cambiado su perfil de manera drástica; ahora la población estudiantil femenina es la mitad del universo, y en algunas carreras ellas son mayoría.
Las madres de estas jovencitas de hoy, casi no salieron al mercado de trabajo, y en su inmensa mayoría fueron mujeres mantenidas por el esposo, frustradas y sin proyectos personales de vida, se debaten en una tremenda angustía cuando sienten que las van a abandonar, no saben qué harán con sus existencias grises, despúes de un largo encierro cuidando niños.
No es el caso de La Brenda, quien muy jovencita empezó a trabajar, justamente cuando su padre las abandonó para irse con otra mujer a los Estados Unidos. Habiendo estudiado a un nivel medio superior, tuvo las agallas para destacar con su inteligencia excepcional y su escasa formación cultural, para alcanzar el puesto de coordinadora general para América Latina de una afamada marca francesa de cosméticos.
Ella es representate fiel de una cultura del esfuerzo personal, sin relaciones con gente importante, sin contactos escolares, sin fortuna familiar que la respaldara.
Hoy tiene mucho dinero acumulado por sus éxitos en las ventas de cosméticos para mujeres, aunque ya están abriendo una línea para hombres metrosexuales, su visión gerencial es amplia e innovadora.
La Brenda me dijo: -"mira negrito de mi vida, observa a todas las mujeres que van en el transporte público (metro, autobuses urbanos, tranvía) por la smañanas todas se van pintando y maquillando el rostro de manera precipitada, la mayoría de ellas utilizan mis productos, aunque pertenecen a la clase trabajadora mal pagada de este país."
"Todas las mujeres se maquillan, lo traemos en nuestro ADN. Las mujeres de csra lavada, son una minoría insignificante.".
"Este negocio es para siempre. Tengo mi puesto asegurado, for ever, darlyng".
Yo reconozco la visión futurista de La Brenda, en cuanto a expandir el mercado de los cosméticos hacia los hombres modernos. Esa le proporciona confianza en su incremento de dividendos a corto plazo, que ella desea compartir conmigo.
La Brenda sabe que yo cuento con recursos económicos suficientes para llevar una vida decorosa, no soy rico pero vivo bien, me alcanzan para pagarme mis vicios: café y libros, y muy de vez en cuando un buen wisky JW, etiqueta negra.
Hoy se venció el plazo que mi Brenda me impuso, para que yo le dijera qué decisión tomaba para ver si ella me mantiene económicamente o no.
Mi respuesta contundente es: NO.
Quiero mantener la autonomía acerca de qué quiero hacer con mi dinero, quiero decidir siempre con independencia y aplicar los recursos para vivir mejor, pero los mios.
Hoy en la noche de este domingo La Brenda y yo, hablaremos largamente sobre el tema del dinero. Me encantaría discutir otros temas más profundos, con ella, pero el dinero es el intermediario de muchas relaciones amorosas, es importante tomar una postura clara al respecto. Yo ya la tomé.
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cosméticos para hombres modernos,
nuevo mercado.
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