Asesinatos masivos “limpios” de toda responsabilidad
Robert Fisk
¿Así que ahora es la limpieza” de Baba Amr, no es cierto? Tingheefi”, en árabe. ¿De verdad un funcionario anónimo del gobierno sirio usó esa palabra en declaraciones a la agencia Ap el pasado martes? Es una expresión escalofriante, que siempre precede a un montón de asesinatos. Según Naciones Unidas ya son 7 mil 600 los muertos en Siria.
Los israelíes usaron la misma palabra, en inglés, cuando irrumpieron en Líbano en 1982 (con un total de 17 mil 500 muertos). Hace cinco meses, cuando los sirios acabaron con los insurgentes musulmanes de Hama, al norte de Homs (con un posible saldo de entre 10 mil y 15 mil muertos), dijeron que habían hecho un “reconocimiento” del área. “Reconocimiento”, “investigación”; la palabra que usaron entonces fue “bahaghi”.
Se trata de una dulce palabra para los ejércitos que están a punto de hacer caso omiso de los derechos humanos. Los británicos la usaron, como quien habla de “barrer” en la Segunda Guerra Mundial (que dejó aproximadamente 60 millones de muertos). También la usaron los rusos.
En el gueto de Varsovia, los alemanes hablaron de “limpiar” las calles de judíos, en 1944. “Limpieza” fue la palabra usada por el mayor general de la SS (policía secreta nazi), Jürgen Stoop, en su reporte policial (que daba cuenta de 50 mil muertos). “Limpiar”, “reconocimiento”, “barrer”, “limpieza”; todas palabras usadas en referencia a asesinatos masivos “limpios” de toda responsabilidad. Después de que uno “limpia” algo, ya no apesta más.
No, los sirios no son los israelíes, los israelíes no son los británicos ni los rusos. Tampoco los sirios, israelíes, británicos y rusos son la SS. Pero las palabras sí tienen una triste manera de reflejar las verdaderas intenciones que existen detrás de ellas. Entre más se hace limpieza, se pule y se lava, menos sangre debería haber en el suelo. Las brigadas de defensa que aplastaron al movimiento Hama hace 30 años fueron encabezadas por Rifaat Assad; su sobrino Bashar es hoy presidente de Siria. Su otro sobrino, de nombre Maher, encabeza la Brigada Cuatro de Siria que se dirige a Baba Amr.
De cualquier forma, los tanques bombardearon primero el distrito sunita de Homs, luego la infantería comenzó a movilizarse hacia la zona, según informaron residentes del lugar este miércoles vía telefónica.
El “mes decisivo” ha comenzado, según otro funcionario “anónimo” sirio. Claro, todos los demás meses han sido “decisivos” en Siria, y así ya ha transcurrido un año.
Recuerdo que en septiembre de 1980 los segundones de Saddam Hussein hablaron del “mes decisivo” de la “guerra torbellino” al referirse a la invasión de Irán (con saldo de millón y medio de muertos).
En todo caso, veremos de qué están hechos los escuadrones de Assad. ¿Desertará su infantería una vez que hayan machacado Homs? Esto es realmente preocupante. ¿Combatirá hasta la muerte el Ejército Libre de Siria o huirá para luchar en un mejor momento? ¿Cuántos civiles caerán en Baba Amr?
Si los hombres de Assad ganan, puede ser que tengamos un saldo de muertos. Claro que la versión del mandatario no incluirá a los muertos del bando sunita “enemigo”, de la misma manera en que sus opositores no nos dirán a cuántos “enemigos” alawitas y cristianos asesinaron.
Assad asegura que combate a “terroristas”. Rifaat dijo lo mismo en Hama. Los israelíes han usado esta misma palabra miles de veces en referencia a los palestinos. Los rusos describieron así a los alemanes. Stroop dijo lo mismo sobre los judíos.
¡Ay! Pero todos los perfumes de Arabia no limpiarán el olor de estas pequeñas manos.
jueves, 1 de marzo de 2012
Europa: los trabajadores en plan de lucha.
Los indignados vuelven a las calles
La movilización, un día antes de la firma del tratado de disciplina presupuestaria
Los grandes gremios de Europa repudian las políticas restrictivas de la UE y el FMI
Trabajadores de París, Bruselas, Atenas y Lisboa se unen al reclamo de una región más justa
Miles de trabajadores tomaron ayer las calles de Marsella, Francia, convocados por las principales asociaciones sindicales para protestar por las políticas de austeridad impuestas por la Unión Europea.
París, 29 de febrero. De Bruselas a Atenas, pasando por París y Lisboa, los trabajadores europeos se manifestaron este miércoles contra las políticas de austeridad, convocados por la Confederación Europea de Sindicatos (CES), que con la consigna “¡Basta ya!” llamó a un día de movilización en todo el continente.
La jornada de protesta colectiva se realizó en vísperas de la cumbre de la Unión Europea (UE), que se realizará el jueves y el viernes en Bruselas para firmar el nuevo tratado europeo de disciplina presupuestaria.
En Bruselas, unos 200 representantes de sindicatos belgas, franceses, alemanes, austríacos y griegos se agruparon ante la sede del Consejo Europeo, donde se realizará la cumbre. “No queremos esa austeridad que nos imponen, ya que es económicamente absurda: en Grecia, con cada plan de austeridad las cosas empeoran”, declaró Claude Rolin, dirigente de la Confederación de Sindicatos Cristianos (CSC) de Bélgica.
En Grecia, el país europeo más azotado por la crisis, los principales gremios del país, la Confederación de los Sindicatos de Empleados Públicos (Adedy) y del sector privado, Confederación Nacional de los Sindicatos de Grecia (GSEE), llamaron a una huelga nacional de tres horas por la mañana, antes de una manifestación en el centro de Atenas.
En la misma capital griega hubo manifestaciones simbólicas frente a las oficinas de la Comisión Europea y junto a la Acrópolis. Mil manifestantes se congregaron en la plaza Syntagma, frente al Parlamento, para asistir a un concierto al aire libre contra la austeridad.
Los sindicatos de esta nación se unen de nuevo a los europeos “contra las políticas neoliberales y reclaman una Europa más justa”, declaró la GSEE en un comunicado.
Paralelamente, una delegación de ambos gremios y de dirigentes de asociaciones profesionales llevó una moción a la representación de la Comisión Europea en Grecia en la que denuncian “las políticas antisociales” que “la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional imponen al país”.
En Francia, miles de personas se manifestaron en París y en otras ciudades, mientras movimientos de huelga limitados provocaron perturbaciones en el transporte aéreo. En Marsella (sureste), entre 2 mil 700 manifestantes –según la policía– y 10 mil, según los sindicatos, salieron a las calles del puerto; en la capital París 15 mil personas acudieron al llamado, según el sindicato CGT, mientras la policía reportó que marcharon 8 mil 700.
Durante la manifestación se observó una bandera con el lema: “En toda Europa, basta ya; existen alternativas para el empleo y la justicia social”. Abrían la marcha los dirigentes de las centrales sindicales Confederación General de Trabajadores (CGT), Bernard Thibault, y de la Federación Sindical Unitaria (FSU), Bernadette Groison.
La movilización en Francia estuvo marcada por la división gremial, ya que la Confederación Francesa Democrática de los Trabajadores (CFDT) y Fuerza de Trabajo (FO) reprocharon a la CGT una acción “política” dirigida contra el presidente Nicolas Sarkozy en plena campaña electoral, y rehusaron participar en la manifestación. Pese a las divisiones, los dirigentes coinciden en su rechazo a las políticas adoptadas por la Unión Europea.
En Lieja, Bélgica, decenas de manifestantes lanzaron al río imágenes del presidente francés Nicolas Sarkozy y de la canciller alemana Angela Merkel.
En Portugal, cientos de personas –según la prensa local– desfilaron en las calles de Oporto (al norte del país), en respuesta al llamado de la Confederación General de Trabajadores Portugueses (CGTP, la principal confederación sindical del país), que convocó también otra manifestación en el centro de Lisboa por la tarde.
“La situación es muy difícil, incluso para la gente que tiene un empleo, a causa de las medidas de destrucción que el gobierno ha adoptado y prevé adoptar”, declaró un manifestante en Oporto a la televisión Sic Noticias.
El secretario general de la CGTP, Armenio Carlos, convocó a los trabajadores portugueses a participar masivamente en la huelga general convocada para el 22 de marzo, en rechazo a las medidas de austeridad impulsadas por el gobierno. El dirigente gremial argumentó que la protesta es “de todos los trabajadores, porque todos están sometidos a medidas de austeridad y retirada de derechos”.
Por su parte, el presidente de Portugal, Aníbal Cavaco Silva, dijo a la radio portuguesa TSF que es “imposible imponer más austeridad al conjunto de la población más vulnerables, a los que ahora se conoce como nuevos pobres”.
Portugal fue el tercer país de la eurozona en requerir un paquete de rescate de la Unión Europea y el FMI, después de Grecia e Irlanda. El mandatario sostuvo que las medidas impuestas por los acreedores internacionales a cambio de la ayuda “no tienen en cuenta las especificaciones de los grupos sociales que afectan”.
En Italia este miércoles no se hubo manifestaciones, aunque está prevista un huelga de transportes públicos para el jueves.
La movilización, un día antes de la firma del tratado de disciplina presupuestaria
Los grandes gremios de Europa repudian las políticas restrictivas de la UE y el FMI
Trabajadores de París, Bruselas, Atenas y Lisboa se unen al reclamo de una región más justa
Miles de trabajadores tomaron ayer las calles de Marsella, Francia, convocados por las principales asociaciones sindicales para protestar por las políticas de austeridad impuestas por la Unión Europea.
París, 29 de febrero. De Bruselas a Atenas, pasando por París y Lisboa, los trabajadores europeos se manifestaron este miércoles contra las políticas de austeridad, convocados por la Confederación Europea de Sindicatos (CES), que con la consigna “¡Basta ya!” llamó a un día de movilización en todo el continente.
La jornada de protesta colectiva se realizó en vísperas de la cumbre de la Unión Europea (UE), que se realizará el jueves y el viernes en Bruselas para firmar el nuevo tratado europeo de disciplina presupuestaria.
En Bruselas, unos 200 representantes de sindicatos belgas, franceses, alemanes, austríacos y griegos se agruparon ante la sede del Consejo Europeo, donde se realizará la cumbre. “No queremos esa austeridad que nos imponen, ya que es económicamente absurda: en Grecia, con cada plan de austeridad las cosas empeoran”, declaró Claude Rolin, dirigente de la Confederación de Sindicatos Cristianos (CSC) de Bélgica.
En Grecia, el país europeo más azotado por la crisis, los principales gremios del país, la Confederación de los Sindicatos de Empleados Públicos (Adedy) y del sector privado, Confederación Nacional de los Sindicatos de Grecia (GSEE), llamaron a una huelga nacional de tres horas por la mañana, antes de una manifestación en el centro de Atenas.
En la misma capital griega hubo manifestaciones simbólicas frente a las oficinas de la Comisión Europea y junto a la Acrópolis. Mil manifestantes se congregaron en la plaza Syntagma, frente al Parlamento, para asistir a un concierto al aire libre contra la austeridad.
Los sindicatos de esta nación se unen de nuevo a los europeos “contra las políticas neoliberales y reclaman una Europa más justa”, declaró la GSEE en un comunicado.
Paralelamente, una delegación de ambos gremios y de dirigentes de asociaciones profesionales llevó una moción a la representación de la Comisión Europea en Grecia en la que denuncian “las políticas antisociales” que “la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional imponen al país”.
En Francia, miles de personas se manifestaron en París y en otras ciudades, mientras movimientos de huelga limitados provocaron perturbaciones en el transporte aéreo. En Marsella (sureste), entre 2 mil 700 manifestantes –según la policía– y 10 mil, según los sindicatos, salieron a las calles del puerto; en la capital París 15 mil personas acudieron al llamado, según el sindicato CGT, mientras la policía reportó que marcharon 8 mil 700.
Durante la manifestación se observó una bandera con el lema: “En toda Europa, basta ya; existen alternativas para el empleo y la justicia social”. Abrían la marcha los dirigentes de las centrales sindicales Confederación General de Trabajadores (CGT), Bernard Thibault, y de la Federación Sindical Unitaria (FSU), Bernadette Groison.
La movilización en Francia estuvo marcada por la división gremial, ya que la Confederación Francesa Democrática de los Trabajadores (CFDT) y Fuerza de Trabajo (FO) reprocharon a la CGT una acción “política” dirigida contra el presidente Nicolas Sarkozy en plena campaña electoral, y rehusaron participar en la manifestación. Pese a las divisiones, los dirigentes coinciden en su rechazo a las políticas adoptadas por la Unión Europea.
En Lieja, Bélgica, decenas de manifestantes lanzaron al río imágenes del presidente francés Nicolas Sarkozy y de la canciller alemana Angela Merkel.
En Portugal, cientos de personas –según la prensa local– desfilaron en las calles de Oporto (al norte del país), en respuesta al llamado de la Confederación General de Trabajadores Portugueses (CGTP, la principal confederación sindical del país), que convocó también otra manifestación en el centro de Lisboa por la tarde.
“La situación es muy difícil, incluso para la gente que tiene un empleo, a causa de las medidas de destrucción que el gobierno ha adoptado y prevé adoptar”, declaró un manifestante en Oporto a la televisión Sic Noticias.
El secretario general de la CGTP, Armenio Carlos, convocó a los trabajadores portugueses a participar masivamente en la huelga general convocada para el 22 de marzo, en rechazo a las medidas de austeridad impulsadas por el gobierno. El dirigente gremial argumentó que la protesta es “de todos los trabajadores, porque todos están sometidos a medidas de austeridad y retirada de derechos”.
Por su parte, el presidente de Portugal, Aníbal Cavaco Silva, dijo a la radio portuguesa TSF que es “imposible imponer más austeridad al conjunto de la población más vulnerables, a los que ahora se conoce como nuevos pobres”.
Portugal fue el tercer país de la eurozona en requerir un paquete de rescate de la Unión Europea y el FMI, después de Grecia e Irlanda. El mandatario sostuvo que las medidas impuestas por los acreedores internacionales a cambio de la ayuda “no tienen en cuenta las especificaciones de los grupos sociales que afectan”.
En Italia este miércoles no se hubo manifestaciones, aunque está prevista un huelga de transportes públicos para el jueves.
España entera contra los recortes.
Los indignados vuelven a las calles
Las agresiones policiacas contra alumnos y la reforma laboral unen a todos los sectores
Multitudes rechazan en España sumisión de Rajoy ante la austeridad impuesta por la UE
Inconformidad por las políticas represivas “mientras se aprueban rescates bancarios”
Madrid, 29 de febrero. Estudiantes de secundaria y preparatoria; universitarios, profesores, bomberos, policías, funcionarios públicos, médicos, enfermeros y trabajadores autónomos figuraron entre las decenas de miles de ciudadanos que salieron hoy a la calle para expresar su indignación ante recortes y medidas de austeridad que están –dijeron– “hipotecando nuestro futuro”.
La diversidad de los sectores inconformes confluye en el mismo origen del malestar: la reforma laboral aprobada por decreto del nuevo gobierno del conservador Partido Popular, presidido por Mariano Rajoy.
La indignación popular se debe a la brutal represión con que se ha fustigado a los alumnos de secundaria que salieron a la calle la semana pasada para protestar contra la disminución al presupuesto educativo, además de los durísimos recortes presupuestarios en servicios públicos básicos.
Pero también hay un motivo continental para la protesta social: las políticas financieras y económicas impuestas desde la Unión Europea (UE), que se limita a exigir la reducción del déficit público, al mismo tiempo que se aprueban paquetes de rescate bancario por 500 mil millones de euros.
Los activistas españoles salieron a las calles en 20 ciudades, en lo que ya se está convirtiendo en la más rápida contestación social a un gobierno que apenas lleva dos meses en el cargo y que, con sus medidas, ya ha provocado la indignación de numerosos sectores. Las manifestaciones más numerosas fueron las de Madrid, Valencia y Barcelona. Esta última protesta derivó en un violento enfrentamiento con la policía antidisturbios, que dejó un saldo de 12 detenidos y al menos 12 heridos.
España es un hervidero. La movilización social crece a medida que aumenta la desesperación ante la situación creada por la crisis financiera internacional, que en este país se traduce en la peor cifra de desempleo de su historia –5 millones 300 mil personas, 23 por ciento de la población económicamente activa–, el aumento de pobreza –con 21 por ciento de los habitantes en riesgo de exclusión social– y una economía agonizante, que está al borde de entrar en recesión. El sector de la construcción, que una vez fue el motor del crecimiento de España, se encuentra paralizado.
A esta situación se han sumado las medidas aprobadas por Rajoy y su gabinete, que han puesto en marcha un programa neoliberal para reducir al máximo la función del Estado y suprimir gastos en pos de la reducción del déficit. Los sindicatos y los trabajadores están indignados con el gobierno de Rajoy por el decreto de la reforma laboral, que abarata el despido y otorga todo el poder de la negociación al empresario frente al comité de empresa o el sindicato.
Los estudiantes están indignados por los severos recortes en educación –algunas escuelas de Valencia, por ejemplo, han pasado el invierno sin calefacción por falta de dinero– y por la política represiva contra las movilizaciones de jóvenes de secundaria en la comunidad de Valencia, que se convirtió en protesta general ante una serie de imágenes que circularon en Internet. Entre éstas destacó la fotografía que muestra cómo dos policías aventaron a dos muchachas frente a un automóvil en marcha.
Los bomberos, profesores y médicos, entre otros gremios, están en la calle también en protesta por los recortes, así como la reducción de su salario. Esto los obliga a cubrir más horas y más funciones ante la falta de personal.
Sólo a las tres principales movilizaciones se calcula que asistieron más de 150 mil personas, cifra impresionante si se toma en cuenta que las marchas fueron en un día laboral y en horarios poco habituales; algunas empezaron a las 11 de la mañana y otras a las 5 de la tarde.
Los estudiantes universitarios empezaron sus protestas hace varios días, organizando en las principales universidades públicas encierros simbólicos y campañas de información para dar a conocer la deriva que sufren sus instituciones educativas y el futuro que les espera, lo que llaman una nueva “generación perdida”.
Con gritos de “menos policía y más educación”, “somos estudiantes y no delincuentes” o “si somos el futuro, ¿por qué nos dan por culo?”, los jóvenes inundaron este miércoles las principales ciudades del país.
La protesta de Barcelona vivió momentos de pánico ante la represión policial, que se empleó a fondo para reprimir a un grupo reducido de jóvenes radicales. El saldo final fue de 12 detenidos y 12 heridos.
Las calles de Madrid vivieron dos manifestaciones multitudinarias y ambas culminaron en la emblemática Puerta del Sol, convertida en el centro neurálgico del movimiento de los indignados, que nació con la actual crisis económica.
Primero fueron los estudiantes y, por la tarde, los sindicalistas y funcionarios que expresaron su “malestar” de que estén sufriendo los recortes y las consecuencias de las políticas europeas, cuando se conocen los nuevos datos del rescate bancario aprobado por el Banco Central Europeo, que aprobó un fondo de ayuda de medio billón de euros a 800 bancos.
“Nos movilizaremos de nuevo el próximo 11 de marzo. Y si no hay respuesta se convocará a una huelga general”, advirtieron los sindicatos, que tienen como fecha tentativa el 29 de marzo.
Las agresiones policiacas contra alumnos y la reforma laboral unen a todos los sectores
Multitudes rechazan en España sumisión de Rajoy ante la austeridad impuesta por la UE
Inconformidad por las políticas represivas “mientras se aprueban rescates bancarios”
Madrid, 29 de febrero. Estudiantes de secundaria y preparatoria; universitarios, profesores, bomberos, policías, funcionarios públicos, médicos, enfermeros y trabajadores autónomos figuraron entre las decenas de miles de ciudadanos que salieron hoy a la calle para expresar su indignación ante recortes y medidas de austeridad que están –dijeron– “hipotecando nuestro futuro”.
La diversidad de los sectores inconformes confluye en el mismo origen del malestar: la reforma laboral aprobada por decreto del nuevo gobierno del conservador Partido Popular, presidido por Mariano Rajoy.
La indignación popular se debe a la brutal represión con que se ha fustigado a los alumnos de secundaria que salieron a la calle la semana pasada para protestar contra la disminución al presupuesto educativo, además de los durísimos recortes presupuestarios en servicios públicos básicos.
Pero también hay un motivo continental para la protesta social: las políticas financieras y económicas impuestas desde la Unión Europea (UE), que se limita a exigir la reducción del déficit público, al mismo tiempo que se aprueban paquetes de rescate bancario por 500 mil millones de euros.
Los activistas españoles salieron a las calles en 20 ciudades, en lo que ya se está convirtiendo en la más rápida contestación social a un gobierno que apenas lleva dos meses en el cargo y que, con sus medidas, ya ha provocado la indignación de numerosos sectores. Las manifestaciones más numerosas fueron las de Madrid, Valencia y Barcelona. Esta última protesta derivó en un violento enfrentamiento con la policía antidisturbios, que dejó un saldo de 12 detenidos y al menos 12 heridos.
España es un hervidero. La movilización social crece a medida que aumenta la desesperación ante la situación creada por la crisis financiera internacional, que en este país se traduce en la peor cifra de desempleo de su historia –5 millones 300 mil personas, 23 por ciento de la población económicamente activa–, el aumento de pobreza –con 21 por ciento de los habitantes en riesgo de exclusión social– y una economía agonizante, que está al borde de entrar en recesión. El sector de la construcción, que una vez fue el motor del crecimiento de España, se encuentra paralizado.
A esta situación se han sumado las medidas aprobadas por Rajoy y su gabinete, que han puesto en marcha un programa neoliberal para reducir al máximo la función del Estado y suprimir gastos en pos de la reducción del déficit. Los sindicatos y los trabajadores están indignados con el gobierno de Rajoy por el decreto de la reforma laboral, que abarata el despido y otorga todo el poder de la negociación al empresario frente al comité de empresa o el sindicato.
Los estudiantes están indignados por los severos recortes en educación –algunas escuelas de Valencia, por ejemplo, han pasado el invierno sin calefacción por falta de dinero– y por la política represiva contra las movilizaciones de jóvenes de secundaria en la comunidad de Valencia, que se convirtió en protesta general ante una serie de imágenes que circularon en Internet. Entre éstas destacó la fotografía que muestra cómo dos policías aventaron a dos muchachas frente a un automóvil en marcha.
Los bomberos, profesores y médicos, entre otros gremios, están en la calle también en protesta por los recortes, así como la reducción de su salario. Esto los obliga a cubrir más horas y más funciones ante la falta de personal.
Sólo a las tres principales movilizaciones se calcula que asistieron más de 150 mil personas, cifra impresionante si se toma en cuenta que las marchas fueron en un día laboral y en horarios poco habituales; algunas empezaron a las 11 de la mañana y otras a las 5 de la tarde.
Los estudiantes universitarios empezaron sus protestas hace varios días, organizando en las principales universidades públicas encierros simbólicos y campañas de información para dar a conocer la deriva que sufren sus instituciones educativas y el futuro que les espera, lo que llaman una nueva “generación perdida”.
Con gritos de “menos policía y más educación”, “somos estudiantes y no delincuentes” o “si somos el futuro, ¿por qué nos dan por culo?”, los jóvenes inundaron este miércoles las principales ciudades del país.
La protesta de Barcelona vivió momentos de pánico ante la represión policial, que se empleó a fondo para reprimir a un grupo reducido de jóvenes radicales. El saldo final fue de 12 detenidos y 12 heridos.
Las calles de Madrid vivieron dos manifestaciones multitudinarias y ambas culminaron en la emblemática Puerta del Sol, convertida en el centro neurálgico del movimiento de los indignados, que nació con la actual crisis económica.
Primero fueron los estudiantes y, por la tarde, los sindicalistas y funcionarios que expresaron su “malestar” de que estén sufriendo los recortes y las consecuencias de las políticas europeas, cuando se conocen los nuevos datos del rescate bancario aprobado por el Banco Central Europeo, que aprobó un fondo de ayuda de medio billón de euros a 800 bancos.
“Nos movilizaremos de nuevo el próximo 11 de marzo. Y si no hay respuesta se convocará a una huelga general”, advirtieron los sindicatos, que tienen como fecha tentativa el 29 de marzo.
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