viernes, 1 de febrero de 2013

Donativos al PP fuera de la ley

El 70% de los donativos registrados en la lista de Bárcenas vulnera la ley

La norma prohibía donaciones superiores a 60.000 euros o de empresas con negocio público

Solo una parte de los ingresos acababa en la cuenta oficial del PP

Buena parte de los ingresos registrados en la contabilidad manuscrita que llevaba el extesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas, vulneraban la ley de financiación de partidos políticos. Tales supuestos donativos no hubieran podido entregarse por las vías oficiales bien porque su importe superaba el tope legal fijado para una misma persona física o jurídica o bien porque procedían de personas o empresas a las que les estaba prohibido hacer aportaciones a los partidos. Se hallan en esa situación más de dos tercios de los ingresos registrados en esa contabilidad, en la que del lado del gasto figuran pagos regulares con ese dinero a los miembros de la cúpula del Partido Popular. Eso apunta a una supuesta financiación ilegal, algo que el PP niega.
Ingresos registrados.
La Ley Orgánica sobre Financiación de los Partidos Políticos que estuvo vigente desde 1987 hasta julio de 2007 señalaba que “los partidos no podrán recibir, directa o indirectamente, aportaciones procedentes de una misma persona física o jurídica superiores a la cantidad de 10.000.000 de pesetas [60.101 euros] al año. También estaban prohibidas las aportaciones procedentes de “empresas que, mediante contrato vigente, presten servicios o realicen obras o suministros para alguna Administración Pública”, según la ley.
Los apuntes registrados en las anotaciones de la contabilidad de caja de Bárcenas se saltan sistemáticamente esas dos prohibiciones. Hay ingresos de una sola vez hasta de 250.000 euros y de una misma persona en un año de hasta 400.000 euros. En más de 30 ocasiones se superó el límite legal, que subió a 100.000 euros a mediados de 2007.
Los pagos figuran principalmente a nombre de empresas y empresarios del sector de la construcción, que suelen contratar habitualmente con la Administración. Aquellos con los que ha podido contactar EL PAÍS han negado su implicación. En ocasiones parece haber pocas dudas sobre la identidad de las personas que figuran en la lista de Bárcenas, pero en otras solo aparece un nombre propio o un apellido, con lo que no está tan clara.
Juan Miguel Villar Mir, presidente de OHL, y Luis del Rivero, expresidente de Sacyr Vallehermoso, son quizá las personas más conocidas de la lista de Bárcenas. Ambos niegan tajantemente las aportaciones de 530.000 euros y hasta 480.000 euros que se les atribuyen en la contabilidad manuscrita. Pero no son ellos los constructores que figuran como principales financiadores de la caja de Bárcenas. La persona a la que se atribuye un mayor volumen de donativos e ingresos es José Luis Sánchez (a veces figura con su nombre completo y otras como J. L. Sánchez o simplemente José Luis). En cinco años aparecen bajo esa denominación, que puede corresponder al promotor malagueño José Luis Sánchez Domínguez, fundador y presidente del grupo Sando, un total de 1,15 millones de euros. A nombre de Manuel Contreras o M. Contreras figuran ingresos por importe de cerca de un millón de euros. Manuel Contreras Caro sucedió a su padre, Manuel Contreras Ramos, en el año 2005 en la presidencia de AZVI, una empresa familiar andaluza de larga tradición.
Varios ingresos de implicados en la trama Gürtel como Pablo Crespo, Juan Cotino (de Sedesa) o Alfonso García Pozuelo (Construcciones Hispánica) también superan el límite legal. Por encima de ese listón se sitúan también apuntes en los que Bárcenas recoge supuestos ingresos de Copasa, Copisa, Aldesa, Ignacio Ugarteche (Urazca) y Antonio Vilella (Rubau). Hay otros ingresos más difíciles de identificar, pues solo aparece un nombre propio o un apellido. Uno de los ingresos recogidos en la contabilidad de Bárcenas que sobrepasa el tope legal está a nombre de “López H.” por importe de 15 millones de pesetas (90.150 euros) y aparece como efectuado en 1997. Al año siguiente figura otro ingreso de cuatro millones de pesetas de López Hierro. EL PAÍS se puso ayer en contacto con el actual marido de la secretaria general del PP, Dolores de Cospedal, cuyo nombre es Ignacio López del Hierro y que ha sido consejero y directivo de empresas inmobiliarias como Bami o Metrovacesa. López del Hierro negó rotundamente que ese apunte pueda ir referido a él. Aseguró que jamás ha realizado una aportación al Partido Popular, subrayó que en esas fechas aún no se había incorporado a Bami y era un ejecutivo de la ONCE sin capacidad para hacer desembolsos semejantes y que no tenía vínculo alguno con el PP ni conocía entonces a Cospedal.
Varios ingresos de implicados en la 'trama Gürtel', como Pablo Crespo o Juan Cotino (de Sedesa), también superan el límite legal
La sanción por aceptar donativos que superen los máximos legales o de procedencia prohibida era con la ley vigente hasta 2007 una multa equivalente al doble de la aportación ilegalmente recibida. Además, aquella ley exigía que todas las donaciones privadas se abonasen “exclusivamente en cuentas de entidades de crédito, cuyos únicos ingresos serán los procedentes de las mismas”. Desde ese punto de vista, todos los apuntes registrados en la caja de Bárcenas parecen estar fuera de la ley. Reiteradamente, en los papeles aparece que las aportaciones se hacen en efectivo.
En los mejores momentos, la caja de Bárcenas llegó a registrar un saldo superior a los 900.000 euros. Los registros muestran que cuando tras los pagos registrados a la cúpula o destinados a otros gastos del partido quedaba un remanente importante en caja, este se iba ingresando en la cuenta de donativos que el Partido Popular tenía en el Banco de Vitoria (luego absorbido por Banesto), que tenía una oficina muy cerca de la sede central del PP. En la contabilidad manuscrita de Bárcenas figuran 13 ingresos en dicha cuenta por un montante total de 1,2 millones de euros. El destino que figura en las cuentas de Bárcenas para el resto de los 7,5 millones de euros que pasaron por su caja son los pagos a la cúpula del partido y otros gastos de funcionamiento.

El tesorero del PP

Las cuentas del tesorero

La sociedad necesita una explicación seria del ‘caso Bárcenas’, no la que ayer ofreció Cospedal

Las sospechas de financiación irregular que pesan sobre el PP se agravan cada día que pasa, sin que el partido gobernante haga otra cosa que evolucionar desde el mensaje del “no me consta” al de “es mentira”, intentado ayer por la secretaria general, María Dolores de Cospedal. La cúpula de esta formación orilla los datos sobre ingresos y pagos potencialmente irregulares a numerosos dirigentes, publicados por EL PAÍS, y los valora como si fueran un mero ataque a su partido. El Gobierno y su presidente tienen que saber que así no se puede gobernar una democracia europea en plena sociedad de la información.
Desde la dirección del PP se acumulan las incoherencias. Un día se sugiere que la actual secretaria general cortó el procedimiento irregular de retribuciones que existía antes de su llegada al cargo (en 2008), como al parecer sucedió, y ahora se afirma que el partido ha llevado siempre una “contabilidad única”, y que todos los pagos a dirigentes y empleados han sido y son en dinero blanco, realizados por transferencia y sometidos a retención de Hacienda y de Seguridad Social. Lo remata con el inconsistente argumento de que ni siquiera merece la pena entrar en los datos difundidos, cuando el presidente del Senado, Pío García Escudero, y otras personas reconocen los pagos que les afectan y que figuran en las anotaciones contables de Luis Bárcenas.
Dolores de Cospedal amenaza con acciones judiciales mientras asegura que su partido es un ejemplo de transparencia. Algo muy difícil de sostener si se tiene en cuenta que su gerente y tesorero durante 20 años amasó una considerable fortuna que ocultó al fisco, y cuya situación ilegal ha regularizado gracias a una amnistía decretada por el Gobierno de su antiguo partido. En nombre de la transparencia se remite además a la auditoría interna anunciada tiempo atrás, que lleva a cabo una empleada del partido (la actual tesorera) y que incluye la petición de declaración jurada a dirigentes. Poca credibilidad tiene una auditoría elaborada bajo el principio de yo me lo guiso, yo me lo como, porque auditarse a sí mismo está lejos de ser ejemplo de transparencia. Por no hablar de lo que constituye una innovación mundial: auditar cuentas irregulares o secretas, inexistentes por definición. De la prometida auditoría externa siguen sin conocerse plazo ni condiciones, ni a quién va a ser encargada.
La justicia fijará en su día las responsabilidades eventuales, hayan prescrito o no. Pero la democracia merece bastante más: los ciudadanos necesitan que se diluciden rápidamente las responsabilidades políticas. Nadie ha descubierto lo inesperado, al hilo de unas cuentas en Suiza o de la publicación de papeles secretos del extesorero. Los problemas vienen de muy atrás, se conocen por lo menos desde 2009, cuando aparecieron los primeros datos de la trama Gürtel. Si la dirección de este partido no hubiera reaccionado entonces como lo hace ahora —“un montaje”, una “trama contra el PP”, dijo en 2009—, pretendiendo dar por cerrado el caso antes de investigarlo, los españoles no estarían hoy frente a una grave pérdida de credibilidad del partido gobernante cuando la recesión, los problemas sociales y la corrupción agobian a los ciudadanos.
La dirección del PP se juega su futuro en ofrecer una pronta y clara explicación sobre un sistema de contabilidad y retribuciones irregulares que procede de los primeros años noventa, cuando José María Aznar presidía este partido. Dieciocho años de un sistema de financiación irregular son demasiados: el PP tiene un problema de fondos secretos y de nada le vale encerrarse en un búnker. Por lo demás, el presidente del Gobierno debe una explicación coherente y clara a los ciudadanos.


Amistad

De la amistad
José Cueli
El amor y la amistad es el tema inicial de un apasionante diálogo que se publicó en la página cultural de nuestro periódico el domingo pasado (Aquí y ahora, cartas 2008-2011 entre J.M. Coetzee y Paul Auster bajo el sello conjunto Anagrama & Mondadori) .
La lectura de este diálogo me permite escribir sobre elementos de la amistad de Sigmund Freud y al margen del tiempo con Miguel de Cervantes Saavedra. La amistad de Freud con Fliess de la que se deriva el clásico Proyecto de una psicología para neurólogos, para algunos base del sicoanálisis. En la misma forma que Cervantes a través de su Quijote de la Mancha recrea su amistad con su fiel escudero Sancho Panza.
Freud, en su adolescencia, asimiló de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha la movilidad que desdibuja la fuerza del lenguaje: con su amigo Eduard Silverstein y fundan su Academia Española, de la que eran los únicos miembros y donde jugaban a cambiarse nombres, escenarios e inventar aventuras, es tal la impresión que producen las obras cervantinas en Freud, que adopta con su amigo los nombres de los perros El coloquio de los perros…: Berganza y Cipión; Freud, crítico e inteligente, es Cipión; Silverstein, narrador y aventurero, es Berganza.
Cipión y Berganza movidos desde su espontaneidad generan las primeras investigaciones profanas previas al descubrimiento del sicoanálisis y, a la vez, vivieron la suprema sencillez y la turbulenta exaltación romántica de El Quijote. La lectura, para el fantasear adolescente de los amigos, envuelta en la fascinación del mundo de la fantasía, la visión delirante, evocadora, que borra la distinción y los tiempos que se esfuman en las sombras, y que años después empleará Freud para bucear en ese sujeto que se forma y deshace en franco delirar.
Es seguro que de las lecturas adolescentes que hizo Freud de El Quijote quedaron en su mente huellas de un representarse la realidad como un hacerse, motivado por la preocupación de afirmarse en el proceso de existir, como un construirse permanente, y no con lo dado y presente fuera de uno.
Tanto en El Quijote, como en Freud, aparece la representación de que en ninguna cosa escrita la tarea de estar viviendo es quieta sustancia. Por tanto, no cabe en el marco del pensamiento aristotélico escolástico. Las palabras no son objetos asibles con pinzas conceptuales. El logofonocentrismo, al pretender reducirlas a una categoría única, se le escapan de entre las manos.
El Quijote, cuyas huellas en Freud encuentran cabida a lo largo de su obra, pero en especial en el Proyecto de una psicología para neurólogos, la Carta 52 a Fliess y La interpretación de los sueños se funda en el supuesto de que el objeto de los propósitos y actividades del hombre poseen una realidad cambiante y sin seguro asidero. El observador y lo observado no coinciden, por lo común, en un vértice válido para nosotros observadores.
Cervantes en El Quijote recrea la amistad con su fiel escudero Sancho Panza que lo acompaña en sus aventuras y desventuras que los colocan al margen, en los márgenes, en las fronteras, en el exilio, en la exclusión, en la tierra de nadie, en la cordura y la locura, en la razón y la sinrazón, entre el delirio y la pasión, flotando entre el mundo real y el onírico. Este drama semeja en parte la escritura interna –grafía, trazo– que se ve crónicamente amenazada de borrarse.
Deliciosa promete ser esta obra entre ambos famosos escritores que permiten bucear en la interioridad.