martes, 14 de septiembre de 2010

Un triste secuestrado.

Hace cuatro meses fue secuestrado uno de los exponentes más destacados de la ultra derecha mexicana, Diego Cervantes de Cevallos. Por un grupo desconocido, del cual se ignora su filiación política o criminal, hasta el día de hoy.

Cada cierto tiempo ese grupo que lo tiene en su poder, envía a los medios de comunicación mexicanos, una fotografía del político mostrando un diario o revista de actualidad, para corroborar que "El Jefe Diego" continúa vivo.

En cada ocasión la figura de Diego se ve disminuido físicamente, demacrado, flaco, con los ojos vendados, y la barba descuidada, cuando antaño Diego cuidaba con esmero su barba cana. Él nunca dejaba el espejo y las tijeras especiales para barba, ahora esa está más que descuidada.

Los secuestradores le avisan a la sociedad mexicana, que la clase política de la derecha en el poder y los familiares cercanos de Diego, lo han abandonado a su suerte, ya no hay negociaciones en curso.

Esta situación refleja cosas interesantes en el caso del "Jefe Diego".

El monto del rescate por él, es una suma multimillonaria en dólares, que la familia y el gobierno se niegan a entregar.

Que la familia procura por todos los medios salvaguardar el patrimonio del político secuestrado, antes que negociar algo a cambio de su vida.

La familia se ha convertido en un valor de siempre para la clase política de la derecha, siempre la exaltan y la "protegen", pero en ese caso eso resulta que es valor falso. La derecha no tiene sentimientos, solo intereses. Ahí está la evidencia.

El gobierno de derecha actual, al que "El Jefe Diego" sirvió toda su vida, se hace el desentendido del caso y lo abandona a su suerte, también.

Es posible que el secuestrado ante tanta indiferencia decida quitarse la vida o provocar que lo maten sus captores. La desilusión y la melancolía son fuente de angustia y desesperanza para cualquiera.

El desenlace de esta historia está pendiente, pero no falta mucho tiempo para concoer la verdad del caso...

Penélope, una madre.

La mujer más atractiva del cine español para muchos, es Penélope Cruz. Esta bella actriz que ya ha destacado en la cinematografía mundial, trabajando inclusive para el famoso Woody Allen, tiene ya un lugar como un ícono de belleza y de talento.

Hoy Penélope tiene cuatro meses de embarazo y pronto será madre de una criaturita, que le quitará el sueño y las ganas de pararse en un set cinematográfico por mucho tiempo.

Sus admiradores de siempre, esperaremos pacientemente a que su maternidad haga de ella lo que la naturaleza exige, que su vuelque sobre su hijo(a) y que haga de esa persona su proyecto de vida más importante.

El dilema ahora es el siguiente: seguirá siendo un símbolo sexual o simplemente mamá, desprovista de erotismo y de deseo.

Sus fans aguardaremos el resultado de este proceso maravilloso que es crear vida.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Un encuentro del primer tipo.

Estaban sentados plácidamente conversando en una pizzería del Trastevere, frente a la bella iglesia de Santa María, en ese lugar que a ella le fascina tanto, Margherita.Ella eligió ese sitio por sus delicadas pizzas y vinos tintos de buena calidad, además es un lugar pequeño decorado en un estilo minimalista, y lo más importante es que no tiene música ambiental.

Orianna trabaja como reportera para la RAI, la cadena televisiva más importante de Italia, y le encomendaron entrevistar al escritor mexicano Carlos Montemayor, con motivo de la publicación de su más reciente novela La Brenda. Una mujer de armas tomar, traducida al italiano.

Carlos Montemayor ambientó su última novela en la ciudad de Florencia, lugar que conoce a la perfección por haber estudiado ahí un posgrado en Historia del Arte.

La reportera llegó acompañada de su camarógrafo y un ayudante, quienes grabaron toda la entrevista, que duró media hora, luego se fueron a editar el material a la estación de televisión. El jefe de Orianna le ordenó que hiciera un buen trabajo con esa entrevista, porque así se lo había solicitado el Agregado Cultural de la Embajada de México en Roma. El embajador mexicano es amigo personal de Silvio Berlusconi, dueño de la RAI.

Orianna quería quedar bien con su jefe y se prodigó con el escritor mexicano, al grado que ella ofreció pagar la cena. Ella le relató a Carlos Montemayor, el origen de la pizza Margherita. Dijo ella, que en 1898 para conmemorar la visita de la Reina margherita de Savoia a Nápoles, Raffaele Espósito, pizzaiolo de tradición, preparó una pizza de queso mozzarella, albahaca y tomates imitando los colores de la bandera italiana.

A su vez Carlos Montemayor, quiso impresionar a Orianna con la historia de los Chiles en Nogada, que curiosamente tiene un antecedente similar a la de la pizza Margherita. También para agradar al emperador Maximiliano le crearon unos chiles decorados con los colores de la bandera mexicana.

Orianna seleccionó el menú para ambos, él no opuso ninguna resistencia. Cenaron una insalata caprese, una pizza Margherita y otra capricciosa. Y una botella de vino tinto, de la cual extrajeron cuatro copas rebosantes.

La pizzería es pequeña y tiene el horno dentro del local, lo que provoca un ambiente cálido y oloroso a especias. Tiene solamente cuatro mesas y siempre está repleto de parejas de jóvenes quienes dejan fuera, a la vista, sus motos Vespas y sus cascos.

El efecto del vino tinto y la conversación amena, surtieron su efecto en poner los cuerpos en disposición de experimentar nuevas sensaciones. Ambos estaban sonrientes, contentos por ese encuentro, que ella se encargó de que fuera inolvidable, al proponerle una buena cena, sencilla y deliciosa.

A las 11 de la noche, la pizzería dispone que sus meseros empiecen a levantar los platos y las copas de las mesas, y a cobrar las cuentas pendientes, siempre con la sonrisa fresca de su dueña.

Orianna al salir de esa pizzería dispuso que caminaran por las callejuelas del barrio bohemio del Trastevere, a lo cual Carlos Montemayor decidió seguir la caminata del brazo de ella, caminando lentamente por el adoquinado de sus calles.

las risas y los comentarios sobre la vida en Roma, causaron en ella una grata impresión, el escritor mexicano era su primer viaje a Italia, y preguntaba todo lo que le llamaba la atención de esa cultura milenaria.

Orianna vive en el Trastevere, muy cerca del río Tiber. Sin pretender nada, de un modo natural, Orianna llegó hasta la puerta de su departamento, del brazo fuerte de Carlos Montemayor.

Ella, con su linda sonrisa, le planteó al mexicano: "¿te apetece tomar un té?" El solamente alcanzó a musitar, sí.

La conversación continuó en la sala del departamento, hablaron de sus vidas privadas. Ella tenía pareja, un periodista asignado ahora a Afganistán; él le confesó que tenía esposa y tres hijos menores, a los cuales amaban con todo su corazón.

La madrugada cubría el Trastevere con una densa neblina, sus calles se encontraban vacías de gente y de motos, el bullicio habitual cesó de momento.

Abrazados sobre la cama terminaron, muy calientitos, una larga jornada de trabajo. No paraban de suspirar sin poder conciliar sus sueños, muchas ideas revoloteaban por sus mentes, que les impedían cerrar los ojos y entregarse al sueño reparador.