sábado, 30 de junio de 2012

Ciudad de México, Izquierdista.

La izquierda confía en su fuerza en Ciudad de México

Miguel Ángel Mancera parte con una holgada ventaja en la elección local

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Ángel Mancera nunca había sido candidato, ni siquiera había participado formalmente en alguna campaña electoral. No milita en ningún partido político. A pesar de eso, el hoy candidato del Movimiento Progresista al Gobierno del Distrito Federal, de 46 años, está a punto de lograr un triunfo electoral que podría marcar un récord. Tan holgada es su ventaja en las encuestas que la campaña se tornó aburrida.
“Por primera vez desde 1997, cuando se pudo elegir a las autoridades locales en la capital, el Partido de la Revolución Democrática (junto al Partido del Trabajo y Movimiento Ciudadano) podría conseguir tanto la jefatura de Gobierno como las 16 delegaciones”, publicó el 22 de junio la encuestadora Parametría. La traducción es que el Partido Acción Nacional (PAN) podría perder las delegaciones de Miguel Hidalgo y Benito Juárez, de familias de ingresos altos y medios. Mientras que al Partido Revolucionario Institucional (PRI) de poco le servirá en la capital la condición de favorito de su candidato presidencial.
La capital siempre ha sido un punto de contraste con el resto de México. Inseguro, de caóticas y saturadas calles, sobrepoblado y contaminado. Así se le veía hace tres décadas. Hoy es considerado un ecosistema que se distingue de otros polos de desarrollo del país porque no ha sido secuestrado por los criminales como Nuevo León, ni vive los sobresaltos de inseguridad que azotan Jalisco. Es una ciudad ajena, al menos en apariencia, al clima de violencia sin control que ha arrasado Michoacán, Veracruz, Guerrero, Sinaloa e incluso regiones del vecino Estado de México. Un país aparte, donde además es legal el aborto hasta la semana 12 de gestación y se permite, desde 2009, el matrimonio homosexual.
Este clima social se inició en la elección de Cuauhtémoc Cárdenas como jefe de Gobierno en 1997. El sello de la izquierda creció con los programas sociales a favor de los más pobres, impuestos por Andrés Manuel López Obrador (2000-2005). El actual alcalde, Marcelo Ebrard, ha mejorado los transportes, inaugurará una nueva línea del metro y ha impulsado la recuperación de los espacios públicos. Su éxito final ha sido saber elegir al candidato sucesor. Mancera, un fiscal de trato afable que sobrevivió a varios errores profesionales en la época en que descendía la criminalidad en la ciudad, ha tenido una campaña triunfal gracias también al desastre de los dirigentes locales del PAN y del PRI, que erraron en la selección de sus candidatas.
La capital mexicana es un oasis progresista respecto al resto del país
“Hay varios factores que ayudan a la izquierda. Las buenas calificaciones de Ebrard como gobernante lo convierten en un administrador respetado incluso por sus adversarios. Y Mancera se presenta como candidato ciudadano y no ha tenido problema para situarse en niveles históricos de preferencia electoral, en gran parte por su trabajo como fiscal. Los dos últimos años antes de su nominación, era el funcionario mejor calificado del gabinete de Ebrard”, explica el periodista Raymundo Riva Palacio, director del diario 24 Horas.
Doctor en derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México, deportista, apodado por sus canas y barba partida “nuestro George Clooney”, sin apremio económico pues viene de una familia de empresarios, Mancera se ha tomado a pecho la campaña. “Vamos a consolidar lo que se ha hecho en infraestructura, a avanzar en desarrollo tecnológico y en acceso a servicios para discapacitados. Al concluir entregaremos una ciudad muy diferente”, comenta el candidato a EL PAÍS.
Previsible próximo gobernador de una ciudad de nueve millones de habitantes a la que cada día acuden otros tres millones de localidades cercanas (en total, el 10% de la población del país), la elección del 1 de julio le queda chica a Mancera. Cuando gobierne, ¿se lo comerán las tribus de la izquierda, habituadas a pugnas intestinas y al reparto clientelar? ¿Le pesará la sombra de Ebrard, considerado en 2010 el mejor alcalde del mundo? ¿O surgirá un líder de perfil ciudadano que consolide la condición de oasis de la capital al tiempo que se convierte en el nuevo gran protagonista de la política mexicana, esa que es tan dada a que el mismísimo día de la llegada de un presidente de la República empieza a preguntarse quiénes son los candidatos a sucederlo? A partir de diciembre lo sabremos.

México: Reporte Indigo, un paso adelante.

Reporte Índigo va un paso por delante

El diario mexicano recientemente ha hecho la transición de Internet al papel

Incorpora un sistema de realidad aumentada en sus páginas

Una portada de Reporte Índigo vista en un iPad.

El periódico mexicano Reporte Índigo Cinco Días se autoproclama “experiencia multimedia digital” y, por una vez, no se trata de un medio de comunicación online con ínfulas. El exitoso diario digital nacido en 2006, que el pasado mes de abril demostró que nada a contracorriente en el complicado sector de la prensa al hacer la transición de Internet hacia el papel, ha integrado ambos soportes incorporando innovaciones sorprendentes y dando un soplo de aire fresco a los medios digitales en español.
La web de Reporte Índigo integra vídeos dentro de las noticias que unas veces funcionan como introducción o resumen de las piezas escritas y otras, como complemento audiovisual. La sorpresa llega en el papel. El lector encuentra pequeños puntos azules sobre algunas imágenes. La aplicación Índigo vivo, disponible de manera gratuita para iPhone o Blackberry, detecta el punto al enfocar la página y reproduce los vídeos en una especie de realidad aumentada. Son, aseguran, de los pioneros en aplicar este concepto de integración total de web y papel en el mundo. El precedente de este sistema eran los códigos QR (Quick Response), que se limitaban a enlazar un contenido externo a una dirección en Internet. Reporte Índigo presume de ir un paso por delante en la integración de contenidos.
En un país en el que aproximadamente el 70% de la población no tiene acceso a Internet, según el blog especializado Brecha Digital, Reporte Índigo Cinco Días, de 48 páginas, se vende en papel de lunes a viernes por 10 pesos mexicanos (0,60 euros), y desde hace un año es totalmente gratuito en Internet. En ese tiempo sus visitas han aumentado un 1.000%, y la aplicación Índigo Vivo es la más descargada de México. “Cada vez hay más mexicanos con teléfonos móviles, pero no hay contenidos”, explican desde el departamento de márketing.
La propia web de Reporte Índigo es diferente al grueso de medios digitales. Gracias a su diseño minimalista y a su concepto de periodismo multimedia en 2007 ganó el International Summit Award al mejor e-content/e-creativity. El periódico subraya que, además de hacer información, proporciona entretenimiento. En sus animaciones e ilustraciones no falta el sentido del humor, como es el caso del especial multimedia sobre “el vía crucis” de la candidata presidencial por el Partido de Acción Nacional (PAN), Josefina Vázquez Mota. Sin cortarse, Reporte Índigo la caracteriza de Jesucristo sangrante. “Decimos lo que otros medios no dicen”, insisten.

Libros para ser libres.

Libros para ser libres

Los presos de cuatro penales brasileños podrán ver reducida su condena si dedican tiempo a la lectura

SOLEDAD CALÉS

El Gobierno de Brasil publicó el lunes pasado en el Diario Oficial de la Unión que recortará, en las cuatro prisiones federales en las que están confinados los reclusos más relevantes del país, cuatro días de condena por libro leído durante un mes. Si los penados son diligentes podrán ver reducida su condena en 48 días por año, si consiguen leer 12 obras y redactar sus correspondientes informes. No valdrá cualquier cosa. En la nota se explica que en esos textos deben “hacer un uso correcto de los párrafos, estar libre de correcciones y utilizar los márgenes y una escritura legible”.
No es poca cosa si se tiene en cuenta que de los 513.000 reclusos que hay en Brasil, sobre una población de 191 millones de habitantes, un informe de 2005 aseguraba que un 70% de ellos no había completado la escolarización básica. Tampoco sirve cualquier libro. Solo valen los de literatura, filosofía, ciencia y los clásicos. La idea que alienta la iniciativa es que nunca viene mal ilustrarse un poco.
Para los que creen que la lectura es capaz de transformar a una persona, la medida es oportuna, sobre todo si consideran que el cambio que produce es para bien. Los más escépticos seguro que aceptan que, cuando menos, mientras estén embarcados en un libro los presos no tendrán tiempo de hacer cosas peores. No conviene olvidar tampoco que la iniciativa ayudará al sector editorial, cada vez más frágil por la crisis: las bibliotecas de esas cuatro cárceles federales tendrán que estar mejor surtidas.
Falta saber si se tendrá en cuenta el tamaño de cada libro. ¿Colará Paulo Coelho, que tanto éxito tiene en Brasil, como literatura, o los funcionarios tendrán criterios más rigurosos? ¿Servirán los libros de autoayuda, que tanto se consumen hoy, si se los hace pasar por filosofía? ¿Valen como ciencia esas colecciones de hechos prodigiosos que se disfrazan con los ropajes del rigor académico? ¿Se aceptará como clásico un resumen de la Biblia hecho en cómic? El diablo está en los detalles, y habrá que ver cuán exigentes son los reglamentos para otorgar esa bendición de cambiar condena por un poco de ilustración. Eso sí, siempre que los presos no consideren la lectura un castigo más severo que los trabajos forzados.