El apocalipsis maya: hasta dónde ha llegado la mayor broma de Internet
El fin del mundo es, posiblemente, la muestra más descomunal del poder de Internet. Si éste es un mundo poblado sobre todo por memes
(ideas, generalmente bromas, que se repiten una y otra vez sin ser
nunca exactamente iguales), el concepto de que este viernes se acabará
el mundo porque así no lo predijeron nunca los mayas es la encarnación
definitiva de la cultura cibernética, que lo ha repetido tantas veces
que suena a verdad. La definitiva y la más sonada: la última vez que se
hizo recuento de este asunto, en mayo de este año, se descubrió que el 22% de la población estadounidense
estaba convencida de que esto era verdad y que en Rusia y Polonia se
estaban registrando elevados números de ataques de ansiedad por el tema.
Dicho de otra forma: el apocalipsis maya es el ola k ase llevando a su enésima potencia.
Lo cual no está nada mal para una broma que nació de dos librillos
que aprovechaban hacer caja del desconocimiento general de la cultura
maya: uno de ellos, Heart of the World, fue escrito por Henry RIder Haggard, autor comúnmente considerado de chapuza, en 1896. Pero el más importante es The Mayan,
de 1966, en el que el colorido arqueólogo Michael Coe colaba la palabra
"armagedón" en el capítulo que analizaba los calendarios mayas.
Como se ha dicho hasta la saciedad, los mayas medían el tiempo en ciclos de 5.125. Si se compara con el calendario gregoriano, el último día de este ciclo cae este viernes, con lo que el sábado empezaría el nuevo ciclo. A partir de ahí, lo que debería ser un rumor para una minoría se ha convertido, gracias a la predilección por la rumorología y el absurdo que tiene Internet, en un cúmulo de invenciones típicamente cibernéticas que se ha coló en el mundo analógico logrado y ha terminando asentando una cultura del apocalipsis que ha marcado todo 2012.
Pues se lleva el fin del mundo al Constitucional y se ganan unos años.
Como se ha dicho hasta la saciedad, los mayas medían el tiempo en ciclos de 5.125. Si se compara con el calendario gregoriano, el último día de este ciclo cae este viernes, con lo que el sábado empezaría el nuevo ciclo. A partir de ahí, lo que debería ser un rumor para una minoría se ha convertido, gracias a la predilección por la rumorología y el absurdo que tiene Internet, en un cúmulo de invenciones típicamente cibernéticas que se ha coló en el mundo analógico logrado y ha terminando asentando una cultura del apocalipsis que ha marcado todo 2012.
Lo interesante de este fin del mundo es precisamente eso: ver cómo la broma de Internet se traduce al mundo real. La gente que se cree que es verdad tiende a provenir, será casualidad o no, de culturas cibernéticas cerradas: en VKontakte, el Facebook ruso, se toma tan serio el apocalipsis maya que el gobierno ha tenido que habilitar un número de teléfono para calmar ansiedades. En un pueblo llamado Novokuznetsk la semana pasada se compraron 60 toneladas de sal (porque la sal, bien en sabido por los rusos, les salvará de la nevada que sin duda acompañará al fin de los días).
En China, otro país que participa poco en la cultura de Internet occidental porque tiene la suya propia, la policía ha detenido a al menos 93 personas por propagar rumores sobre el fin del mundo (al menos 37 de los cuales eran miembros de una secta cristiana fundada en 1990 y que quería que, para estar bien preparados, la gente les entregara todas sus posesiones).
De esas veces que estas aburrido, pero recuerdas que sólo quedan 8 días y se te pasa.
A estas alturas la parte cibernética del asunto ya está más que desarrollada. Se le ha otorgado hasta un logotipo que, es en realidad, un calendario azteca y no maya. A lo que se dedica ahora Internet con mayor fruición es a recibir las noticias de gente del otro lado -digamos, personas que de otra forma no participarían en una broma así- como en una carcajada colectiva de victoria. El ejemplo más claro es cuán virales resultan noticias como la de ese obispo chileno que sugiere que, quienes crean en el Apocalipsis Maya (cuando tal cosa ni existe) que donen sus pertenencias a la Iglesias, que ya ellos se se encargarán de rezar "eternamente por ellos".
Que el fin del mundo no existe, ignorantes. Es redondo. Re-Don-Dooooo.
El fin del mundo es que el mundo siga igual.




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