Una mujer viuda de origen iraní ha causado un enorme movimiento de solidaridad en todo el mundo, la causa: la condenan a morir apedreada por una multitud, debido a que se le descubrió un acto de adulterio con un hombre casado.
Al hombre con el que tuvo una relación sexual muchos años después de haber enviudado, solamente le aplicaron el castigo de unos cuantos latigazos en la espalda y en público.
En cambio a ella, Sakineh Mohammadi Ashtianí, en principio la habían condenado a morir lapidada en una plaza pública; lo cual consiste en enterrarla viva hasta el pecho, sobresaliendo su cabeza. Un grupo de hombres le lanzarán piedras, de regular tamaño y peso, para irla hiriendo de muerte lentamente, hasta acabar con su cabeza destrozada.
La justicia iraní ha cambiado la condena por la pena de morir ahorcada, acusada del delito de homicidio de su propio marido, en lugar de la lapidación por adulterio. Pese a que los hijos de esta mujer ya perdonaron al asesino confeso de su padre, tanto Sajjad y Saideh, están inconformes con la sentencia aplicada a su madre: morir ahorcada por un delito que no cometió.
El mundo entero debe parar esa ejecución insensata a todas luces.
No a la condena de muerte de esa mujer iraní.
!Ni una muerta más¡