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sábado, 26 de junio de 2010

Los dos Méxicos.

Mañana domingo se enfrentan en el Mundial de Fútbol de Sudáfrica, las selecciones de Argentina y de México, encuentro que ha levantado enormes expectativas entre los aficionads mexicanos, al grado que el país entero se ha dividido en dos: los que aseguran que México pierde y los que sostienen que México gana.

Después de la desastrosa presentación del equipo mexicano ante Uruguay, ante el cual perdió la oportunidad de demostrar la valía de esta selección dirigida por el Vasco Aguirre. Resulta que el entrenador mexicano se ha empeñado en alinear al delantero argentino naturalizado mexicano, el Guille Franco, quien ha sido un fracaso como delantero, no a anotado un solo gol después de unas ocho ocasiones con el marco contrario abierto de par en par.

El equipo mexicano genera serias dudas en la sociedad, el ánimo general es depresivo, triste y descorazonado. solamente la televisión privada confía en un triunfo de los mexicanos frente a los argentinos. Pero la televisión siempre observa una realidad que no es la misma que comparten la mayoría de los ciudadanos. Inclusive cuando narran un partido de la selección nacional, los locutores reseñan un juego que no tiene relación con lo que està sucediendo en la cancha.

El fenómeno mediático está actuando en la conciencia de los ciudadanos como un taladro que perfora profundamente las ideas contrarias, que expresan que México no será el campeón del mundo.

La incognita se despeja mañana mismo, pero el péndulo oscila entre la depresión y la euforia.

Si gana México a Argentina, su utilización política será grandioso.

Si pierde México, el desánimo será producto de una cultura asociada a la derrota.

La moneda está en el aire.

martes, 22 de junio de 2010

El Péndulo de Focault.

Los ánimos de los mexicanos suben y bajan por efectos del fútbol. Si triunfa la selección nacional mexicana en Sudáfrica, las pasiones se desbordan exageradamente hasta el punto del éxtasis, claro muy empapadas por torrentes de alcohol.

Pero si pierde la selección mexicana, los ánimos se van por los suelos y la depresión se generaliza como fiebre aftosa.

Los movimientos pasionales de los mexicanos se mueven pendularmente, siempre al extremo de la situación; del éxtasis a la melancolía.

La reciente derrota a manos (pies) de los Uruguayos, fue una calamidad tremenda para comenzar la semana, los mexicanos observaban atónitos como sus seleccionados caían en actos desesperados, irremediablemente más por su propia ineptitud, que por la fuerza de los charrúas. El desánimo ocasionó una pérdida de ilusiones y un aterrizaje forzoso en la realidad. !! México no será campeón del mundo.¡¡

El próximo encuentro será contra la selección de Argentina, cuestión que querían los mexicanos evitar a toda costa, ganando o empatando contra Uruguay, pero sus cálculos fallaron, sus jugadores no estuvieron a la altura que se esperaba y su técnico sigue aferrado a su amor con el "Guille" Franco, argentino naturalizado, que juega de centro delantero pero que ha sido incapaz en todos los partidos de anotar un gol, por más que ha tenido en sus pies los balones a modo.

!! Franco no la sabe meter ¡¡

El próximo domingo los argentinos seguramente darán una estupenda exhibición de buen futbol, comandados por el inigualable Lionel Messi. Y México seguirá lamentádose como siempre de su "mala suerte", cuando lo que salta a la vista es su tremenda mediocridad futbolística.

Pero no hay que perder de vista que el negocio de la televisión y de sus patrocinadores comerciales sigue viento en popa, gane o pierda la selección; y, lo más importante, la patría no se juega en los botines de los futbolistas mexicanos. Ya algunos mexicanos están pensando cómo agredir verbalmente a los argentinos residentes en México, adelantándose a la derrota.

La psicología del mexicano es la de la eterna derrota gloriosa, la admiración por lo extranjero, el odio-amor por lo extraño o ajeno, es la del "ninguneo" al otro, es la de hacer de alguien, nadie.

Habrá que esperar otros largos cuatro años para ver si en el próximo Mundial de Fútbol, se pueden sacar la espinita de salir derrotados como siempre aunque jueguen como nunca.

El Péndulo continúa su movimiento perpetuo...