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martes, 3 de mayo de 2011

Cómo vivir la menopausia.

Magda Durán: "La menopausia la vivimos 30 años y hay que saber llevarla bien"


La doctora Magda Durán Jordá es especialista en obstetricia y ginecología y es responsable del Área de Menopausia del Hospital Clínic de Barcelona. También ha sido Presidenta de la Sección de Menopausia de la Sociedad Catalana de Obstetricia y Ginecología. Recientemente ha publicado el libro Menopausia ¡Naturalmente! que pretende acercar la información sobre esta etapa a todas las mujeres de forma fácil y entretenida. ¿Qué debo hacer cuando me acerco a la menopausia? ¿Cómo afronto síntomas como los sofocos o la falta de libido? ¿Hay soluciones? Todas estas son preguntas que a menudo se hacen las mujeres alrededor de los 50 y que ahora pueden consultar en un libro ameno pero riguroso. Hablemos de la menopausia.

¿Por qué un libro sobre la menopausia?
El título ya lo dice todo, Menopausia ¡Naturalmente! Quería desmitificar la negatividad y el tabú que rodean este tema. Cada vez se habla más de la menopausia pero se sigue viendo como una cosa muy negativa. Es cierto que es el inicio del proceso de envejecimiento de la mujer pero si la esperanza de vida de las mujeres es de 83 años significa que vivimos más de 30 años en la menopausia. Además también tiene su lado positivo, tienes mucha más experiencia personal y profesional. Pienso que es suficientemente importante como para pensar que sí que hay una serie de cambios pero debes saber llevarlo bien y esto es lo que intento transmitir porque nunca se ha reflejado en un libro.

¿No?
Lo que se había hecho hasta ahora eran publicaciones muy técnicas, nada para la mujer. Nosotros hemos hecho un libro lo más fácil posible, intercalando información y casos clínicos con los que la mujer realmente se siente identificada. Hasta hay un capítulo de conversaciones en la playa, que no es nada más que conversaciones entre mujeres que se encuentran en esta etapa de la vida. Mucha gente se identificará con el libro que puedes leer de arriba a bajo o tenerlo como manual de consulta. Por ejemplo, también hay muchas páginas dedicadas a los tratamientos con plantas, ya que cada vez más las mujeres rechazan el tratamiento hormonal; o a la sexualidad.

¿Por qué con plantas?
Las mujeres orientales manifestaban muy poca sintomatología en la menopausia y eso se relacionó con su dieta, muy rica en soja. En esto hay parte de razón pero no lo es todo. En estos casos son muy importantes los aspectos socioculturales. La mujer europea manifiesta la menopausia como un aspecto negativo porque se relaciona regla con juventud y a la mujer le da la sensación que cuando pierde la regla pierde lo más significativo de su feminidad. En cambio en los países orientales la menopausia se percibe de forma muy distinta. Las mujeres orientales, con los años, adquieren un estatus social muy alto. El culto a los abuelos, que aquí se ha perdido, allí está muy relacionado también con la menopausia. Esto, por ejemplo, hace que las mujeres orientales tengan muchos menos sofocos que las occidentales. Además, por supuesto, del consumo de soja.

¿Qué le dice a una mujer que se acerca a la menopausia?
Le hago ver que es una nueva etapa de su vida en la que estaremos muchos años y que se enfrentaran a una serie de cambios aunque todavía no hayan dejado de tener la regla. Cuando la regla empieza a hacer el tonto hay una serie de requerimientos para prevenir osteoporosis y enfermedades cardiovasculares. Los síntomas a corto plazo no te afectan desde un punto de vista médico pero con los años pueden derivar en estas enfermedades. Por eso es importante hacer prevención. Tan fácil como caminar 30 minutos al día, a las que les gusta el gimnasio perfecto pero si no es el caso caminando 30 minutos al día es suficiente. También es importante tomar el sol moderadamente, absorbes vitamina D, y sobre todo hacer una dieta rica en calcio porque no sabes qué densidad ósea tienes al llegar a la menopausia y los cinco primeros años los huesos pierden mucho calcio. También les advierto de los cambios y síntomas que podrían manifestar.

¿Cuáles son estos cambios?
En la menopausia inicial, lo primero que se manifiesta son los sofocos. También irritabilidad, insomnio, nerviosismo, disminución de la libido, falta de concentración y sudoración nocturna. A medio plazo, cuando ya han pasado unos años, el síntoma principal es la atrofia vaginal. Por eso es importante prevenir este síntoma con cremas de estrógenos ya que si se llega a la atrofia pueden aparecer problemas de infecciones o incontinencia. A largo plazo, si no se hace prevención, ya son las enfermedades cardiovasculares y la osteoporosis.

Con todo esto no quiero dar un mensaje negativo sino transmitir la importancia de la prevención y destacar que hay tratamientos para los síntomas. Además hay que tener en cuenta que no todas las mujeres manifestaran los síntomas y también cada una lo hará de forma más o menos acentuada. Por eso es importante ir al médico y conocer las opciones, que pueden ser no hacer nada, hacer tratamientos con plantas o hacer tratamientos hormonales.

¿Entonces, a qué deben estar especialmente atentas las mujeres?
Deben entender que por un lado está la prevención a largo plazo y por el otro los síntomas. Las medidas de prevención contra osteoporosis, las enfermedades cardiovasculares o la sequedad vaginal son lo más importante. El tema de las enfermedades cardiovasculares es curioso porque así como en la edad en que la mujer tiene la regla normalmente son los hombres los que tienen más riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular, cuando la mujer está en la menopausia la tendencia se invierte. Lo que es evidente es que si la mujer llega a la menopausia y es fumadora u obesa el riesgo es todavía más elevado. En este caso la prevención pasa por dejar de fumar o perder peso. Si partimos de que tenemos unos hábitos saludables, lo importante es caminar.

¿Y qué hacemos con los síntomas?
El tratamiento de los síntomas ya es algo más personal. Es la mujer la que debe decidir. Es cuestión de encontrar soluciones. Son las mujeres las que, a partir de la información sobre tratamientos que les dé su ginecólogo, deben aprender a proponer lo que creen que necesitan. Sólo uno mismo sabe cómo le afectan los síntomas y si necesita tratarlos. Realmente hay mujeres que tienen una sintomatología muy acentuada y puede resultar incómodo, pero se puede tratar.

lunes, 28 de marzo de 2011

Terapia de pareja ¿Para qué?

Por Francisca Vargas V


Rabia, dolor, frustración e incapacidad para manejar situaciones son algunas de las señales que emite una relación de pareja en crisis. La actitud más común, para Loreto Zelaya, especialista en terapias de pareja, es evitar las peleas.

“Tenemos mucho miedo al conflicto y creemos que estar en pareja es la gloria perfecta, que por amor nunca vamos a recibir un no por respuesta y que ese amor todo lo puede”, señala la experta sobre cómo se vive la vida con otro.



La situación empeora cuando hay hijos y la relación con ellos, también es un campo de batalla pues aparecen los temas valóricos y de personalidad. Es decir, surge un cierto descontrol en la vida cotidiana.



¿Y cuál es el paso siguiente? Lo más sano es asumir el conflicto en forma adulta buscar ayuda externa que permita, volver a conectar los canales de comunicación y descubrir que existe la voluntad de estar juntos, que hay amor y la energía de volver a mostrarse al otro sin dobleces ni apuros.



Pero cuándo es realmente el momento adecuado para pedir una atención profesional. Acá van una serie de actitudes y situaciones que se perfilan como los primeros síntomas de una relación en batalla:

-Amanecer con poca energía queriendo volar a la oficina.
-Se piensa seriamente que no se aguanta más y no se ve salida.
-Poner mala cara hasta por el más mínimo detalle.
-Sentirse rabioso y responder mal.
-Sentir que el otro no me entiende, "culpar al otro".
-Esperar en secreto que el otro adivine mis necesidades.
-Creer que no es necesario expresar lo que se siente.
-Tener una lista de quejas sobre la pareja.
-Sentir terror a la reacción del otro y su rechazo.
-No verbalizar lo que se quiere realmente.
-Sucumbir ante el llanto y creer que es una estrategia y no una expresión de rabia o dolor.
-Miedo a sentir rabia y desilusión por creer que mi relación es perfecta.
-Pensar que el amor lo puede todo, por lo tanto, la otra persona, por mi amor va a cambiar a mi manera.
-Esperar ser seducido como quiero y en el intento pierdo las ganas de jugar.
-Mantener altas expectativas de completitud y no hacer nada para alcanzarlas.
-Dejar de sentirse amado con delicadeza, ternura y seducción.
-Darse cuenta que no has hablado de tus necesidades, gustos o lo que te surge y que siempre estás transando por el otro.
-No aceptar a tu pareja tal cual es.
-Sentir que la felicidad depende de los actos de tu pareja.




Terapias de pareja


Las sesiones profesionales, detalla Loreto Zelaya, comenzarán a abrir los mundos que trae cada uno, con cariño y delicadeza, dejando atrás la adivinanza y el amor adolescente, para descubrir que el otro me quiere querer pero yo le pongo bastante limitantes.



“Esto te da un contexto de seguridad, de cariño y de respeto para descubrir los miedos y la esperanzas de cada uno. Muestras tu fragilidad sin temor y desde ahí se retoma el diálogo y la vida juntos. Aunque siempre lo más complejo de la terapia es el cambio personal”.



O dicho de otro modo, la terapia permitirá abrir las mentes hacia múltiples posibilidades de solución a un conflicto y se aprenderá a convivir en una relación de pareja que está en constante movimiento al igual que la vida de todos.



Aunque no se trata solo de hablar, también se dan tareas prácticas, se formulan objetivos y se aprende a discutir y plantear soluciones eficientes que emergen del diálogo y no de la carencia o la imposición.