Ni vegetarianos, ni carnívoros: flexitarianos
Por: Mikel López Iturriaga
Los flexitarianos no son una secta satánica ni unos primos de los romulanos de 'Star Trek', sino seres humanos normales con una dieta particular. Se parecen a los vegetarianos en que su alimentación se basa en las plantas, pero se distinguen de ellos en que consumen carne y pescado de vez en cuando y en pequeñas dosis. Siempre han existido -¿no era un poco flexitariana la dieta de la gente sin muchos recursos hace años?-, pero tienen nombre desde 1992, se pusieron de moda en el mundo anglosajón a finales de la pasada década, y ahora cuentan por fin con una web dedicada a ellos en España, Flexitariano.
El sitio, inaugurado hace apenas un mes, incluye recetas que encajan con los principios de esta forma de comer, consejos prácticos y definiciones bastante claras de lo que significa adaptar tu dieta al modelo. "Es la frecuencia y la cantidad de carne o pescado que comen lo que define a los flexitarianos", explica el fundador del sitio, Eugenio García. "No son un subtipo de vegetarianos, aunque su alimentación sea mayoritariamente vegetal y de que la palabra provenga de la unión de 'flexible' y 'vegetariano".
¿Cuáles serían platos modelo para un flexitariano? "Los de diario deberían ser ovolacto-vegetarianos [vegetales más huevos y lácteos]. En la web tengo unos criterios para clasificar una receta con carne o pescado como flexitariana: básicamente, que éstos no sean protagonistas, sino complementarios de alimentos de origen vegetal. Un ejemplo: una pechuga empanada frente a un wok de fideos, verduras y pollo. Las cantidades de carne y pescado deberían ser moderadas, entre 50 y 80 gramos por persona. Un entrecot de 350 gramos es, en muchos aspectos, un barbarismo alimentario, aunque esté socialmente bien visto".
Los flexitarianos no tienen, en principio, alimentos prohibidos. "Las prohibiciones las decides tú por tus propias convicciones. Yo evito los productos que implican sufrimiento innecesario a los animales, como la caza, el foie, o los productos procedentes de avicultura o ganadería intensiva, por poner algunos ejemplos. Pero cada uno tendrá sus criterios".
Los practicantes defienden que ser flexitariano es más sano que ser omnívoro, al ingerir más fibra y menos grasas saturadas. "Si tu alimentación es en un 90 o 95% vegetariana, compartes los beneficios de esa dieta: menor riesgo cardiovascular, descensos en la presión arterial y del colesterol, disminución del riesgo de algunos tumores, mayor longevidad… Los aportes ocasionales de proteína animal, más aún si se basan en el pescado azul, complementan la dieta vegetariana ya que evitan algunas carencias comunes, como la de vitaminas del grupo B", asegura García.
No sólo el cuidado de la salud mueve al flexitarianismo. La sostenibilidad es su otra línea argumental: desde el momento en el que, por lo general, pescar o producir carne tiene un coste ecológico más alto que el de cultivar vegetales, sus defensores mantienen que es la opción más sensata para toda persona preocupada por el planeta que no quiera prescindir de las delicias de un jamón, una merluza o un chuletón de vez en cuando.
Uno de los mayores apóstoles del flexitarianismo -aunque el prefiere llamarse "omnívoro inteligente y concienciado"-, el columnista del New York Times Mark Bittman, se convirtió a la nueva religión tras conocer un dato impactante: la producción de ganado emite más gases de efecto invernadero (un 18% según las Naciones Unidas) que todos los vehículos del mundo juntos.
El periodista adoptó entonces una dieta que denominó VB6 (Vegan Before 6), en la que no comía ningún producto de origen animal antes de las 6 de la tarde, pero podía hacerlo después de esa hora. "El veganismo [vegetarianismo sin tomar productos de origen animal] tiene sentido, pero no es una opción para la mayoría de nosotros", ha asegurado. "Comer poca carne a mí me ha funcionado, y funciona para mucha gente que quiere ir más allá de comprar bombillas de bajo consumo".
Eugenio García reconoce que ser flexitariano es "socialmente más fácil" que ser vegetariano o vegano. "Pero cuando tú tomas una opción, no te planteas si es más o menos sencillo. Yo he sido vegetariano unos meses y nunca me he quedado sin comer. En cualquier caso, en el flexitarianismo tu alimentación se adapta a tu vida, no tu vida a lo que comes. En mi casa, cuando yo cocino, mi alimentación es ovolacto vegetariana y, cuando como fuera de casa, suelen ser los momentos flexibles en los que tomo algo de pescado y carne".
Como no podía ser de otra forma, los flexitarianos son mirados con recelo por algunos vegetarianos, que ven la ingesta ocasional de carne como una especie de frivolidad. "Teniendo en cuenta el impacto medioambiental, en la salud y en el maltrato a los animales, ser flexitariano es como fumar dos paquetes de cigarrillos en vez de 10, golpear a un cerdo hasta matarlo en vez de a dos, y echar medio litro de gasolina por el fregadero en vez de cuatro", ha dicho Kathy Guillermo, director de investigación de la organización PETA, a la revista 'Newsweek'.
"No me gustan nada el radicalismo, que a veces hace que lo que defiendes pierda la razón por las formas", replica García. "Es más fácil que tu postura cale en la sociedad desde la integración. Me disgusta si un vegetariano me dice que 'como cadáveres'. Yo puedo pasar semanas sin tomar carne, por lo que en principio soy más comprensivo con su actitud, pero por ese camino se consigue muy poco, por no decir nada".
Los más optimistas ven el flexitarianismo como un primer paso que puede enseñar a la gente las bondades de la dieta vegetariana o animar a los restaurantes a incluir más verduras en sus cartas. "Muchas personas son flexitarianas aunque no conozcan el término", reflexiona García. "Y evidentemente una alimentación más vegetal romperá posibles tabúes y miedos, cuando descubres lo sana y sabrosa que es la cocina vegetariana y lo bien que le sienta a tu cuerpo".
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miércoles, 23 de marzo de 2011
miércoles, 17 de noviembre de 2010
Es "cool" ser vegetariano.
Cuando me inicié como vegetariano fue allá en los lejanos años ochentas, pertenecía a un secta denominada: "Ovoláctica", es decir podíamos comer huevos y derivados de la leche. Luego probé ser "macrobiótico", con una dieta basada en solamente semillas y granos. No pude con eso.
Hoy medio mundo urbano, de clase media y alta, están entrando de lleno a lo vegetariano.
Comer de forma extremadamente verde ya no es solo cosa de hippies trasnochados, de estrellas de Hollywood extravagantes o de gente new age obsesionada con la salud.
Si un ex presidente como Bill Clinton es capaz de aparecer en televisión -ayer se confirmó y decir sin tapujos "soy vegetariano y me encuentro muy bien" es que una silenciosa revolución se está cocinando en la mentalidad de los poderosos.
Biz stone: "en las comidas de negocios me miran raro, pero no me juzgan"
Pero Clinton no está solo. Entre los que han renunciado a esas opíparas comilonas en las que el solomillo a la pimienta solía ser el rey está Biz Stone, cofundador de Twitter; Bill Ford, presidente de Ford; o Mort Zuckerman, el multimillonario propietario del diario Daily News...
Pero, ¿en qué momento una frugal ensalada de espinacas sustituyó a esos platos cargados de grasa animal?
La epifanía hacia el mundo vegetariano suele llegar a través de una segunda esposa. Ese parece ser el caso más común. El político Denis Kucinich, eterno candidato presidencial de la izquierda alternativa, se volvió vegetariano hace 15 años por amor. "Conocí a alguien que lo era y decidí utilizar la dieta como fórmula de cortejo", explicó recientemente en la revista Business Week.
Cuando en 2004 se conocieron sus hábitos alimenticios, sus opositores llegaron a decir que un candidato a la presidencia no podía ser vegetariano, que era ridículo.
Los tiempos cambian. Kucinich ha conseguido tras una larga batalla que en el menú del Congreso se incluya un apartado para vegetarianos. Además, después de ver a Clinton confesar en la televisión que había recuperado el peso de sus años de adolescente gracias al vegetarianismo, Kucinich ha decidido terminar un libro que dejó a medias años atrás dedicado a su nutrición.
Pero a veces la entrada en el mundo vegetariano no llega por vía de una mujer, sino por un buen amigo. Ese es el caso del magnate de los casinos Steve Wynn, quien abandonó los placeres de la carne y los huevos en junio cuando Gulu Lalvani (propietario de los teléfonos Binatone) le hizo ver el documental Eating, en el que el director explica las maldades de una dieta hecha a base de grasa animal.
"Cambié de dieta de golpe", afirma Wynn, quien compró 10 mil copias del documental y las repartió entre sus empleados. "Si se ponen enfermos, yo pago la cuenta. Si consigo que tengan buena salud, soy un hombre de negocios inteligente", afirma el empresario.
Entre los recientes conversos está Biz Stone, uno de los fundadores de Twitter, que cambió de hábitos después de visitar un centro de recogida de animales en Nueva York. "En las comidas de negocios a veces me miran raro aunque nadie me juzga", asegura. Sus nombres se unen al de celebridades como Madonna, Daryl Hannah, Liv Tyler o Ellen DeGeneres, que hace años que propagan el evangelio del vegetarianismo, pero nunca tuvieron compañeros de religión tan poderosos como estos.
Hay que evitar el consumo de las carne roja, es sano para mantener una larga vida sin mayores problemas físicos. Los vegetales son ideales para la salud en el mundo actual.
Hoy medio mundo urbano, de clase media y alta, están entrando de lleno a lo vegetariano.
Comer de forma extremadamente verde ya no es solo cosa de hippies trasnochados, de estrellas de Hollywood extravagantes o de gente new age obsesionada con la salud.
Si un ex presidente como Bill Clinton es capaz de aparecer en televisión -ayer se confirmó y decir sin tapujos "soy vegetariano y me encuentro muy bien" es que una silenciosa revolución se está cocinando en la mentalidad de los poderosos.
Biz stone: "en las comidas de negocios me miran raro, pero no me juzgan"
Pero Clinton no está solo. Entre los que han renunciado a esas opíparas comilonas en las que el solomillo a la pimienta solía ser el rey está Biz Stone, cofundador de Twitter; Bill Ford, presidente de Ford; o Mort Zuckerman, el multimillonario propietario del diario Daily News...
Pero, ¿en qué momento una frugal ensalada de espinacas sustituyó a esos platos cargados de grasa animal?
La epifanía hacia el mundo vegetariano suele llegar a través de una segunda esposa. Ese parece ser el caso más común. El político Denis Kucinich, eterno candidato presidencial de la izquierda alternativa, se volvió vegetariano hace 15 años por amor. "Conocí a alguien que lo era y decidí utilizar la dieta como fórmula de cortejo", explicó recientemente en la revista Business Week.
Cuando en 2004 se conocieron sus hábitos alimenticios, sus opositores llegaron a decir que un candidato a la presidencia no podía ser vegetariano, que era ridículo.
Los tiempos cambian. Kucinich ha conseguido tras una larga batalla que en el menú del Congreso se incluya un apartado para vegetarianos. Además, después de ver a Clinton confesar en la televisión que había recuperado el peso de sus años de adolescente gracias al vegetarianismo, Kucinich ha decidido terminar un libro que dejó a medias años atrás dedicado a su nutrición.
Pero a veces la entrada en el mundo vegetariano no llega por vía de una mujer, sino por un buen amigo. Ese es el caso del magnate de los casinos Steve Wynn, quien abandonó los placeres de la carne y los huevos en junio cuando Gulu Lalvani (propietario de los teléfonos Binatone) le hizo ver el documental Eating, en el que el director explica las maldades de una dieta hecha a base de grasa animal.
"Cambié de dieta de golpe", afirma Wynn, quien compró 10 mil copias del documental y las repartió entre sus empleados. "Si se ponen enfermos, yo pago la cuenta. Si consigo que tengan buena salud, soy un hombre de negocios inteligente", afirma el empresario.
Entre los recientes conversos está Biz Stone, uno de los fundadores de Twitter, que cambió de hábitos después de visitar un centro de recogida de animales en Nueva York. "En las comidas de negocios a veces me miran raro aunque nadie me juzga", asegura. Sus nombres se unen al de celebridades como Madonna, Daryl Hannah, Liv Tyler o Ellen DeGeneres, que hace años que propagan el evangelio del vegetarianismo, pero nunca tuvieron compañeros de religión tan poderosos como estos.
Hay que evitar el consumo de las carne roja, es sano para mantener una larga vida sin mayores problemas físicos. Los vegetales son ideales para la salud en el mundo actual.
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