martes, 2 de julio de 2013

La Roja, admite errores.

La serena autocrítica de La Roja

Los internacionales asumen su inferioridad ante Brasil y se exigen mejorar para el Mundial 2014


Casillas se abraza con Del Bosque, ayer en Madrid. / carlos rosillo

La derrota de España en Maracaná resultó sorprendente por ser una final y dolorosa porque no encajaba tres goles en un partido oficial desde 1985. Actual campeona del mundo y de Europa, la Roja emitió alguno de los síntomas preocupantes observados en la Liga y la Champions, propios del Barcelona y del Real Madrid.
» La fatiga. Fuera de forma, el partido de la selección evocó por momentos a la eliminatoria que disputaron el Bayern Múnich y el Barça en la Copa de Europa y contrastó precisamente con el excelente rendimiento del equipo sub-21, que ganó el Europeo ante Italia. Muchos de los suplentes de la Liga en clubes como el Barcelona —Montoya, Bartra, Thiago o Tello— y Madrid —Morata— o jugadores menos exigidos por el calendario —Íñigo Martínez, Moreno, Illarramendi, Koke o Isco— acabaron la temporada en plena forma en Jerusalén mientras que varios de los titulares de la temporada —Arbeloa, Piqué, Alba, Busquets, Pedro o Xavi— acusaron el cansancio en Río de Janeiro. A Del Bosque, por tanto, se le plantea desde la abundancia y a corto plazo un problema parecido al de Vilanova: la administración del esfuerzo y de la clase de los jugadores. Los técnicos deben intervenir cuando los internacionales pretenden jugar a la carta y se reparten el calendario por más que su disponibilidad sea elogiosa en un país dominado por los clubes.
Ya no es como antes; los contrarios saben dónde hacernos daño”
Casillas
» Problemas estructurales. La Roja maneja con normalidad y éxito la fórmula de jugar con un 9 fijo o con un delantero centro mentiroso. No ha resuelto del todo en cambio el puesto de lateral derecho y se sigue discutiendo sobre el doble pivote. No se trata de señalar solo a Arbeloa sino de tener en cuenta la necesidad de compensar y equilibrar la zaga en el flanco diestro ante la tendencia ofensiva en el izquierdo de Jordi Alba. El encuentro reveló también la importancia de Xabi Alonso como socio en la medular de Busquets en jornadas exigentes como la planteada por Brasil. La permeabilidad de la segunda línea deja muy expuesta a la defensa cuando no presionan los delanteros y no se juntan las líneas.
» El papel de Xavi e Iniesta. La temporada de Iniesta ha sido tan estupenda como discreta la de Xavi. La influencia de Xavi en el juego es capital tanto en el Barça como en España. Ambos equipos juegan más o menos rápido y ocupan mejor o peor la cancha en función de la velocidad del centrocampista. Jugar un segundo más lento y conceder un metro de más puede ser decisivo en un partido igualado. No fue casualidad, por otra parte, que ocho de las 27 faltas que cometió Brasil —por 16 de España— fueran a Iniesta. La permisividad arbitral con los anfitriones ayudó por lo demás a que el juego no tuviera la cadencia y el ritmo que le dan Xavi e Iniesta. A sus 32 años, quizá se impone regular la participación de Xavi, el número uno en su puesto.
» El papel de Del Bosque. La sensatez del seleccionador ha sido admirable en un país cainita. No solo garantizó la mejor transición posible a partir de un equipo campeón en la Eurocopa 2008 con Luis Aragonés sino que logró la Copa del Mundo 2010 y volvió a conquistar la Eurocopa 2012. La meta es Brasil 2014. No se sabe si continuará o dejará la renovación del plantel en manos de otro técnico. El domingo no buscó excusas a la derrota: “De vez en cuando es conveniente perder”, afirmó. “Les felicito. El triunfo de Brasil es merecido”. El seleccionador, que siempre dio el primer paso en la victoria y en la derrota, tendió la mano a Scolari, cuyo comportamiento fue opuesto al del español.
» La deportividad. La actitud del técnico se extendió a sus jugadores, que se quedaron en el césped para aplaudir a los campeones brasileños. Únicamente faltaron Arbeloa, sustituido al descanso y que tampoco pasó por la zona mixta, y Piqué, expulsado en el minuto 68. “No sabía que teníamos que subir a buscar la medalla y cuando me di cuenta ya estaba duchadito y con chándal”, se disculpó el central. “Hay días que empiezan de la peor forma y no hay manera de darles la vuelta”, añadió. “La derrota va bien si nos la tomamos como un mensaje con vistas al futuro: hay que mejorar varios aspectos, poner más si queremos sacar más”.
» La autocrítica. El capitán Casillas fue el más elocuente: “Los rivales nos tienen cada vez más estudiados, saben encontrar nuestros defectos y nos complican las cosas. Ya no es como antes: saben dónde hacernos daño. Eso nos exige mejorar”. También se explicó Xavi: “Sufrimos cuando no tenemos el balón”. Iniesta abundó: “Brasil nos hizo correr. El año que viene intentaremos hacer mejor las cosas porque tendremos más experiencia y estaremos mejor aclimatados”. Y Ramos terció: “No nos salió nada, y asumo las críticas por tirar y fallar el penalti. No hay que buscar excusas ni hablar de cansancio. Volveremos”.
El partido al fin y al cabo tenía un valor simbólico y por tanto la goleada es una advertencia: obliga a actuar con vistas al Mundial de 2014. Hay que llegar en mejor forma, más preparados y trabajados —especialmente en la estrategia— y recuperar la ambición. No se imponen cambios traumáticos sino una adecuada gestión del esfuerzo y del talento.

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