domingo, 18 de marzo de 2012

La Britannica pierde peso.

La ‘Britannica’ pierde peso
La Red parece concebida para facilitar, a golpe de clic, todos los conocimientos enciclopédicos


La Enciclopedia Británica dejará de publicarse en papel. La noticia se conoció el martes pasado y, para gran parte de los expertos que se pronunciaron, resultaba previsible: la Red parece concebida para facilitar, a golpe de clic, todos esos conocimientos que un día de 1768 tres amigos decidieron, en Edimburgo, recopilar y ofrecer a quien quisiera conquistar la sabiduría de todas las cosas. Ese viejo proyecto de la Ilustración de saberlo todo resulta incluso extravagante en un mundo en el que, a través de distintos soportes tecnológicos, basta apretar un botón para acceder a cuanto se quiera conocer, por ejemplo, sobre las marmotas, los neutrinos, los blues de Muddy Waters o Uqbar, aquel legendario lugar que Jorge Luis Borges descubrió en la undécima edición de la Británica, que siempre consideró una obra maestra de la literatura.

La última vez que este colosal invento apareció en papel fue en 2010: 32 volúmenes que pesan unos 60 kilos y que ocupan varios metros de cualquier biblioteca. ¿Cómo mantener esa proeza si a cualquier enciclopedia de las que circulan por Internet se puede acceder a través de un móvil en cualquier remoto villorrio y en cualquier momento del día, llueva, truene o haga un sofocante calor?

Inmediatez y total disponibilidad: esos dos conceptos que forman parte del paquete de facilidades que ofrece la Red son letales para las llamadas obras de referencia, todas aquellas a las que se acude para hacer una consulta: ¿para qué voy a cargar con toneladas de papel si puedo llegar al mismo sitio dando el salto al mundo digital? Las viejas ideas asociadas al saber, como algo que se va acumulando, que viene bien memorizar y que sirve como cimiento desde el que abordar cualquier otra práctica empiezan a pasar velozmente a la historia.

Una de las mejores marcas que resumía esa manera de ver las cosas ha sido hasta ahora la Enciclopedia Británica: conocimientos contrastados, rigor, una buena escritura (que ya iba perdiéndose). Hoy, cualquier hipótesis que tenga que ver con acumular, memorizar o forjarse unos cimientos suena a caduca. Sea como sea, era lógico que la Britannica perdiera peso. En la Red le toca promocionar y salvar su espíritu: conocer es una tarea apasionante.

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