Wikileaks ha puesto al gobierno de Obama contra las cuerdas, al revelar miles de documentos comprometedores de los servicios de espionaje de la Casa Blanca, cuya filtración a los principales periódicos del mundo, ha provocado estupor y alarma en muchos países espiados por EEUU. Ahora le toca el turno a los bancos corruptos de EEUU.
Decía un pensador inglés, que hay dos formas de robar, una es con un arma en la mano, la otra es fundar un banco.
Los gobiernos no son los únicos que deberían estar preocupados por las actividades de Wikileaks. La organización que dirige Julian Assange tiene previsto hacer públicos decenas de miles de documentos sobre uno de los principales bancos de EEUU a principios de 2011. "Será como los emails de Enron", dijo.
En una entrevista con la revista económica Forbes, Assange avisa de que muy pronto va a prestar más atención a los negocios de la industria financiera y la corrupción y falta de ética en el mundo de las empresas privadas. Han elegido centrar sus esfuerzos en los últimos meses en la política exterior de EEUU y las guerras de Irak y Afganistán por la importancia del tema y para ganar notoriedad ante la opinión pública.
Relevancia pública
"La llegada de documentos ha crecido de forma exponencial desde que ha aumentado nuestra relevancia pública, y nuestra capacidad de distribuirlos sólo ha crecido de forma lineal", explica.
¿Qué se puede esperar de la próxima ronda de documentos? "Darán una perspectiva real y reveladora sobre cómo se comportan los bancos en su nivel directivo más alto, de una forma, supongo, que facilitará que haya investigaciones y reformas", cuenta a Forbes.
El fundador de Wikileaks no quiere despertar demasiadas expectativas, pero en otro momento de la entrevista dice que la difusión "podría hundir uno o dos bancos".
En otra entrevista en octubre de 2009, Assange dijo que Wikileaks contaba con cinco gigabytes de documentos sacados del disco duro del ordenador de un directivo del Bank of America, por lo cual Forbes especulaba que el objetivo de la filtración podría ser este banco, sin darlo por seguro.
Si la información es de hace un año, es posible que no tenga tanta repercusión, porque se supone que el banco ha pasado desde entonces por toda una serie de controles de las autoridades norteamericanas.
Sin embargo, la experiencia reciente de Irlanda demuestra que eso no siempre garantiza que las finanzas de un banco estén en regla.
Al igual que ha hecho en otras ocasiones, Assange no da detalles sobre futuros documentos. Sí da algunas pistas sobre la comparación con el hundimiento de Enron y lo que se supo cuando ya no se podía hacer nada para evitar la catástrofe. "¿Por qué eran tan valiosos los emails de Enron?
A través del proceso judicial, se conocieron miles de emails internos que reflejaban cómo se dirigía la compañía. Ahí estaban todas las pequeñasdecisiones que originaban las violaciones flagrantes [de la ley]". Assange confía en que los documentos que hagan públicos en unos meses tengan el mismo efecto.
La corrupción
De la misma forma que los documentos sobre Irak ofrecían una visión completa sobre la guerra, los nuevos papeles darán lo que Assange llama "el ecosistema de la corrupción". Eso incluye "el control que no se aplica (para impedir conductas no éticas), las prioridades de los directivos, cómo buscan su interés personal, y la forma en que hablan de ello".
Assange no parece muy preocupado por las consecuencias que pueda tener esta filtración en un momento en que la industria financiera tiene un fuerte interrogante sobre su solvencia.
Es un firme creyente en los valores de la transparencia y opina que Occidente ha impuesto un sistema en que no se penaliza la corrupción. Las empresas que no respetan la ley salen ganando al final, y eso es lo que quiere corregir Wikileaks: "Es más fácil para un directivo honrado dirigir una empresa honrada si las empresas deshonestas se ven más perjudicadas por las filtraciones".
En ese conflicto, Assange sostiene que Wikileaks puede crear un "impuesto de reputación" que afecte a las empresas que se saltan las reglas del juego. El australiano niega ser antiestablishment o anticapitalista. Dice ser un libertario que está a favor de la economía de mercado, pero que cree que esta puede evolucionar fácilmente hacia un monopolio "si no se le fuerza a ser libre".
"Wikileaks está pensado para hacer que el capitalismo sea más libre y más ético", dice en la entrevista.
La web de Wikileaks sufrió ayer su segundo ataque en los últimos días, aunque mucho más potente que el del pasado domingo. El ataque de denegación de servicio descargó sobre la web un tráfico de diez gigabits por segundo, según informó Wikileaks desde su Twitter.
Un ataque medio de estas características según un estudio de Arbor Networks citado por AP alcanza unos 349 megabits por segundo, 28 veces menos que el sufrido ayer por Wikileaks.
El Gobierno norteamericano continúa estudiando cómo presentar cargos contra Wikileaks. Los republicanos están utilizando la filtración de los documentos del Departamento de Estado para desacreditar a Obama.
El congresista Peter King ha dicho que, en el fondo, los demócratas admiran a Assange, porque creen que su mentor es Daniel Ellsberg, el responsable de la filtración de los Papeles del Pentágono.
Las amenazas de EEUU con sentarle en el banquillo no parecen inquietar a Assange. En otra entrevista con Time, el fundador de Wikileaks carga contra la secretaria de Estado Clinton, que "debería dimitir si se demuestra que fue la responsable de ordenar a los diplomáticos estadounidenses que espiaran en las Naciones Unidas, violando los acuerdos internacionales de los que EEUU es signatario".
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Las Favelas, fortalezas militares.
Yo había decido no incluir en el blog ninguna nota que hablara de narcotraficantes, porque éticamente estoy en contra de esos valores actuales, los del dinero malhabido y la violencia sin fin por el control de los mercados de la droga.
Pero en esta ocasión, como única vez, me parece interesante desde el punto de vista sociológico que Brasil, ante dos acontencimientos mundiales: La Copa Mundial de Fútbol y los Juegos Olímpicos, se ve obligado a actuar en contra de un problema que lleva decenas de años sin solución en Río de Janeiro, y que son las bandas poderosas del narcotráfico.
Tras 30 años en los que hasta los más altos cargos de la policía brasileña daban por perdidas las favelas de Río de Janeiro dominadas por los narcotraficantes, la luz al final de túnel comienza a verse para los miles de familias cariocas que han vivido atemorizadas por un poder paralelo al Estado.
"Ahora nos lo creemos porque lo hemos visto con nuestros ojos. Esta vez, las fuerzas del orden van en serio", dijo un hombre de las favelas que componen el Complexo do Alemão, liberado en los últimos días por una operación conjunta del Ejército y la Policía Militar inédita en los 25 años de democracia brasileña.
2 mil soldados se quedarán hasta julio en el primer barrio liberado de narcos
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha elogiado la labor de las fuerzas de seguridad y ha dicho que la guerra del Gobierno de Río de Janeiro contra el crimen organizado será hasta la victoria final.
Lula visitará próximamente el Complexo do Alemão, una zona cuyo acceso, hasta el domingo pasado, tenía que ser negociado por las autoridades con los narcos. Y para evitar el resurgimiento de las bandas en la barriada, el gobernador de Río, Sérgio Cabral, ha pedido que al menos 2 mil soldados permanezcan en la zona liberada de narcos al menos durante los próximos siete meses para ayudar a la policía militar y civil a completar la obra de pacificación de un territorio de 240 mil habitantes que reúne a 15 de las favelas más violentas de la ciudad.
El Gobierno también ha anunciado que la guerra contra el narcotráfico no ha acabado con la toma del Complexo do Alemão y de otra docena de favelas menores ya pacificadas. Se calcula que los criminales dominan aún 420 de las más de 1.000 favelas que rodean a la ciudad como una corona de espinas.
De ellas, las dos más emblemáticas -y cuya pacificación supondrá el paso definitivo en la lucha por desterrar la brutal violencia ciudadana- son las de Rocinha y Vidigal, ambas enclavadas en el corazón rico de la ciudad y cercanas a sus famosas playas de Leblón e Ipanema, y claves para la imagen de Brasil con vistas al Mundial de Fútbol que acogerá en 2014 y a los Juegos Olímpicos, que se celebrarán en 2016.
Es un secreto a voces que las fuerzas armadas y policiales preparan el asalto a ambos barrios y el propio gobernador Cabral ha asegurado que el control de ambos territorios por parte del Estado es inminente. Las autoridades saben que solo a partir del éxito de estas operaciones se podrá decir de verdad que puede hacerse realidad el sueño de convertir a las grandes y famosas favelas cariocas en barrios normales.
Las favelas de Rocinha y Vidigal son las que más atención de los políticos han recibido, así como de un sinfín de ONG con iniciativas sociales, culturales y religiosas para mejorar la vida cotidiana. Se las conoce como "las favelas de la droga de los ricos", porque a ellas suelen acudir los consumidores de clase media y alta.
Vidigal, aunque solo cuenta con 10 mil habitantes, es de las favelas más significativas y violentas de la ciudad. Situada al pie de los rascacielos más lujosos de Río, sus moradores se encuentran entre los más pobres y más golpeados por la violencia de los narcotraficantes que operan desde ese barrio.
La favela de Rocinha, próxima a la de Vidigal, en el camino de las carreteras que llevan a São Corrado y Barra, es también la mayor de todos los poblados de chabolas, con más de 100 mil habitantes (el Complexo do Alemão tiene más, pero es un conjunto de 15 favelas). Los habitantes de Barra, considerada la Miami de Río por su modernidad, sufren diariamente los asaltos por parte de los narcos que bajan de las favelas.
Después del asalto militar y policial y la toma de ambos barrios, vendrá una segunda fase más difícil, según los analistas de seguridad pública: la de la guerra contra todo el entramado que nutre y potencia las organizaciones criminales, una fuerza nueva y moderna del tráfico de drogas que incluye a miembros corruptos de las fuerzas policiales, abogados vendidos a los grandes capos de la droga que siguen dando órdenes desde las cárceles, y jueces y políticos sobornados.
La toma de las tres grandes favelas es solo el primer paso para derrotar al crimen organizado y el requisito para empezar a atajar la corrupción que apuntala el tráfico de drogas. La población de Río de Janeiro, según las encuestas, no solo apoya las operaciones de las Fuerzas Armadas, sino que exige a las autoridades políticas que lleguen hasta el final del asunto y que destierren de una vez para siempre el narcotráfico de las favelas.
Pero en esta ocasión, como única vez, me parece interesante desde el punto de vista sociológico que Brasil, ante dos acontencimientos mundiales: La Copa Mundial de Fútbol y los Juegos Olímpicos, se ve obligado a actuar en contra de un problema que lleva decenas de años sin solución en Río de Janeiro, y que son las bandas poderosas del narcotráfico.
Tras 30 años en los que hasta los más altos cargos de la policía brasileña daban por perdidas las favelas de Río de Janeiro dominadas por los narcotraficantes, la luz al final de túnel comienza a verse para los miles de familias cariocas que han vivido atemorizadas por un poder paralelo al Estado.
"Ahora nos lo creemos porque lo hemos visto con nuestros ojos. Esta vez, las fuerzas del orden van en serio", dijo un hombre de las favelas que componen el Complexo do Alemão, liberado en los últimos días por una operación conjunta del Ejército y la Policía Militar inédita en los 25 años de democracia brasileña.
2 mil soldados se quedarán hasta julio en el primer barrio liberado de narcos
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha elogiado la labor de las fuerzas de seguridad y ha dicho que la guerra del Gobierno de Río de Janeiro contra el crimen organizado será hasta la victoria final.
Lula visitará próximamente el Complexo do Alemão, una zona cuyo acceso, hasta el domingo pasado, tenía que ser negociado por las autoridades con los narcos. Y para evitar el resurgimiento de las bandas en la barriada, el gobernador de Río, Sérgio Cabral, ha pedido que al menos 2 mil soldados permanezcan en la zona liberada de narcos al menos durante los próximos siete meses para ayudar a la policía militar y civil a completar la obra de pacificación de un territorio de 240 mil habitantes que reúne a 15 de las favelas más violentas de la ciudad.
El Gobierno también ha anunciado que la guerra contra el narcotráfico no ha acabado con la toma del Complexo do Alemão y de otra docena de favelas menores ya pacificadas. Se calcula que los criminales dominan aún 420 de las más de 1.000 favelas que rodean a la ciudad como una corona de espinas.
De ellas, las dos más emblemáticas -y cuya pacificación supondrá el paso definitivo en la lucha por desterrar la brutal violencia ciudadana- son las de Rocinha y Vidigal, ambas enclavadas en el corazón rico de la ciudad y cercanas a sus famosas playas de Leblón e Ipanema, y claves para la imagen de Brasil con vistas al Mundial de Fútbol que acogerá en 2014 y a los Juegos Olímpicos, que se celebrarán en 2016.
Es un secreto a voces que las fuerzas armadas y policiales preparan el asalto a ambos barrios y el propio gobernador Cabral ha asegurado que el control de ambos territorios por parte del Estado es inminente. Las autoridades saben que solo a partir del éxito de estas operaciones se podrá decir de verdad que puede hacerse realidad el sueño de convertir a las grandes y famosas favelas cariocas en barrios normales.
Las favelas de Rocinha y Vidigal son las que más atención de los políticos han recibido, así como de un sinfín de ONG con iniciativas sociales, culturales y religiosas para mejorar la vida cotidiana. Se las conoce como "las favelas de la droga de los ricos", porque a ellas suelen acudir los consumidores de clase media y alta.
Vidigal, aunque solo cuenta con 10 mil habitantes, es de las favelas más significativas y violentas de la ciudad. Situada al pie de los rascacielos más lujosos de Río, sus moradores se encuentran entre los más pobres y más golpeados por la violencia de los narcotraficantes que operan desde ese barrio.
La favela de Rocinha, próxima a la de Vidigal, en el camino de las carreteras que llevan a São Corrado y Barra, es también la mayor de todos los poblados de chabolas, con más de 100 mil habitantes (el Complexo do Alemão tiene más, pero es un conjunto de 15 favelas). Los habitantes de Barra, considerada la Miami de Río por su modernidad, sufren diariamente los asaltos por parte de los narcos que bajan de las favelas.
Después del asalto militar y policial y la toma de ambos barrios, vendrá una segunda fase más difícil, según los analistas de seguridad pública: la de la guerra contra todo el entramado que nutre y potencia las organizaciones criminales, una fuerza nueva y moderna del tráfico de drogas que incluye a miembros corruptos de las fuerzas policiales, abogados vendidos a los grandes capos de la droga que siguen dando órdenes desde las cárceles, y jueces y políticos sobornados.
La toma de las tres grandes favelas es solo el primer paso para derrotar al crimen organizado y el requisito para empezar a atajar la corrupción que apuntala el tráfico de drogas. La población de Río de Janeiro, según las encuestas, no solo apoya las operaciones de las Fuerzas Armadas, sino que exige a las autoridades políticas que lleguen hasta el final del asunto y que destierren de una vez para siempre el narcotráfico de las favelas.
Sólo para matemáticos.
El matemático húngaro Simon Sidon planteó, en 1932, al entonces estudiante Paul Erdös un problema fácil de formular, pero muy difícil de solucionar. Tanto, que no ha sido vencido definitivamente hasta ahora; dos matemáticos españoles, junto a un húngaro, han dado con la respuesta.
El problema original de Sidon era el siguiente: ¿Cuál es el mayor tamaño de un conjunto de números, todos ellos menores que una cantidad dada, en el que todas las sumas de dos elementos del conjunto dan resultados distintos? Un conjunto de números que cumpla esa condición se llama conjunto de Sidon, por ejemplo 1, 2, 5, 10, 16, 23, 33, 35. No lo es, sin embargo, 1, 3, 7, 10, 17, 23, 28, 35, porque aparecen sumas repetidas (1+23=7+17).
Erdös resolvió a mediados del siglo XX el problema que le planteó Sidon, pero quedó pendiente una versión más complicada: ¿Cuál es el tamaño máximo de un conjunto de este tipo si se permite que cada suma se repita, como mucho, dos veces? ¿Y tres veces? ¿Y...? Este problema, llamado de los Conjuntos generalizados de Sidon, es un clásico de la teoría combinatoria de números, explican los especialistas de i-Math.
Javier Cilleruelo -Universidad Autónoma de Madrid (UAM) e Instituto de Ciencias Matemáticas-, Carlos Vinuesa -UAM y Universidad de Cambridge, Reino Unido- e Imre Ruzsa -Instituto Alfréd Rényi, Budapest- han conquistado ahora el desafío planteado hace 80 años y explican su solución en la revista Advances in Mathematics.
Ellos han combinado técnicas probabilísticas, combinatorias, analíticas y algebraicas, para obtener un resultado que Cilleruelo considera "un auténtico encaje de bolillos en que se han engarzado muchas piezas distintas".
El problema no tiene aplicaciones inmediatas.
El problema original de Sidon era el siguiente: ¿Cuál es el mayor tamaño de un conjunto de números, todos ellos menores que una cantidad dada, en el que todas las sumas de dos elementos del conjunto dan resultados distintos? Un conjunto de números que cumpla esa condición se llama conjunto de Sidon, por ejemplo 1, 2, 5, 10, 16, 23, 33, 35. No lo es, sin embargo, 1, 3, 7, 10, 17, 23, 28, 35, porque aparecen sumas repetidas (1+23=7+17).
Erdös resolvió a mediados del siglo XX el problema que le planteó Sidon, pero quedó pendiente una versión más complicada: ¿Cuál es el tamaño máximo de un conjunto de este tipo si se permite que cada suma se repita, como mucho, dos veces? ¿Y tres veces? ¿Y...? Este problema, llamado de los Conjuntos generalizados de Sidon, es un clásico de la teoría combinatoria de números, explican los especialistas de i-Math.
Javier Cilleruelo -Universidad Autónoma de Madrid (UAM) e Instituto de Ciencias Matemáticas-, Carlos Vinuesa -UAM y Universidad de Cambridge, Reino Unido- e Imre Ruzsa -Instituto Alfréd Rényi, Budapest- han conquistado ahora el desafío planteado hace 80 años y explican su solución en la revista Advances in Mathematics.
Ellos han combinado técnicas probabilísticas, combinatorias, analíticas y algebraicas, para obtener un resultado que Cilleruelo considera "un auténtico encaje de bolillos en que se han engarzado muchas piezas distintas".
El problema no tiene aplicaciones inmediatas.
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