jueves, 1 de marzo de 2012

España entera contra los recortes.

Los indignados vuelven a las calles
Las agresiones policiacas contra alumnos y la reforma laboral unen a todos los sectores

Multitudes rechazan en España sumisión de Rajoy ante la austeridad impuesta por la UE
Inconformidad por las políticas represivas “mientras se aprueban rescates bancarios”


Madrid, 29 de febrero. Estudiantes de secundaria y preparatoria; universitarios, profesores, bomberos, policías, funcionarios públicos, médicos, enfermeros y trabajadores autónomos figuraron entre las decenas de miles de ciudadanos que salieron hoy a la calle para expresar su indignación ante recortes y medidas de austeridad que están –dijeron– “hipotecando nuestro futuro”.

La diversidad de los sectores inconformes confluye en el mismo origen del malestar: la reforma laboral aprobada por decreto del nuevo gobierno del conservador Partido Popular, presidido por Mariano Rajoy.

La indignación popular se debe a la brutal represión con que se ha fustigado a los alumnos de secundaria que salieron a la calle la semana pasada para protestar contra la disminución al presupuesto educativo, además de los durísimos recortes presupuestarios en servicios públicos básicos.

Pero también hay un motivo continental para la protesta social: las políticas financieras y económicas impuestas desde la Unión Europea (UE), que se limita a exigir la reducción del déficit público, al mismo tiempo que se aprueban paquetes de rescate bancario por 500 mil millones de euros.

Los activistas españoles salieron a las calles en 20 ciudades, en lo que ya se está convirtiendo en la más rápida contestación social a un gobierno que apenas lleva dos meses en el cargo y que, con sus medidas, ya ha provocado la indignación de numerosos sectores. Las manifestaciones más numerosas fueron las de Madrid, Valencia y Barcelona. Esta última protesta derivó en un violento enfrentamiento con la policía antidisturbios, que dejó un saldo de 12 detenidos y al menos 12 heridos.

España es un hervidero. La movilización social crece a medida que aumenta la desesperación ante la situación creada por la crisis financiera internacional, que en este país se traduce en la peor cifra de desempleo de su historia –5 millones 300 mil personas, 23 por ciento de la población económicamente activa–, el aumento de pobreza –con 21 por ciento de los habitantes en riesgo de exclusión social– y una economía agonizante, que está al borde de entrar en recesión. El sector de la construcción, que una vez fue el motor del crecimiento de España, se encuentra paralizado.

A esta situación se han sumado las medidas aprobadas por Rajoy y su gabinete, que han puesto en marcha un programa neoliberal para reducir al máximo la función del Estado y suprimir gastos en pos de la reducción del déficit. Los sindicatos y los trabajadores están indignados con el gobierno de Rajoy por el decreto de la reforma laboral, que abarata el despido y otorga todo el poder de la negociación al empresario frente al comité de empresa o el sindicato.
Los estudiantes están indignados por los severos recortes en educación –algunas escuelas de Valencia, por ejemplo, han pasado el invierno sin calefacción por falta de dinero– y por la política represiva contra las movilizaciones de jóvenes de secundaria en la comunidad de Valencia, que se convirtió en protesta general ante una serie de imágenes que circularon en Internet. Entre éstas destacó la fotografía que muestra cómo dos policías aventaron a dos muchachas frente a un automóvil en marcha.

Los bomberos, profesores y médicos, entre otros gremios, están en la calle también en protesta por los recortes, así como la reducción de su salario. Esto los obliga a cubrir más horas y más funciones ante la falta de personal.

Sólo a las tres principales movilizaciones se calcula que asistieron más de 150 mil personas, cifra impresionante si se toma en cuenta que las marchas fueron en un día laboral y en horarios poco habituales; algunas empezaron a las 11 de la mañana y otras a las 5 de la tarde.

Los estudiantes universitarios empezaron sus protestas hace varios días, organizando en las principales universidades públicas encierros simbólicos y campañas de información para dar a conocer la deriva que sufren sus instituciones educativas y el futuro que les espera, lo que llaman una nueva “generación perdida”.

Con gritos de “menos policía y más educación”, “somos estudiantes y no delincuentes” o “si somos el futuro, ¿por qué nos dan por culo?”, los jóvenes inundaron este miércoles las principales ciudades del país.

La protesta de Barcelona vivió momentos de pánico ante la represión policial, que se empleó a fondo para reprimir a un grupo reducido de jóvenes radicales. El saldo final fue de 12 detenidos y 12 heridos.

Las calles de Madrid vivieron dos manifestaciones multitudinarias y ambas culminaron en la emblemática Puerta del Sol, convertida en el centro neurálgico del movimiento de los indignados, que nació con la actual crisis económica.

Primero fueron los estudiantes y, por la tarde, los sindicalistas y funcionarios que expresaron su “malestar” de que estén sufriendo los recortes y las consecuencias de las políticas europeas, cuando se conocen los nuevos datos del rescate bancario aprobado por el Banco Central Europeo, que aprobó un fondo de ayuda de medio billón de euros a 800 bancos.

“Nos movilizaremos de nuevo el próximo 11 de marzo. Y si no hay respuesta se convocará a una huelga general”, advirtieron los sindicatos, que tienen como fecha tentativa el 29 de marzo.

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