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sábado, 14 de mayo de 2011

Woody Allen ama a París, también.

El nuevo film de Woody Allen es una carta de amor a París
'Midnight in Paris' ha inaugurado hoy el Festival de Cine de Cannes fuera de concurso


La nueva película de Woody Allen, Midnight in Paris, que ha inaugurado hoy el Festival de Cine de Cannes fuera de concurso, es una carta de amor a la capital francesa y una de las cintas más románticas y personales de la filmografía del cineasta neoyorquino, según sus actores protagonistas.

Así lo aseguraron la canadiense Rachel McAdams y el británico Michael Sheen en un reciente encuentro con un grupo reducido de medios, entre ellos Efe, en un hotel de Beverly Hills (Los Ángeles), previo al estreno de la película en EEUU el próximo día 20.

"Es una carta de amor preciosa a París. ¡Fijaos en cómo se toma su tiempo para presentar la ciudad al comienzo! Es brillante", dijo la actriz, de 32 años.

Y Sheen añadió: "Es su filme más romántico, el que mejor demuestra su amor por el pasado y por un periodo muy concreto. Creo que eso también la convierte en una de sus obras más personales".

Midnight in Paris es una comedia romántica sobre una pareja a punto de casarse (Owen Wilson y Adams) a la que le cambia la vida tras vivir una serie de experiencias en París, una urbe que recibe en este caso el mismo trato exquisito que el realizador dispensó a su Nueva York natal en obras como Manhattan.

En la cinta, el personaje de Wilson, un guionista de Hollywood con aspiraciones a ser un gran novelista, comienza a imaginar una serie de encuentros con artistas como Ernest Hemingway, Fitzgerald, Salvador Dalí o Pablo Picasso, mientras que el de McAdams comienza a sentirse atraída por un intelectual (Sheen) sabelotodo sobre la ciudad francesa y su historia.

"Sabía que trabajar con Woody iba a ser una experiencia nueva, algo muy distinto. Y resultó ser un tipo increíblemente divertido y generoso, capaz de guiarte si se lo pides y de dejarte libre si también lo requerías. Fue una experiencia que recordaré toda mi vida", comentó la intérprete de títulos como "Chicas malas" o "El diario de Noa" (2004), a quien la prensa del corazón de EEUU relaciona sentimentalmente con Sheen.

Woody Allen posee "ese halo místico que sólo poseen las leyendas", apuntó el galés.

"Giran muchas historias a su alrededor. Algunas son verdad y otras no. A mí me sorprendió, como director porque fue muy meticuloso e incisivo con sus instrucciones. Y como persona, porque es muy divertido a pesar de ese aspecto de estrella del cine mudo, con ese rostro mezcla de felicidad y tristeza", agregó.

Es la segunda vez que Allen rueda en París después de Todos dicen I Love You, y esta vez se recrea en algunos de sus escenarios predilectos, como la librería Shakespeare and Compnay, el salón de los espejos de Versalles, el jardín de Monet, el museo de L'Orangerie, el museo Rodin, el mercado Paul Bert, la calle Montagne St. Genevieve, la plaza de Notre Dame, la plaza Dauphin o el puente de Alejandro III, entre otros.

Y la presencia en el reparto de Carla Bruni, la primera dama francesa, fue la guinda a la producción.

"Su trabajo fue impresionante y eso que era la primera vez que se ponía delante de las cámaras como actriz. Yo estaba muerta de miedo, así que no puedo imaginar cómo estaría ella", admitió McAdams, quien confesó que nunca imaginó que Allen acabaría llamando a su puerta.

Bruni es "maravillosa", está "muy bien en la película" y "lo hace genial", según Sheen, quien en noviembre estrenará en EEUU "La saga Crepúsculo: Amanecer - Parte 1".

Una agenda apretada le espera a su compañera, que en diciembre regresa a las salas con "Sherlock Holmes: A Game of Shadows" y tiene en la recámara The Vow y un filme, aún sin título, de Terrence Malick donde comparte protagonismo con Ben Affleck y Olga Kurylenko

sábado, 22 de mayo de 2010

Woody Allen y la vejez.

El cineasta estadunidense que mayor repeto me merece es sin duda Woody Allen, quien siempre me divierte y me hace pensar acerca de las relaciones amorosas y sus problemas cotidianos.

Recientemente, Woody Allen proporcionò una interesante entrevista al periòdico mexicano, de izquierda, La Jornada, donde formulò una serie de consideraciones al respecto de la vejez y sus efectos nocivos en el ser humano, segùn el popular director de cine.

"Envejecer no ofrece ninguna ventaja. Por el contrario, te quedas sordo, te indigestas y te afeas. Mal negocio. Les doy un consejo: si pueden no envejezcan. No tiene nada de romàntico ser el abuelo de la historia. Es mejor ser el galàn y quedarse con la chica", son algunos de los conceptos vertidos por Woody Allen, que reflejan una ideologìa acerca de la tercera edad o de la senilidad, que comparten millones de estadunidenses.

La posmodernidad en el mundo rechaza la vejez y ensalza a la juventud, nadie quiere ser viejo en esta sociedad globalizada. Los viejos se disfrazan de jòvenes y se "enamoran" de chicas veinteañeras, pensando en recuperar la vitalidad y la energìa de una juventud lejana.

El VIAGRA vino a constituir la panacea sexual para muchos hombres que rebasan los cincuenta años, inclusive en el colmo del absurdo los jòvenes latinoamericanos tambièn se han vuelto consumidores de VIAGRA para evitar el temor de no poder responder sexualmente a su pareja. Nadie quiere mostrar algùn indicio de vejez en aspectos cotidianos de la vida, hasta los jòvenes sufren al tratar de ser siempre jòvenes y potentes sexualmente hablando.

Los viejos son los seres invisibles de las sociedad urbanas desarrolladas, principalmente las mujeres maduras dejan de ser notadas por el resto de la sociedad, a menos que salgan a la calle semi-desnudas.

La pelìcula màs reciente de Woody Allen se denomina: CONOCERÀS UN EXTRAÑO ALTO Y OSCURO. En ella narra la historia de un hombre que se niega a envejecer y recurre al viagra para complacer a su joven amante. El mismo Woody Allen es un hombre de setenta y cuatro años que se enfrenta al dilema de envejecer con dignidad y no sabe como.

La paradoja mundial consiste en que cada vez hay menos niños y màs viejos, sobre todo en los paìses occidentales que pertenecen a las sociedades postindustriales. En Europa es frecuente ver los parques infantiles vacìos, pero llenos de viejos que toman el sol y charlan muchas horas.

Si hay miedo a la vejez en la posmodernidad, la mala suerte serà encontrar en cada momento un viejo que como espejo reflejarà la propia imagen del observador.

Las cirugìas estèticas y los tratamientos anti-vejez tienen muchos adeptos en el mundo occidentalizado, aunque al final parezcan esos rostros juveniles a la fuerza, simples màscaras con una mueca que quiere ser sonrisa.