miércoles, 1 de diciembre de 2010

Vuelve Mark Twain.

El próximo martes se conmemora el 175 aniversario del nacimiento de Mark Twain, padre de Huckleberry Finn y Tom Sawyer, retratista sagaz y universal de una América pasada que tiene mucho de presente, tan famoso en vida como un siglo después de su muerte.

Aún así, resulta difícil creer que en una sociedad tan entregada al culto a la novedad y la juventud como la estadounidense, Mark Twain haya conseguido encaramarse hasta el número dos de las listas de ventas de libros de no ficción.

Pero ha ocurrido: la primera entrega de la nueva autobiografía del escritor, sin las sucesivas censuras que sufrió por parte de múltiples editores durante el siglo pasado, ha llegado este mes a las librerías estadounidenses como un huracán.

El volumen ya es el segundo más vendido entre las obras de no ficción
Titulada sencillamente Autobiography of Mark Twain Vol 1, sus 760 páginas están siendo devoradas con avidez por los lectores estadounidenses, que han agotado las reservas de las librerías y han obligado a los responsables del libro, la editorial University of California Press y el Mark Twain Project de la Universidad de Berkeley, a quemar motores en la imprenta.

"No esperábamos nada semejante. Desde que en primavera anunciamos que se publicaría no se ha dejado de hablar del libro, pero no esperábamos vender más de 10 mil ejemplares. Aún así, vimos que las expectativas creadas por la prensa crecían tanto que cuando en septiembre se empezó a imprimir ya se habló de 50 mil ejemplares".

Es la sorprendida opinión de Robert Hirst, editor del libro y director del Mark Twain Project, centro neurálgico en el que se estudia y cataloga desde hace cuatro décadas el legado del escritor al que Hirst ha dedicado toda su vida.

"Estoy seguro de que la atención creada por la prensa ha contribuido al éxito de la autobiografía aunque también creo que en los últimos meses se han publicado suficientes extractos como para que el público supiera qué esperar. Resulta que esa clientela sumergida que Mark Twain consideraba su audiencia real, gente que no lee la revista The New Yorker, sigue existiendo y quiere leer más", afirmó Hirst.

La referencia a la revista The New Yorker no es casual: es una de las escasas publicaciones que ha criticado el libro y que se ha atrevido a definirlo como "un gran aburrimiento" en palabras del crítico Adam Gopnik, quien además se queja de que en esta nueva edición solo haya un 5% de material nuevo respecto a las anteriores.

"Decir que 'la prosa dictada de Twain es floja y antirrítmica' [palabras de Gopnik] es una equivocación colosal. Quien se aburra con este libro no tiene sentido del humor o no le ha prestado atención. En el caso de Gopnik ocurren las dos cosas", comenta Hirst, quien confirma que ya se han impreso 300 mil copias.

Lo cierto es que las críticas del primer volumen de una autobiografía que incluye otros dos libros de unas 600 páginas cada uno y que se editarán en los próximos años no podría haber sido mejor.

Desde Publishers Weekly a Los Angeles Times, todos han destacado la mordacidad, el humor, la sagacidad y la brillantez de una autobiografía que Twain dictó a su secretaria en 1910 y que por primera vez puede leerse en el orden que él la concibió: no de forma cronológica como en ediciones anteriores sino saltando hacia adelante y hacia atrás en el tiempo.

"En ese sentido se le puede considerar como el primer bloguero de la historia", comenta Hirst. Además, en el libro hay múltiples referencias a personajes de su época, desde la familia Rockefeller a políticos como Theodore Roosevelt, para los que Twain no siempre tiene palabras amables. Por eso quiso que se publicara años después de su muerte.

"A veces dijo que quería que pasaran 30 años para publicar este texto, otras habló de 500 años. Era un tipo muy irónico... Pero en varias ocasiones dejó claro que no quería autocensurarse y la única manera de evitarlo era asegurarse de que la autobiografía se publicara al menos cien años después de su fallecimiento, de modo que ni él ni toda la gente de la que habla sin tapujos se viera afectada por lo que dice de ellos", explica Hirst.

La fiebre Twain no se para en el libro. Aprovechando la conmemoración de su nacimiento, la Biblioteca Pública de Nueva York y la Biblioteca Morgan han organizado dos exposiciones en las que se muestran desde los manuscritos originales de Huckleberry Finn a cartas, fotografías y cientos de documentos que harán soñar a los amantes de este autor tan inmaculado en el vestir -siempre iba de blanco- como afilado y sobresaliente en su pluma.

Un Guru de la música romántica.

Ser un compositor que canta al amor puede sonar a una locura en pleno siglo XXI, cuando los individuos andan preocupados más por obtener cosas, objetos, que el amor.

Claudio Baglioni nació en Roma en 1951 y se consagró como un grande de la canción de amor en 1972 con su álbum Questo piccolo grande amore (Pequeño gran amor). Sus letras llenas de pasión y sus delicadas melodías envueltas en unas producciones repletas de cuerdas, vientos y atmósferas románticas, le coronan como el rey de almas enamoradizas y público dedicado a celebrar el amor y el desamor.

"Yo llegué a esto casi por casualidad. Tenía 15 años y mi mejor amigo del que era inseparable decidió presentarse a un festival de canción que se celebraba en la periferia de Roma. Así que decidí que podría ser divertido presentarme yo también. Canté Ogni volta de Paul Anka.

El resultado fue que el jurado terminó diciendo que yo cantaba bien y sobre todo uno de los jurados más importante de mi vida: mi padre que después de aquello me compró un piano. Desde entonces estudié ocho años de piano clásico que han sido definitivos para mi carrera posterior. Ya sabes, también en los 60 fui de los que tuvo una banda que hacía versiones de los Rolling Stones y los Beatles.

Pero paso a paso las canciones propias fueron ganando terreno y todavía sigo aquí", asegura el cantante en conversación telefónica desde Roma.

Baglioni iba a actuar en España hace unos meses pero las cenizas del volcán islandés de nombre impronunciable que paralizaron los cielos de media Europa le obligaron a posponer sus citas españolas hasta este mes de diciembre.

"Estoy envuelto en una locura que es esta gira mundial por los cinco continentes y he decidido que Madrid, Barcelona, Nueva York, el Cairo y Viena sean en formato reducido yo solo con la guitarra y el piano", explica Baglioni.

Todo acabará en Roma en un concierto el primer día del año 2011. Prevén que acuda medio millón de personas. "Esto me servirá para hacer un retiro de un par de años para componer nuevas canciones y editar un disco con temas inéditos", asegura el artista.

Los de Madrid y Barcelona (10 y 11 de diciembre respectivamente) serán unos conciertos en los que el músico resuma sus cuatro décadas de carrera "y quería hacerlo casi desnudo, solo con el piano, la guitarra y la voz.

Además, esto me permite convertir el recital en una historia que contar, puedo variar las canciones dependiendo de mi estado de ánimo y aún así enseñarle al público lo que soy y lo que he sido. Puedo cambiar la esencia de las armonías lo que me ofrece la posibilidad de ser libre y tener una relación absolutamente emocional con el espectáculo".

Probablemente a estas alturas ya haya terminado Strada Facendo, la canción que servía de banda sonora a estas líneas. Pero ¿qué otras canciones de Baglioni son las favoritas del gurú del amor? Aparte de Por el camino el músico elige

Mil días de ti y Pequeño gran amor

"La canción de amor resulta, para mí, uno de los géneros más difíciles de componer. Es como un vaso de cristal, así de frágil y que, creo, va creciendo con cada uno de nosotros. Después de cuarenta años de carrera las canciones de amor pueden también ser canciones de aventuras en las que cabe toda la experiencia de vivir.

Pero encontrar esa canción ingenua, llena de candor hoy en día, es casi un milagro", dice Baglioni, que como casi todos los músicos de larga trayectoria tiene una visión un tanto gris del momento que atraviesa la música. "Vivimos un momento de otoño en general en lo que a la música se refiere.

La potencia que tenían antes las casas discográficas ya no está y están explorando modos curiosos de dar salida a sus productos. Es cierto que esta moda de los duetos para sacar gran parte de su repertorio antiguo es una estrategia que no me parece muy creativa.

Y para terminar unos versos que para Baglioni definen perfectamente su espíritu creador:

"Yo sé muy bien que una canción no nos podrá cambiar la vida,

pero no sé muy bien por qué seguimos esta búsqueda infinita,

qué es lo que me mueve dentro a cantar canciones,

a buscar amores una y otra vez

para que sea mejor mañana, porque mañana tú..."

Las cinco canciones de amor favoritas de Claudio Baglioni

Yesterday (Paul McCartney)

Se telefonando (Mina)

Volver (Carlos Gardel)

The long and winding road (Lennon y McCartney)

Satisfaction (Rolling Stones)

Los jóvenes del mundo se agitan.

En todo el mundo occidental las reformas económicas se han ido en contra de la educación y los jubilados, jóvenes y viejos, al recortárseles los gastos indispensdables para su atención obligatoria por parte de las instituciones del Estado. Ayer fue Francia, Inglaterra, Irlanda, hoy toca el turno a Italia

Cogito ergo protesto, pienso luego protesto. La declinación contemporánea del asunto cartesiano "pienso luego existo" está escrita en rojo en uno de los carteles que abren la marcha de los estudiantes en Milán.

Junto con los investigadores y algunos profesores universitarios se están manifestando contra la reforma que cambia el aspecto de las facultades públicas italianas y que hoy se vota en el Congreso.

Los estudiantes se han citado a través de Facebook y de Twitter y la protesta ha inundando las principales ciudades: desde Milán, Turín, Venecia hasta el sur del botín, pasando por Bolonia, Florencia, Pisa y Roma.

En la capital, los jóvenes cercan el palacio de la Cámara baja, en la plaza de Montecitorio, que ha sido acordonada por la policía para evitar que la marcha alcance la puerta del Congreso (como pasó la semana pasada cuando la ley estaba en el Senado).

En los primeros días de las manifestaciones, la semana pasada, la protesta estudiantil alcanzó a los monumentos más emblemáticos del país y se suspendieron las clases en varias universidades. Los estudiantes, subidos a los tejados, han dado vida a una manifestación tan grande como todo el país. Hoy marchan y bloquean los cascos históricos de las ciudades y, como en Parma, las vías de ferrocarril. "Paralizamos el país para que se paralice este proyecto que quita dinero a la educación estatal", era el lema que rebotaba esta mañana a la sobra del Duomo milanés.

Si los centros de las mayores ciudades están bloqueados, la política también está estancada alrededor de este proyecto de ley. El Gobierno durante la votación de las enmiendas ha sufrido dos reveses, quedándose en minoría en dos ocasiones. Otra traba a lo largo del trámite turbulento de la reforma propuesta que lleva el nombre de la ministra de Educación, Maristella Gelmini, siempre arropada por el primer ministro Silvio Berlusconi quien hoy exasperado, ha espetado, a los manifestantes: "¡Id a estudiar!".

El guión es el mismo que el del jueves pasado: Futuro y Libertad, la formación de los partidarios de Gianfranco Fini, surgida de la escisión del Pueblo de la Libertad, propone una enmienda al texto. El Gobierno no la apoya, así como la Liga Norte, pero todo el resto del Congreso vota a favor y la modificación pasa. Otra vez, la reforma universitaria se transforma en el ensayo general que mide las fuerzas de los varios grupos en el Parlamento.