Desde que me descubrió Aura Marina en el facebook, y hace muchos años en el periódico La Jornada, siempre ha existido una especie de atracción fatal entre nosotros. Pese a su conservadora manera de vestir, como abogada clásica: traje sastre gris Oxford, blusa blanca de seda, zapatos de tacón alto de charol, y la elegante bolsa de mano de Dolce&Gabbana, y discretas joyas de plata y oro. Ella siempre ha tenido una actitud seductora dentro de su aparente rigidez moral.
Aura Marina no es capaz de ponerse una blusa escotada, pese a que tiene un busto generoso, más su estilo es un tanto aseñorada ,o monjil diría yo, cubierta hasta el cuello y hasta el tobillo también. Quizá eso la hace aparecer más provocadora, más antojable a los deseos de los hombres con los que trabaja en el despacho de abogados.
Ella nunca se atrevió a embarazarse, porque no quería truncar su ascendente carrera profesional en el despacho de abogados más prestigioso de la Ciudad de México, y eso de tener hijos, decía ella: "es una verdadera chinga para la mujer que trabaja". Por lo mismo, tampoco se casó, porque sus prometidos le exigían un hijo a fuerza, así era la costumbre en su época de jovencita. Aura Marina se opuso a la maternidad y por consiguiente también al matrimonioo, era otra carga insoportable para una mujer trabajadora como ella.
Hoy a sus 47 años cumplidos, al menos quería probar eso del matrimonio, porque el tema de los hijos ya se canceló hace mucho tiempo, por una menopausia precoz. Se ilusionó cuando me mostré dispuesto a casarme con ella, inclusive por el rito religioso que practica su familia materna. Son cristianos.
Yo he sido un hombre curioso, y por ello me he casado por diversos ritos religiosos, hasta por el rito prehispánico de los antiguos meshicas del Valle del Anáhuac. He soportado largos discursos de pastores, sacerdotes, shamanes, rabinos, con tal de agradar a mis esposas.
Esta ocasión iba a ser diferente, nos habían dicho que sería una especie de bautizo en un río, porque así nos ibamos a purificar en las aguas del río Tuxpan. En fin, eso quedó como idea nada más, afortunadamente, porque el río Tuxpan es uno de los más contaminados de todo México. !! De la que me salvé ¡¡
Los preparativos de la boda los estaba haciendo desde Guatemala, y ella se estaba ocupando de las cosas de su iglesia cristiana allá en México.
La logística de la boda la llevaba yo, lista de invitados, negociar con el de los banquetes nupciales, los fotógrafos, el conjunto musical, las damas de honor, los pajecitos, la luna de miel, etcétera.
Como las bodas posmodernas son verdaderas "producciones", como si se tratara de una representación teatral, debe haber un director de escena, técnicos en iluminación, sonido, vestuario, etcétera. Eso cuesta una fortuna, pero consideraba que Aura Marina se merecía ese enorme gasto por ser su primera vez.
La dicha y la felicidad ante tal acontecimiento nos consumía a los dos mucho tiempo para conversar cada asunto, siempre invertíamos varias horas al día para ponernos de acuerdo en todos los detalles, y lograbamos conciliar intereses de ambas familias.
Hasta que llegó el día fatídico. Aura Marina enmudeció para siempre. La chica entusiasta, positiva, alegre, llena de ideas novedosas que deseaba realizar en la boda, se esfumó por arte de magia.
Ya no quiso contestar mis insistentes llamados telefónicos, ni los cientos de correos electrónicos que le escribía en forma desesperada ante su misterioso silencio total.
¿Qué sucedió? Nunca lo sabré. Mi desconcierto es mayúsculo, no porque hubiera invertido grandes capitales en preparar la boda, sino porque ella desapareció sin dejar rastro de su existencia.
He hecho algunos esfuerzos por tratar de establecer una comunicación con ella, y todo ha sido infructuoso para mi.
Las dudas y las hipótesis vuelan por mi cabeza a toda velocidad, no quiero atormentarme más con eso, es inútil querer establecer a la distancia los porqués de su actitud, simplemente dejaremos que el tiempo ponga las cosas en su sitio.
Me suena más la hipótesis, o la posibilidad, de un amante oculto. Porque de pronto desaparecía horas y horas enteras durante el día , o bien días completos que nos sabía nada de ella y su paradero, sin mediar ninguna explicación verosimil.
A todos los interrogatorios a los que la sometí, en mi desesperación de amante traicionado, no pude sacarle ni media palabra. Fue una esfinge...muda.
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miércoles, 12 de enero de 2011
lunes, 10 de enero de 2011
Amores cibernéticos, mi caso.
Por una cuestión de principios éticos he rechazado varias veces sostener una relación amorosa por internet. Haciendo la aclaración de inmediato que se ha tratado de casos en donde la dama es una perfecta desconocida para mi. No digo que eso no pueda ser un posible camino de la seducción, inclusive sé de parejas que se han conocido así y hasta se han casado. Los caminos del amor y de la seducción, afortunadamente, son infinitos.
El caso que quiero relatar ahora es el romance que sostuve por cuatro meses con Aura Marina, una chica mexicana, periodista y economista, que labora en el mismo diario que yo contribuí a fundar en 1984, La Jornada, y que ahí la conocí hace 20 años. Después de mi paso por el periódico como funcionario del mismo, dejé de ver a Aura Marina muchos años, hasta que en septiembre del año pasado ella me descubrió casualmente en el facebook y decidió comunicarse conmigo, y de ahí nació la idea de esta relación amorosa.
Es decir, si había un conocimiento mutuo, desactualizado si, pero nos dimos la oportunidad de ponernos al día en nuestras historias de vida. Pese a ello, logramos establecer una relación amorosa y un compromiso de formar una pareja duradera.
En los últimos veinte años, y un poco más, mi vida sentimental ha sido prolífica en relaciones permanentes con distintas parejas, pero no es correcto mencionar el número de ellas, no solamente porque los caballeros no tenemos memoria, sino porque la estadística no importa mucho, para este caso.
Mi idea de iniciar algo con Aura Marina, algo que fuera serio y permanente, era el deseo de ensayar una nueva fórmula o esquema amoroso de pareja. Lo que yo denomino: "el amor maduro".
Ella siempre estuvo de acuerdo con mis ideas teóricas, y muy dispuesta a llevarlas a la práctica junto a mi. Lo que yo le planteé desde el principio fue una relación basada en los criterios de honradez, libertad, cooperación, solidaridad y franqueza. Estuvo de conforme con esos criterios y así empezó la relación a caminar a la distancia.
Yo siempre he radicado en la ciudad de México, con algunos intervalos en el extranjero, como es el caso actual en que me encuentro temporalmente en la ciudad de Guatemala, la tierra de mis ancestros, para restablecerme de los efectos nocivos de la radio y la quimioterapia que me aplicaron para erradicar un cáncer en la próstata.
Aura Marina vive en la ciudad de México y sigue trabajando para el mismo periódico del cual salí hace muchos años. Mi propósito era, originalmente, llegar el próximo mes de febrero a la casa de ella y empezar una relación en vivo, real, que nos permitiera a ambos realizar una evaluación in situ del otro. Y de ahí obtener un acuerdo o contrato de convivencia por un cierto tiempo, y renovable, por supuesto.
Ella prometió visitarme en Guatemala, el pasado mes de diciembre, lo que cual fue imposible de lograr, ya que son fechas saturadas en las cuales millones de guatemaltecos retornan a su patria para celebrar las fiestas navideñas. Aura Marina no tenía pasaporte, y mucho menos una reservación anticipada de un boleto de avión para esas fechas. Total que no se pudo concretar esa visita que era clave en la relación, porque era nuestro primer encuentro real.
La decepción y la frustración de ese viaje prometido y cancelado a última hora, hicieron que me decepcionara de todo. Dejé de creer en sus promesas, que es algo muy importante en toda relación, y es la credibilidad en la pareja.
Aura Marina labora demasiadas horas al día, porque está empleada en dos centros de trabajo. Vive para trabajar y no tiene tiempo disponible ni para ella y mucho menos para atender una relación tan demandante como la nuestra.
Ella desaparecía largas horas, donde no era posible localizarla ni por el teléfono móvil, ni por el fijo, ni por el correo electrónico. Eso me angustiaba mucho, quería escuchar su voz y no lo podía conseguir casi nunca.
La relación empezó a entrar en un bache complicado, ella sin tiempo para mi, y yo demandando más atención, eso hizo crisis de inmediato.
La gota que derramó el vaso fue algo simple.
Pensaba que como era mi novia podía yo perfectamente creer que podía llegar a su departamento en la ciudad de méxico y alojarme ahí con ella, algunos días, sabiendo ella que no dispongo de una casa en la ciudad de México todavía. La respuesta fue un rotundo NO.
Entonces, las ideas acerca de nuestra relación era todas ficticias e irreales. Estaban sostenidas por hilos muy delgados y frágiles.
Así que mi visita a México, sin tener un lugar donde llegar a pernoctar, perdió sentido absolutamente.
Y ponía en riesgo total la relación de pareja con Aura Marina, como sucedió efectivamente.
Yo dispuse que en vista de que las cosas eran poco claras entre ella y yo, dispuse abrir un compás de espera, hasta que nos pudieramos encontrar frente a frente y poder discutir las cosas nuestras.
Para mi era importante darme de baja como su pareja para que dejara ella de sentirse presionada por mi presencia lejana y por mis demandas de alojamiento, que estaban de plano canceladas.
Todos los planes de la boda tuvieron que suspenderse en forma definitiva, porque no eran tiempos propicios para ello, cuando ni siquiera ella podía alojarme en su casa siendo yo el novio.
Así termina esta historia que comenzó en forma linda y hermosa, y muy prometedora, y que acabó en un naufragio total, peor que el del Titánic. Nadie se salvó.
Epílogo: Iré a México en fecha próxima para conocer a la verdadera Aura Marina, y saber de primera mano quién es esa mujer que osó rechazarme de fea manera.
La historia continuará...
El caso que quiero relatar ahora es el romance que sostuve por cuatro meses con Aura Marina, una chica mexicana, periodista y economista, que labora en el mismo diario que yo contribuí a fundar en 1984, La Jornada, y que ahí la conocí hace 20 años. Después de mi paso por el periódico como funcionario del mismo, dejé de ver a Aura Marina muchos años, hasta que en septiembre del año pasado ella me descubrió casualmente en el facebook y decidió comunicarse conmigo, y de ahí nació la idea de esta relación amorosa.
Es decir, si había un conocimiento mutuo, desactualizado si, pero nos dimos la oportunidad de ponernos al día en nuestras historias de vida. Pese a ello, logramos establecer una relación amorosa y un compromiso de formar una pareja duradera.
En los últimos veinte años, y un poco más, mi vida sentimental ha sido prolífica en relaciones permanentes con distintas parejas, pero no es correcto mencionar el número de ellas, no solamente porque los caballeros no tenemos memoria, sino porque la estadística no importa mucho, para este caso.
Mi idea de iniciar algo con Aura Marina, algo que fuera serio y permanente, era el deseo de ensayar una nueva fórmula o esquema amoroso de pareja. Lo que yo denomino: "el amor maduro".
Ella siempre estuvo de acuerdo con mis ideas teóricas, y muy dispuesta a llevarlas a la práctica junto a mi. Lo que yo le planteé desde el principio fue una relación basada en los criterios de honradez, libertad, cooperación, solidaridad y franqueza. Estuvo de conforme con esos criterios y así empezó la relación a caminar a la distancia.
Yo siempre he radicado en la ciudad de México, con algunos intervalos en el extranjero, como es el caso actual en que me encuentro temporalmente en la ciudad de Guatemala, la tierra de mis ancestros, para restablecerme de los efectos nocivos de la radio y la quimioterapia que me aplicaron para erradicar un cáncer en la próstata.
Aura Marina vive en la ciudad de México y sigue trabajando para el mismo periódico del cual salí hace muchos años. Mi propósito era, originalmente, llegar el próximo mes de febrero a la casa de ella y empezar una relación en vivo, real, que nos permitiera a ambos realizar una evaluación in situ del otro. Y de ahí obtener un acuerdo o contrato de convivencia por un cierto tiempo, y renovable, por supuesto.
Ella prometió visitarme en Guatemala, el pasado mes de diciembre, lo que cual fue imposible de lograr, ya que son fechas saturadas en las cuales millones de guatemaltecos retornan a su patria para celebrar las fiestas navideñas. Aura Marina no tenía pasaporte, y mucho menos una reservación anticipada de un boleto de avión para esas fechas. Total que no se pudo concretar esa visita que era clave en la relación, porque era nuestro primer encuentro real.
La decepción y la frustración de ese viaje prometido y cancelado a última hora, hicieron que me decepcionara de todo. Dejé de creer en sus promesas, que es algo muy importante en toda relación, y es la credibilidad en la pareja.
Aura Marina labora demasiadas horas al día, porque está empleada en dos centros de trabajo. Vive para trabajar y no tiene tiempo disponible ni para ella y mucho menos para atender una relación tan demandante como la nuestra.
Ella desaparecía largas horas, donde no era posible localizarla ni por el teléfono móvil, ni por el fijo, ni por el correo electrónico. Eso me angustiaba mucho, quería escuchar su voz y no lo podía conseguir casi nunca.
La relación empezó a entrar en un bache complicado, ella sin tiempo para mi, y yo demandando más atención, eso hizo crisis de inmediato.
La gota que derramó el vaso fue algo simple.
Pensaba que como era mi novia podía yo perfectamente creer que podía llegar a su departamento en la ciudad de méxico y alojarme ahí con ella, algunos días, sabiendo ella que no dispongo de una casa en la ciudad de México todavía. La respuesta fue un rotundo NO.
Entonces, las ideas acerca de nuestra relación era todas ficticias e irreales. Estaban sostenidas por hilos muy delgados y frágiles.
Así que mi visita a México, sin tener un lugar donde llegar a pernoctar, perdió sentido absolutamente.
Y ponía en riesgo total la relación de pareja con Aura Marina, como sucedió efectivamente.
Yo dispuse que en vista de que las cosas eran poco claras entre ella y yo, dispuse abrir un compás de espera, hasta que nos pudieramos encontrar frente a frente y poder discutir las cosas nuestras.
Para mi era importante darme de baja como su pareja para que dejara ella de sentirse presionada por mi presencia lejana y por mis demandas de alojamiento, que estaban de plano canceladas.
Todos los planes de la boda tuvieron que suspenderse en forma definitiva, porque no eran tiempos propicios para ello, cuando ni siquiera ella podía alojarme en su casa siendo yo el novio.
Así termina esta historia que comenzó en forma linda y hermosa, y muy prometedora, y que acabó en un naufragio total, peor que el del Titánic. Nadie se salvó.
Epílogo: Iré a México en fecha próxima para conocer a la verdadera Aura Marina, y saber de primera mano quién es esa mujer que osó rechazarme de fea manera.
La historia continuará...
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Aura Marina al desnudo...,
una decepción total.
sábado, 20 de noviembre de 2010
Aura Marina, la pasión de día y de noche.
Ayer cumplimos tres meses de relación amorosa Aura Marina y yo, y aun no se nos ha hecho posible el encuentro real. Pese a los intentos de ella por venir a verme a Guatemala.
Solamente falta obtener un pasaporte y comprar un pasaje de avión, así de sencillo y complicado a la vez.
Me prometió Aura Marina que el primero de diciembre tramita el pasaporte y de inmediato gestiona un boleto de avión para el día siete de diciembre.
Podrán imaginarse la desesperación de los amantes por hacer real el encuentro de los cuerpos, las miradas, las caricias, los abrazos y las ilusiones.
A pesar de que los plazos para estar juntos se alargan demasiado, por diversas razones, ambos nos consumimos de pasión y sensualidad mientras tanto.
Antes solo por las noches podíamos charlar mediante el sistema de Skype, ahora hasta por las mañanas hacemos contacto visual y auditivo, nos hemos ido encontrando los espacios para buscarnos en el ciberespacio.
La imposibilidad de la reunión de los amantes genera lo que nos está sucediendo a Aura Marina y a mi, nos enloquecemos todos los días por la desesperación y el deseo. Todo lo que ocurra de aquí al siete de diciembre provoca un aumento de la sensación de deseo. No es nada nuevo esto, le ha ocurrido a todas las parejas de la historia, sufren, padecen y gozan la distancia, por la imposibilidad de besarse y tocarse los cuerpos desnudos.
Lo que ha provocado en mi ese distanciamiento inútil e incomprensible, es que ha a crecido mi deseo por ella, como dije antes, pero con una modalidad especial.
De pronto se me antojó desnudarme ante ella, ante la cámara, cosa nada novedosa supongo entre parejas distantes, pero siendo un hombre pudoroso me siento infractor de la "Ley de las Buenas costumbres", debo aclarar de inmediato que solo me desnudo el torso.
Como el deseo no tiene una gratificación verdadera en mi, pues me he dedicado a hacer varias horas de ejercicios físicos en el jardín de mi residencia, y por ahí descargo la energía acumulada a lo largo de estos últimos tres meses. Luego entonces, transpiro demasiado por el esfuerzo físico, me visto para la entrevista matutina con Aura Marina, pero ya estando frente a ella en la pantalla de la computadora, suelto las prendas que me cubren el torso y pues le muestro de lo que estoy hecho en términos musculares, es una provocación evidente, sí.
Ella chilla de locura y de deseo ante las escenas eróticas que le sugieren sus pensamientos y fantasías. Yo la acompaño en esa travesía por la fantasía de el deseo. Me excito, ella se excita. Pero todo queda como si fuera un espectáculo de juegos pirotécnicos por la noche, muchos destellos y muchas luces multicolores, pero que se apagan en breves segundos. Después, cada quien a su cama con su ardor y pasión, a intentar dormir y reponer las energías consumidas ante la pantalla de la computadora.
Yo me dedico a revolcarme en la cama, sin poder conciliar el sueño después de una sesión de calentura cibernética con Aura Marina; ella, no se qué haga con su ardor pasional...
Nos damos cuerda uno al otro cada noche y cada mañana, en ese escabroso tema del amor y la sensualidad.
A ella y a mi se nos ocurre al mismo tiempo, irnos al aeropuerto y tomar el primer vuelo que salga con destino al amor. Imposible de cumplir ese deseo en la realidad.
Nunca nos hemos visto en persona, aunque si nos conocemos desde hace veinte años, al haber trabajado en el mismo Periódico, ella me recuerda perfectamente, yo apenas tengo un vago recuerdo de su persona, ella era una niña y yo un señor que ya era jefe. Si existe una diferencia de edades, que es significativa, y que sin embargo a ella no le importa en lo más mínimo, y a mi tampoco. Yo soy mayor que ella, no como para ser su padre ni mucho menos, pero si son unos buenos años. En fin ese no es el obstáculo entre ella y yo, si no la distancia.
Me pregunto si mi amada Aura Marina responderá al reto subliminal de desnudarnos, al mismo tiempo, frente a la cámara de la computadora. Eso no lo sé, pero ya me prometió otras cosas más lindas y sugestivas para el día del encuentro en Guatemala; mejor espero el postre real. Se llama postre real porque ella es una princesa y yo su príncipe, este es un cuento de hadas verdadero, digno de ser creído...
Os contaré lo que vendrá a continuación, la historia continúa...
Solamente falta obtener un pasaporte y comprar un pasaje de avión, así de sencillo y complicado a la vez.
Me prometió Aura Marina que el primero de diciembre tramita el pasaporte y de inmediato gestiona un boleto de avión para el día siete de diciembre.
Podrán imaginarse la desesperación de los amantes por hacer real el encuentro de los cuerpos, las miradas, las caricias, los abrazos y las ilusiones.
A pesar de que los plazos para estar juntos se alargan demasiado, por diversas razones, ambos nos consumimos de pasión y sensualidad mientras tanto.
Antes solo por las noches podíamos charlar mediante el sistema de Skype, ahora hasta por las mañanas hacemos contacto visual y auditivo, nos hemos ido encontrando los espacios para buscarnos en el ciberespacio.
La imposibilidad de la reunión de los amantes genera lo que nos está sucediendo a Aura Marina y a mi, nos enloquecemos todos los días por la desesperación y el deseo. Todo lo que ocurra de aquí al siete de diciembre provoca un aumento de la sensación de deseo. No es nada nuevo esto, le ha ocurrido a todas las parejas de la historia, sufren, padecen y gozan la distancia, por la imposibilidad de besarse y tocarse los cuerpos desnudos.
Lo que ha provocado en mi ese distanciamiento inútil e incomprensible, es que ha a crecido mi deseo por ella, como dije antes, pero con una modalidad especial.
De pronto se me antojó desnudarme ante ella, ante la cámara, cosa nada novedosa supongo entre parejas distantes, pero siendo un hombre pudoroso me siento infractor de la "Ley de las Buenas costumbres", debo aclarar de inmediato que solo me desnudo el torso.
Como el deseo no tiene una gratificación verdadera en mi, pues me he dedicado a hacer varias horas de ejercicios físicos en el jardín de mi residencia, y por ahí descargo la energía acumulada a lo largo de estos últimos tres meses. Luego entonces, transpiro demasiado por el esfuerzo físico, me visto para la entrevista matutina con Aura Marina, pero ya estando frente a ella en la pantalla de la computadora, suelto las prendas que me cubren el torso y pues le muestro de lo que estoy hecho en términos musculares, es una provocación evidente, sí.
Ella chilla de locura y de deseo ante las escenas eróticas que le sugieren sus pensamientos y fantasías. Yo la acompaño en esa travesía por la fantasía de el deseo. Me excito, ella se excita. Pero todo queda como si fuera un espectáculo de juegos pirotécnicos por la noche, muchos destellos y muchas luces multicolores, pero que se apagan en breves segundos. Después, cada quien a su cama con su ardor y pasión, a intentar dormir y reponer las energías consumidas ante la pantalla de la computadora.
Yo me dedico a revolcarme en la cama, sin poder conciliar el sueño después de una sesión de calentura cibernética con Aura Marina; ella, no se qué haga con su ardor pasional...
Nos damos cuerda uno al otro cada noche y cada mañana, en ese escabroso tema del amor y la sensualidad.
A ella y a mi se nos ocurre al mismo tiempo, irnos al aeropuerto y tomar el primer vuelo que salga con destino al amor. Imposible de cumplir ese deseo en la realidad.
Nunca nos hemos visto en persona, aunque si nos conocemos desde hace veinte años, al haber trabajado en el mismo Periódico, ella me recuerda perfectamente, yo apenas tengo un vago recuerdo de su persona, ella era una niña y yo un señor que ya era jefe. Si existe una diferencia de edades, que es significativa, y que sin embargo a ella no le importa en lo más mínimo, y a mi tampoco. Yo soy mayor que ella, no como para ser su padre ni mucho menos, pero si son unos buenos años. En fin ese no es el obstáculo entre ella y yo, si no la distancia.
Me pregunto si mi amada Aura Marina responderá al reto subliminal de desnudarnos, al mismo tiempo, frente a la cámara de la computadora. Eso no lo sé, pero ya me prometió otras cosas más lindas y sugestivas para el día del encuentro en Guatemala; mejor espero el postre real. Se llama postre real porque ella es una princesa y yo su príncipe, este es un cuento de hadas verdadero, digno de ser creído...
Os contaré lo que vendrá a continuación, la historia continúa...
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