sábado, 22 de octubre de 2011

NY. Un policía moderno.

La repentina moda del policía moderno
Tom C. Avendaño

SIn frivolidad no hay libertad. Partamos de esa base. Los jóvenes neoyorkinos andan sumidos, como los madrileños y buena parte del resto del mundo, en circunspectos debates sobre qué falla en nuestros sistemas económicos y políticos, dónde empieza y acaba nuestra libertad, y otras cuestiones de primer orden, sí. Pero eso no tiene por qué desmerecer la sana distracción de lo superfluo. En el parque Zuccotti, sin ir más lejos, donde andan acampados los del movimiento Ocupa Wall Street, ha nacido uno de los memes cibernéticos de esta semana. Se trata de un tipo misterioso, que viste con vaqueros pitillo, lleva una corbata fina estilo mod, y se arropa casi siempre con cárdigans. Tiene gafas sesenteras, de las que antes llevaban los empollones y ahora llevan los chicos cool. Es, en definitiva, un moderno. También es agente de policía.


Pasa gran parte de su jornada entre los jóvenes protesters, charlando con ellos, dándoles consejos de civismo e intentando que sus protestas se muevan en ámbitos legales. Cuando no le da el día para cumplir sus objetivos, hace horas extra. Será por el efecto lobo-con-piel-de-cordero, que no ha perdido efectividad desde que se creó, o porque los jóvenes buscan algún tipo de vinculación con el orden legítimo para validar sus acciones. El caso es que se ha convertido en su mejor amigo. Es un símbolo más de la protesta. Como las insignias en cajas de cartón o los hashtags que envían los protesters a Twitter con su móvil. Su foto se ha convertido en el primer meme relacionado con Ocupa Wall Street. Es el hipster cop.


Con estas, es normal que se haya convertido en una celebridad. El hipster cop -y más en una ciudad dominada por lo hipster- es un oximorón demasiado atractivo en esta situación. Hace una semana, infinidad de blogs (disculpen el tópico, pero no hay forma de enlazar a todos ellos) empezaron a zumbar con preguntas sobre esta misteriosa figura: ¿Quién es? ¿Qué quiere? ¿Va disfrazado (más subrepticiamente que cualquier moderno)? ¿O será un moderno de verdad? ¿Dónde comprar la ropa que lleva con semejante estilazo? ¿Es gay? ¿Qué habla en sus largas horas con los protesters?



Varios gigas de dudas más tarde, un usuario de Twitter llegó a una conclusión. Las fotos publicadas en Internet del repentino amigo se asemejaban a las de un detective de asuntos comunitarios (si alguien sabe de una equivalencia de community affairs detective con un puesto de la policía española, bienvenido será en los comentarios) llamado Rick Lee. Aparte de catapultar su nombre en Twitter, esto hizo más bien poco por aclarar el asunto. La web de información local neoyorkina Gothamist le hizo un perfil con testimonios de otros. La web de cotilleos Gawker empezó a seguir todos sus movimientos.

Tuvo que ser el New York Times quien le abordara en la calle para obtener respuestas. En una escueta conversación con el reportero, Lee confirmó su condición de moderno de bien: sí, luce pantalones pitillo en su tiempo libre. Le gustan The Killers y Radiohead. No toma café ni donuts, sino comida orgánica. Luce Ray Bans que él mismo ha retocado y siempre le ha gustado la moda. Un diez en moderneo. Pero la declaración más informativa del artículo es que "No soy un tipo muy de blogs, así que me he perdido muchas de las referencias a lo del hipster cop".

El artículo no deja muy clara su posición frente al movimiento Ocupa Wall Street: el tipo trabaja muchas horas extra con los protesters, pero no queda claro si lo hace por afinidad con el movimiento o porque se lo mandan. Lee reconoce que está ahí para saber qué piensan hacer los chicos, dónde será su próxima manifestación y cuántos días piensan acampar. Pero no hace nada que atente contra la protesta. Aconseja qué hacer para no ser detenido y qué no hacer tras la detención.

Participa en las actividades diarias. Muchos no le hablan porque les pone nervioso que un policía sepa tanto de ellos. Otros directamente le tachan de intruso. Él se defiende aseverando que básicamente está ahí -quién sabe si elegido por su forma de vestir- para establecer un diálogo entre la policía y los manifestantes.

Ningún blog puede responder a la única duda restante sobre el hipster cop: si una relación estrecha con la autoridad es más o menos sana que la fricción orgánica que tienen los indignados -hermanos espirituales, que no ideológicos, de los chicos de Zuccotti- con la policía.

Es más, en España ya tuvimos nuestro policía indignado. No era moderno. Tampoco alcanzó la fama. Los policías aquí prefieren ir infiltrarse de malotes. No queda claro si es algo significativo de nuestra cultura o no. Estados Unidos es históricamente más dialogante con las autoridades que España, y por mucho que Sol quede al lado de Malasaña (centro neurálgico del moderneo madrileño), un agente ataviado con camiseta de tirantes, enormes gafas de pasta y pantalones pirata (el moderneo madrileño es mucho menos pijo y más nihilista que el neoyorkino) podría tener un efecto muy diferente. Es cuestión de darle a los hipsters lo que es de los hipsters.
.

No hay comentarios:

Publicar un comentario