Uno de mis mejores amigos y colega en la literatura es el escritor mexicano Federico Campbell, de quien gozaremos este texto sobre Barack Obama y los Estados Unidos.
"Si alguna enseñanza nos depara la reciente jornada electoral en Estados Unidos es la que tiene que ver con el papel de la propaganda o, más en lo particular, de la televisión y el dinero.
No sólo ha sido una preocupación de los académicos y los “actores políticos” la idea de que las elecciones se ganan con televisión y dinero. Es una apuesta que se sigue haciendo a pesar de que algunos candidatos, aquí y en otras partes, han ganado teniendo a la televisión en contra. De cualquier manera, gane o pierda el candidato al que apoya, la televisión es indispensable para el fraude electoral porque a base de repeticiones puede establecer un consenso de aceptación.
El escenario electoral, pues, de los últimos días nos ha vuelto a dar la impresión de que la verdad no tiene la menor importancia en la política. Entran en su percepción los prejuicios y sobre todo las creencias de los votantes: según su clase social y económica, su raza, su nivel de escolaridad, sus relaciones familiares, laborales y sociales que establecen con quien se habrá de quedar bien o mal. Cuando alguien decide creer en algo o en alguien no hay poder humano ni razón alguna que lo haga cambiar de opinión.
Se puede montar un spot televisivo sosteniendo que los chinos y el presidente Obama conspiran para destruir el “imperio americano” y gran parte del electorado se lo cree porque eso le conviene creer. Así como le gusta creer que Obama es musulmán y que no nació en Estados Unidos.
Si se tiene la creencia de que un sistema de salud para todos sigue las pautas de un modelo socialista no importa recordar que países que también lo tienen, como Canadá, Suecia, Francia y la Gran Bretaña, están muy lejos de ser países comunistas.
En aras de la “libertad de expresión” —que, como todos los derechos, tiene sus límites— la Suprema Corte autoriza a que las grandes empresas aporten la cantidad de dinero que quieran a las campañas y en muchos casos los partidos no tiene que revelar el origen de esas aportaciones.
En un reflejo de imitación extralógica no faltan en México ciudadanos de buena fe que sienten la necesidad de hacer las cosas como en Estados Unidos, a pesar de que la sociedad mexicana no es como la estadounidense, ni por su composición étnica ni por su nivel de ingresos. Aquí tal vez tenga sentido vigilar de dónde procede el dinero en las elecciones porque puede tener su origen en la economía criminal y porque a nadie le gustaría que el resultado de una elección lo determinen los grupos que tienen más dinero y más televisión.
Está también el fenómeno nuevo de un canal televisivo, Fox, que actúa como partido político contendiente. La rienda suelta a las creencias ha permitido asimismo desinhibir cierto racismo encubierto en la coartada de que lo democrático por excelencia es criticar al Presidente y oponerse al poder establecido.
Por lo demás, débese al ingenio popular del mexicano el enunciado de este artículo: la paráfrasis de un chiste que circuló durante las elecciones de 2008 en Estados Unidos. “¿Qué es un negro en la nieve? Un blanco perfecto.”
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jueves, 4 de noviembre de 2010
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Barack Obama, acosado.
Lo que está sucediendo ahora mismo en los Estados Unidos, es algo que debe llevar a la reflexión, el asalto al poder por parte de los conservadores puede ser un signo ominoso y el anticipo a la aprobación o rechazo de leyes fundamentales, de acuerdo a los estrechos criterios de la derecha.
Pero aparte, yo advierto un tono racista en todo esto, la derecha no soporta tener un presidente negro, y también se han ido en contra de los senadores negros, de los cuales cada vez quedan menos en las cámaras de representantes.
La victoria de los republicanos en las elecciones legislativas estadounidenses dejará maniatado al presidente demócrata Barack Obama en los dos años que quedan de legislatura. La Cámara de Representantes pasa a manos de los conservadores y el Senado se mantiene bajo control de los demócratas, pero la toma de decisiones en cuanto a las reformas y a las leyes que quiera impulsar Obama deberá negociarlas con sus adversarios políticos.
Los republicanos han obtenido ya 239 escaños -la mayoría se sitúa en 218- por los 183de los demócratas, que pierden los 60 puestos que van a parar al partido del elefante. Faltan aún 13 asientos por asignar, pero ya tienen asegurada una ventaja superior a la de 54 escaños que obtuvieron en 1994, durante el mandato de Bill Clinton, la última ocasión en la que se produjo un vuelco electoral semejante.
Pasada la medianoche se sabía que Obama había llamado al que será el nuevo líder de la mayoría en relevo de Nancy Pelosi, John Boehner, para expresarle su deseo de "trabajar con él y los republicanos para encontrar terreno común, hacer avanzar el país y conseguir hacer cosas para los ciudadanos estadounidenses".
En su discurso de victoria, Boehner había recordado sus objetivos: recorte de gasto, reducción de las dimensiones del gobierno y reforma del Congreso para "devolver el gobierno a los ciudadanos y reducir el preocupante déficit público".
Algunos analistas ya están aludiendo a que el "efecto Obama" de 2008, el primer negro que asumía la presidencia después de una disputada campaña contra el republicano John MacCain, se ha desgastado tras las elecciones, pero todavía falta por ver si en 2012 los ciudadanos derrocarán ese efecto y si Obama modificará sus planteamientos para no perder el poder.
El mayor consuelo para los demócratas (que no han conseguido repetir la movilización de voto de las presidenciales del 2008) es que han podido mantener el control del Senado, aunque hayan visto reducida su mayoría.
Estos suponen una condena a la política adoptada por el presidente Barack Obama en sus primeros dos años de mandato. El presidente que llegó a la Casa Blanca el 20 de enero de 2009 con una popularidad del 70 por ciento y con la promesa de "Yes We Can" (Sí Podemos), no ha podido responder a las expectativas, a veces contradictorias y a todas luces desmesuradas, que había despertado entre quienes le votaron entonces.
Le han pasado factura medidas como la reforma del sistema sanitario, que pese a lo que esperaban los demócratas no ha ganado popularidad tras empezar a ponerse en marcha, o el fuerte crecimiento del déficit presupuestario al que se vio obligado para estimular la economía tras la crisis financiera de 2008.
Pero su gran "adversario", a pesar de que Estados Unidos está en fase inicial de crecimiento, ha sido la economía, que prometió que sería la gran prioridad de su mandato para reducir el desempleo y dar ánimos a una clase baja y media norteamericana que había visto cómo se esfumaban sus ahorros con la crisis y como miles de ciudadanos no pudieron pagar la hipoteca por el aumento de desempleo en sectores clave como la automoción y el sector industrial.
Con la Cámara de Representantes en manos de los republicanos, tendrá que cambiar también su estrategia política, que hasta ahora había hecho gran uso de las amplias mayorías demócratas en el Congreso. Obama también tendrá que solucionar la comunicación con el público, a la hora de transmitir sus logros, reales o percibidos
Obama y su gabinete la tienen muy complicada de aquí en adelante, siempre bajo el acoso feroz de una derecha peleonera.
Pero aparte, yo advierto un tono racista en todo esto, la derecha no soporta tener un presidente negro, y también se han ido en contra de los senadores negros, de los cuales cada vez quedan menos en las cámaras de representantes.
La victoria de los republicanos en las elecciones legislativas estadounidenses dejará maniatado al presidente demócrata Barack Obama en los dos años que quedan de legislatura. La Cámara de Representantes pasa a manos de los conservadores y el Senado se mantiene bajo control de los demócratas, pero la toma de decisiones en cuanto a las reformas y a las leyes que quiera impulsar Obama deberá negociarlas con sus adversarios políticos.
Los republicanos han obtenido ya 239 escaños -la mayoría se sitúa en 218- por los 183de los demócratas, que pierden los 60 puestos que van a parar al partido del elefante. Faltan aún 13 asientos por asignar, pero ya tienen asegurada una ventaja superior a la de 54 escaños que obtuvieron en 1994, durante el mandato de Bill Clinton, la última ocasión en la que se produjo un vuelco electoral semejante.
Pasada la medianoche se sabía que Obama había llamado al que será el nuevo líder de la mayoría en relevo de Nancy Pelosi, John Boehner, para expresarle su deseo de "trabajar con él y los republicanos para encontrar terreno común, hacer avanzar el país y conseguir hacer cosas para los ciudadanos estadounidenses".
En su discurso de victoria, Boehner había recordado sus objetivos: recorte de gasto, reducción de las dimensiones del gobierno y reforma del Congreso para "devolver el gobierno a los ciudadanos y reducir el preocupante déficit público".
Algunos analistas ya están aludiendo a que el "efecto Obama" de 2008, el primer negro que asumía la presidencia después de una disputada campaña contra el republicano John MacCain, se ha desgastado tras las elecciones, pero todavía falta por ver si en 2012 los ciudadanos derrocarán ese efecto y si Obama modificará sus planteamientos para no perder el poder.
El mayor consuelo para los demócratas (que no han conseguido repetir la movilización de voto de las presidenciales del 2008) es que han podido mantener el control del Senado, aunque hayan visto reducida su mayoría.
Estos suponen una condena a la política adoptada por el presidente Barack Obama en sus primeros dos años de mandato. El presidente que llegó a la Casa Blanca el 20 de enero de 2009 con una popularidad del 70 por ciento y con la promesa de "Yes We Can" (Sí Podemos), no ha podido responder a las expectativas, a veces contradictorias y a todas luces desmesuradas, que había despertado entre quienes le votaron entonces.
Le han pasado factura medidas como la reforma del sistema sanitario, que pese a lo que esperaban los demócratas no ha ganado popularidad tras empezar a ponerse en marcha, o el fuerte crecimiento del déficit presupuestario al que se vio obligado para estimular la economía tras la crisis financiera de 2008.
Pero su gran "adversario", a pesar de que Estados Unidos está en fase inicial de crecimiento, ha sido la economía, que prometió que sería la gran prioridad de su mandato para reducir el desempleo y dar ánimos a una clase baja y media norteamericana que había visto cómo se esfumaban sus ahorros con la crisis y como miles de ciudadanos no pudieron pagar la hipoteca por el aumento de desempleo en sectores clave como la automoción y el sector industrial.
Con la Cámara de Representantes en manos de los republicanos, tendrá que cambiar también su estrategia política, que hasta ahora había hecho gran uso de las amplias mayorías demócratas en el Congreso. Obama también tendrá que solucionar la comunicación con el público, a la hora de transmitir sus logros, reales o percibidos
Obama y su gabinete la tienen muy complicada de aquí en adelante, siempre bajo el acoso feroz de una derecha peleonera.
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Barak Obama,
un futuro incierto en política interior
lunes, 31 de mayo de 2010
Un filósofo para Presidente.
Antanas Mockus tiene un nombre exótico para ser colombiano, sus origenes se remontan a Letonia de donde vinieron sus antepasados, y de ahí su extraño apelativo.
El asunto de Mockus es que es filósofo y matemático y quiere ser Presidente de la República de Colombia, apoyado por el Partido Verde de su país.
Ayer domingo fueron las elecciones presidenciales en Colombia y no sé aún quién ganó, si el candidato oficial Santos o el opositor Mockus. No importa mucho saber quien triunfó en esas elecciones, ya que todo el aparato oficial se inclinó hacia Santos el sucesor de Uribe, con todo el peso del Estado.
Aristóteles deseaba que en las democracías gobernaran los filósofos, él pensaba que eso era lo ideal, significaba poner al servicio de los demás a un pensador crítico de su sociedad. Esa vieja fórmula aristotélica se puede poner en práctica si triunfa, hipotéticamente, Mockus en Colombia.
Mockus ya gobernó en su país, dos veces fue alcalde innovador de Medellín, y de ahí viene su prestigio como político al servicio de su sociedad.
También fue Rector de la Universidad donde mostró proyectos de una revolución educativa en su país, sin embargo su paso por la rectoría solamente es recordado por una anécdota: el día en que Mockus al no permitírsele hablar ante el estudiantado en paro de labores, se bajó los pantalones frente al auditorio y les mostró a todos su trasero, y después de eso por fin pudo dirigirse a los estudiantes.
Es revitalizador saber que un filósofo quiere dirigir los destinos de una nación, gané o no, el hecho es trascendental en América Latina dónde últimamente los presidentes han salido de sitios oscuros o de la televisión, y se han impuesto por la voluntad no del pueblo sino de las élites económicas, políticas, empresariales, militares o mediáticas.
Las excepciones son escasas, por ejemplo Chile con la Bachelet.
Asistimos a la decadencia de los políticos tradicionales y al surgimiento de nuevos liderazgos políticos como es el caso paradigmático de Barack Obama en los EEUU.
Finalmente, es preciso insistir en el nuevo uso político de las REDES SOCIALES, como por ejemplo TWITTER, que en la campaña presidencial de Antanas Mockus, jugó un papel importante para los electores jóvenes.
Hay que estudiar sociológicamente los impactos de las redes sociales en los nuevos juegos del poder.
El asunto de Mockus es que es filósofo y matemático y quiere ser Presidente de la República de Colombia, apoyado por el Partido Verde de su país.
Ayer domingo fueron las elecciones presidenciales en Colombia y no sé aún quién ganó, si el candidato oficial Santos o el opositor Mockus. No importa mucho saber quien triunfó en esas elecciones, ya que todo el aparato oficial se inclinó hacia Santos el sucesor de Uribe, con todo el peso del Estado.
Aristóteles deseaba que en las democracías gobernaran los filósofos, él pensaba que eso era lo ideal, significaba poner al servicio de los demás a un pensador crítico de su sociedad. Esa vieja fórmula aristotélica se puede poner en práctica si triunfa, hipotéticamente, Mockus en Colombia.
Mockus ya gobernó en su país, dos veces fue alcalde innovador de Medellín, y de ahí viene su prestigio como político al servicio de su sociedad.
También fue Rector de la Universidad donde mostró proyectos de una revolución educativa en su país, sin embargo su paso por la rectoría solamente es recordado por una anécdota: el día en que Mockus al no permitírsele hablar ante el estudiantado en paro de labores, se bajó los pantalones frente al auditorio y les mostró a todos su trasero, y después de eso por fin pudo dirigirse a los estudiantes.
Es revitalizador saber que un filósofo quiere dirigir los destinos de una nación, gané o no, el hecho es trascendental en América Latina dónde últimamente los presidentes han salido de sitios oscuros o de la televisión, y se han impuesto por la voluntad no del pueblo sino de las élites económicas, políticas, empresariales, militares o mediáticas.
Las excepciones son escasas, por ejemplo Chile con la Bachelet.
Asistimos a la decadencia de los políticos tradicionales y al surgimiento de nuevos liderazgos políticos como es el caso paradigmático de Barack Obama en los EEUU.
Finalmente, es preciso insistir en el nuevo uso político de las REDES SOCIALES, como por ejemplo TWITTER, que en la campaña presidencial de Antanas Mockus, jugó un papel importante para los electores jóvenes.
Hay que estudiar sociológicamente los impactos de las redes sociales en los nuevos juegos del poder.
lunes, 17 de mayo de 2010
El efecto social de las Redes.
Tanto Twitter como FACEBOOK han alcanzado un enorme impacto en las sociedades posmodernas, se trata de un fenómeno urbano y de clases medias y altas, en países que pertenecen a distintos continentes en el mundo.
El uso cotidiano de las redes sociales, varía de un país a otro, pero es interesante observar como se van derivando de los temas de amigos y conocidos, a temas políticos y antropológicos de cada nación.
Se trasciende la superficialidad de la mayoría de los mensajes y contenidos, para dar paso a los asuntos de la vida cultural que es compartida por segmentos determinados de cada sociedad. Los alcances de algunos mensajes son amplios e involucran a sectores de gobierno y empresa privada cuando se tocan temas vinculados con protestas o boicots a determinadas acciones públicas o privadas.
En España acabamos de observar la influencia de las redes sociales para defender la honra y prestigio del juez Baltasar Garzón, que el poder judicial lo defenestró de fea manera. El atrevimiento de Garzón de juzgar las tropelías del régimen franquista y rescatar la memoria de tantos muertos y desaparecidos durante esa larga dictadura, afectó a la vieja clase política incrustada en el Partido Popular (PP) y la reacción violenta hacia Garzón no se hizo esperar. Hoy está suspendido de sus funciones de impartidor de justicia. Recordemos a Garzón ordenando el arraigo del dictador chileno Augusto Pinochet, entre otras hazañas de la globalización jurídica.
Hoy en México, tenemos un uso intensivo de FACEBOOK para hacer mofa del secuestro de un político de extrema derecha, al que la sociedad juzga con severidad por sus actuaciones poco apegadas a la ética política. Pero hay más, la sociedad mexicana, en sus segmentos intelectuales, se burlan e ironizan con la desaparición del político corrupto del Partido Acción Nacional (PAN). Es la venganza y el desahogo de frustraciones de los desencantados clasemedieros de México.
Hay que analizar lo sucedido en la campaña para la presidencia de los Estados Unidos, que ganó Barak Obama, quien hizo un uso inteligente de las redes sociales para captar simpatías y votos electorales claves para su posterior victoria.
Las ciencias sociales deben ocuparse ya de estudiar a fondo los impactos del uso de las redes sociales en diferentes tópicos determinantes de la vida urbana e internacional.
El uso cotidiano de las redes sociales, varía de un país a otro, pero es interesante observar como se van derivando de los temas de amigos y conocidos, a temas políticos y antropológicos de cada nación.
Se trasciende la superficialidad de la mayoría de los mensajes y contenidos, para dar paso a los asuntos de la vida cultural que es compartida por segmentos determinados de cada sociedad. Los alcances de algunos mensajes son amplios e involucran a sectores de gobierno y empresa privada cuando se tocan temas vinculados con protestas o boicots a determinadas acciones públicas o privadas.
En España acabamos de observar la influencia de las redes sociales para defender la honra y prestigio del juez Baltasar Garzón, que el poder judicial lo defenestró de fea manera. El atrevimiento de Garzón de juzgar las tropelías del régimen franquista y rescatar la memoria de tantos muertos y desaparecidos durante esa larga dictadura, afectó a la vieja clase política incrustada en el Partido Popular (PP) y la reacción violenta hacia Garzón no se hizo esperar. Hoy está suspendido de sus funciones de impartidor de justicia. Recordemos a Garzón ordenando el arraigo del dictador chileno Augusto Pinochet, entre otras hazañas de la globalización jurídica.
Hoy en México, tenemos un uso intensivo de FACEBOOK para hacer mofa del secuestro de un político de extrema derecha, al que la sociedad juzga con severidad por sus actuaciones poco apegadas a la ética política. Pero hay más, la sociedad mexicana, en sus segmentos intelectuales, se burlan e ironizan con la desaparición del político corrupto del Partido Acción Nacional (PAN). Es la venganza y el desahogo de frustraciones de los desencantados clasemedieros de México.
Hay que analizar lo sucedido en la campaña para la presidencia de los Estados Unidos, que ganó Barak Obama, quien hizo un uso inteligente de las redes sociales para captar simpatías y votos electorales claves para su posterior victoria.
Las ciencias sociales deben ocuparse ya de estudiar a fondo los impactos del uso de las redes sociales en diferentes tópicos determinantes de la vida urbana e internacional.
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