miércoles, 10 de agosto de 2011
Los aforismos de Monsiváis.
Publican aforismos de Monsi
Con la intención de propiciar un acercamiento al pensamiento del cronista desde otra perspectiva, Francisco León dedicó un año de su tiempo a extirpar de sus libros la veta aforística de Monsiváis.
Ciudad de México • Comenzaron como formas sarcásticas de reflexionar acerca de la realidad en cualquier tiempo y se convirtieron en sello de cualquier encuentro con Carlos Monsiváis (1938-2010): presentes en sus libros y en sus conferencias, en sus charlas cotidianas y en sus textos ensayísticos, los aforismos fueron una de las principales herramientas usadas por el cronista para contemplar al pasado, al presente y un poco del futuro.
Ese ánimo lúdico es compilado por Francisco León en el libro Autoayúdate que Dios te Autoayudará (Seix Barral, 2011), en el cual se refleja a un aforista sarcástico, alejado del pesimismo y, por supuesto, muy cercano al habla popular.
Se trata de una especie de recuperación de sus seis décadas de periodista y escritor de la cultura popular y el crecimiento de la sociedad civil, a través de libros como Días de guardar, Los rituales del caos, Escenas de pudor y liviandad, Apocalipstick o Aires de familia.
Luego de un año de investigación, Francisco León concibió el volumen, impulsado por su propio interés como aforista, con títulos en el género como El gesto de la angustia, Destellos y Pensamientos de Gog; incluso, Octavio Paz alguna vez le comentó: “usted empieza con un género con el que los demás terminan”.
De acuerdo con el investigador y compilador del libro, resulta lícito reconocer que Monsiváis recibió la influencia de múltiples autores, de quienes obtiene el germen de los aforismos, como sucede en su ya famosa paráfrasis de Pablo Neruda, cuando dijo: “Confieso que he leído”.
“Si la obra de Carlos Monsiváis es un cúmulo de esencias nacionales, actualmente cobra mayor relevancia, una vez que el hallazgo de los aforismos, leídos entrelíneas, se inserta en la tradición iniciada a partir de los fragmentos de Heráclito, y trasciende hasta nuestros días para arribar aquí y ahora en la presente colección, donde se percibe, sin duda, el mismo propósito de las crónicas y donde tiene lugar el principio activo que, desde su pretérita encarnación dentro de la literatura, anima la escritura aforística”, escribe Francisco León en el prólogo del libro.
La misma Elena Poniatowska se ha preguntado “¿qué tiene Monsiváis que nos jala como una central de energía, como una centrífuga que nos hace picadillo en torno a sus aforismos, sus sarcasmos, las horas de su vida, sus prodigiosas mentiras, sus prodigiosas verdades?”
El volumen se concibe como un “observatorio de las esencias nacionales, reflexiones en torno al tema de la identidad y los símbolos que nos dan patria, para apreciar la ruina de lo que somos al final de la jornada. Una obra que cambia la lectura y análisis del cronista por antonomasia”.
Para Autoayúdate que Dios te Autoayudará la familia Sánchez Monsiváis aportó siete textos independientes y ya publicados en otros medios -párrafos, apuntes, ideas sueltas, observaciones y frases-, de donde se separaron 24 aforismos que complementan la obra.
Una visión, un mundo
Con la autorización del sello editorial, enlistamos algunos de los aforismos de Carlos Monsiváis recopilados en Autoayúdate que Dios te Autoayudará.
La dialéctica de la pobreza se inicia en el diálogo ininteligible para los extraños.
El mayor bien es un coito gratis, y éste es el peor desastre: tu mujer no te engaña porque tú le sigues siendo fiel.
El mayor chiste es no saberse ningún chiste.
La lógica noquea al silogismo.
El pelado es un marginado de la distribución del ingreso.
Desde que empezó la masificación, ya queda muy poco con un verdadero sabor popular.
La masa es masiva.
En la fundación de la Roma Tropical para mí Rómulo y Remo son Beny Moré y Daniel Santos.
El Macho es la cúspide del pacto entre Honor y Sociedad que se presenta como “el antojo de la especie”.
La vida vale mientras no se le aprecie demasiado.
El “tener muchos güevos” es el único idioma de la grandeza.
El muy hombre es el triunfador, fatal destino el de las mujeres... y el de los fracasados.
El machismo es concepto esencialmente popular, mal típico de las clases inferiores, delito que se agrega a los otros de la pobreza.
Sólo el valor físico les redimirá del pecado original de ser pobres.
En una sociedad de masas, conviene desdibujar las apariencias, huir de los riesgos del anacronismo.
Que se pierda lo accesorio, que se retenga la esencia.
La ideología masculina concede un poco en las zonas de la misoginia.
El que no conoce el baile no conoce el cuerpo.
Las Señoritas y las que no son Señoritas tienen algo en común: la religiosidad.
Autoayúdate que Dios te Autoayudará. Aforismos de Carlos Monsiváis. Francisco León. Prólogo, investigación y selección. Seix Barral 2011
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