domingo, 27 de febrero de 2011

Un ministro copión.

Sí, cometí errores, graves errores que lamento. Pero no incurrí en plagio, ya que no hubo por mi parte intención de engañar". Con estas palabras el ministro alemán de Defensa, Karl-Theodor zu Guttenberg, se disculpó el miércoles frente al Bundestag, el Parlamento alemán, de las acusaciones de plagio de su tesis doctoral. Desde que el diario Süddeutsche Zeitung publicó un artículo con la sospecha de que el ministro hizo un corta-pega de su trabajo, el asunto ha pasado a ser un tema de interés nacional.

Zu Guttenberg ha renunciado al título de doctor, pero no al gobierno
En el curso del debate en el Parlamento, el barón Zu Guttenberg, miembro del partido socialcristiano bávaro CSU, fue tildado por representantes de la oposición de "impostor", "mentiroso" y "ladrón", y fue invitado a dejar su cargo tras las acusaciones.

Por su parte, la Universidad de Bayreuth, donde el ministro presentó su trabajo, lo ha demandado por atentar contra la ley de propiedad intelectual y por falso juramento. Zu Guttenberg tiene todavía una semana antes de tener que aclarar los hechos frente al comité académico.

La pregunta ahora es si el episodio marca el ocaso político de quien era hasta ahora el ministro más querido por los alemanes, a quien el 74% de la población de Alemania reconocía su buen trabajo.

Zu Guttenberg, de 39 años, miembro de una familia aristocrática de la Alta Franconia, casado con una tataranieta de Otto von Bismarck, padre de dos hijas, ocupó antes el cargo de ministro de Finanzas en la coalición formalizada en 2005 entre la CDU y el SPD, y fue incluido sucesivamente por Angela Merkel en su gabinete de centro derecha. Él y su mujer poseen el glamour del que carece la clase política alemana y tienen una intensa vida social que aparece en las revistas.

Uno de los factores que siempre jugó a favor de Zu Guttenberg en su ascendente carrera política fue que no necesitaba su puesto para defender intereses personales. Podría dedicarse a administrar las propiedades de su familia, tal y como hace su hermano. Sin embargo, siempre ha vendido la imagen de político comprometido, y sobre todo honesto, "el cuento de hadas del chico bueno", tal y como recordaba con ironía, la revista Der Spiegel en su portada.

Ninguno de los escándalos que en los últimos meses afectaron a su ministerio (la censura de las cartas de los militares en Afganistán y la muerte de una joven recluta en el velero de la marina Gorck Foch, entre otros) le había salpicado a nivel personal, pero ahora la situación es distinta. Tras destaparse el escándalo del plagio, consciente de que la situación podría acabar con su carrera, Guttenberg ha renunciado "temporalmente" al uso de su título académico. La acumulación de pruebas que indican que plagió numerosos pasajes de su tesis doctoral lo animó a tener una reacción rápida.

Mientras la revista Der Spiegel ofrece pruebas de que al menos 70 páginas de un texto de 475 fueron copiadas, hay sitios de Internet donde hasta se le atribuye un corta y pega que afecta al 70% del texto. Horas después del debate, la universidad de esa ciudad bávara, sede del Festival de Ópera Richard Wagner, anunció que aceptaba la renuncia de Guttenberg y suspendía la validez de su título de doctor, aunque no se pronunció sobre si incurrió en plagio, a la espera de un informe completo. La decisión definitiva se espera para la próxima semana.

Mientras tanto, políticos de la oposición pidieron el miércoles que el ministro se pronunciara frente al Parlamento acerca de este tema. Guttenberg apeló al factor humano, insistió en que no actuó de mala fe y atribuyó el error a un exceso de trabajo. Dijo que combinar la carrera política con el doctorado y su compromiso como joven padre de familia le "desbordó", y provocó esos errores que han conducido a su renuncia "con gran pesar" a seguir utilizando el título de doctor. Guttenberg concluyó su discurso insistiendo en que no dimitirá.

A pesar de las graves acusaciones recibidas, la canciller Angela Merkel reiteró su apoyo a Zu Guttenberg, argumentando que no contrató al joven barón por sus títulos, sino por su capacidad, y tanto su partido, la CDU, como el partido bávaro gemelo, la CSU, confirmaron su apoyo al ministro con la misma argumentación.

La oposición, sin embargo, exige ahora la dimisión del ministro. "¿Usted cree que una persona puede falsificar 270 de 400 páginas de su tesis sin querer?", preguntó el líder del partido socialdemócrata (SPD), Sigmar Gabriel, a la jefa del gabinete. Y apuntilló: "Todos sabemos que usted (Merkel) tiene un estafador en sus filas".

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