¿Cómo puede afectar el estrés a nuestro aspecto externo?
Estar estresado es mucho más que estar cansado. También tiene numerosas consecuencias estéticas.
04 de septiembre de 2012
07:52 h.
Un divorcio como el de Katie Holmes puede estresar a cualquiera.
'Tienes mala cara, ¿estás estresada?'. Seguro que esta pregunta te ha sorprendido en más de una ocasión, seguida de un rápido reconocimiento visual delante del espejo para confirmar lo que tu rostro parece indicar: que tienes estrés. Este trastorno, tan típico en occidente y que en las últimas décadas es padecido en más alto grado que nunca, tiene consecuencias que se manifiestan por dentro y por fuera. En palabras del Dr. Ricardo Ruiz, dermatólogo y director de la Clínica Dermatológica Internacional, "la piel y la mente están estrechamente relacionadas". De ahí que nuestro órgano más grande, la piel, también achaque las consecuencias generadas por el estrés.
Existen comportamientos que podemos idenficar claramente con el estrés: cuadro ansioso por falta de sueño, falta de concentración y relajación, cuadros depresivos, ganas de llorar y falta de energía al comenzar el día... "Pero también se puede dejar ver en la piel de muchas maneras", nos cuenta el Dr. Ruiz: acné, rosácea, dermatitis seborreica, psoriasis, uñas quebradizas, hiperhidrosis (sudoración excesiva)... Pueden aperecer en un brote de estrés o empeorar si ya se padecían.
Las consecuencias del estrés sobre la piel, sin duda, la afean notablemente y reducen la autoestima por su efecto estético. Pero, además, esas lesiones cutáneas son en sí mismas una fuente de estrés. Es como la pescadilla que se muerde la cola: "el acné, la rosácea, la dermatitis o la psoriasis empeoran al estar estresado; pero, a su vez, hay cuadros cutáneos que producen estrés. Por ejemplo, el vitíligo o una alopecia pueden disminuir mucho la calidad de vida de un paciente y estresar aún más. Por este motivo es importante que el dermatólogo sea capaz de percibir el componente psicológico de los pacientes.
El rostro de Victoria Beckham parece decirnos que está estresada.
El perfil de la piel estresada, además, está relacionado con la disminución de su barrera protectora. De ahí que sea habitual que el cutis se vuelva frágil, sufra cuadros de deshidratación, se vuelva hiperreactivo a los agentes irritantes y más proclive a padecer infecciones. En una piel permanentemente deshidratada se acentúan las arrugas y la flacidez por lo que se ve mucho más envejecida. Sí, en efecto, el estrés envejece.
El estrés te puede provocar acné y piel apagada, como la de Cameron Díaz.
Pero el estrés no solo afecta a nuestra piel. También lo hace a nuestro pelo en forma de alopecia o con la aparición de canas. Según un estudio de la Universidad de Kanazawa en Japón, el estrés "es capaz de volver el pelo blanco a través de los daños que causa en las células madre de los folículos pilosos". De ahí que muchos presidentes de Gobierno juren el cargo sin canas y dejen su cargo con el pelo completamente blanco. Y por si esto no fuera poco también puede favorecer la aparición de varices en las piernas. Está claro que no hay mejor truco de belleza que estar relajado.
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