martes, 4 de septiembre de 2012

Italia y Francia coordinados para defender el euro.

Italia y Francia se coordinan de cara a la semana crucial del euro

Hollande y Monti se reúnen en Roma para, desde posiciones ideológicas diferentes, tratar de forzar a Alemania a cambiar de postura

El primer ministro italiano, Mario Monti. EFE/Archivo / EFE

Las semanas decisivas para el euro son ya tan frecuentes como las bodas del año o los partidos del siglo. La reunión de hoy en Roma –la segunda en tres meses-- entre el jefe del Gobierno italiano, Mario Monti, y el presidente de Francia, François Hollande, inaugura otra semana crucial. Como de costumbre, sobre la mesa de Villa Madama, la integración fiscal, bancaria e institucional de la eurozona, pero también el intercambio de recetas políticas y económicas para sacar a Francia e Italia de donde la dejaron sus anteriores patrones, Nicolas Sarkozy y Silvio Berlusconi.
Aunque desde posiciones políticas distintas y en circunstancias diametralmente opuestas –Monti está a punto de terminar su mandato y Hollande no ha hecho más que empezar--, ambos dirigentes tienen bastantes cosas en común, entre ellas, “la voluntad de romper con los estilos de sus respectivos predecesores”. Así lo subraya el sociólogo francés Marc Lazar en un artículo publicado por La Reppublica: “Monti es un técnico que rechaza la demagogia; Hollande ha hecho una elección política deliberada, la de presentarse como un hombre normal”. Aunque sus decisiones de gobierno responden a sus orígenes innegables –el centro derecha, Monti; el socialismo, Hollande— ambos presidentes, añade Lazar, han conseguido en el objetivo de mover a Alemania de sus rígidas posiciones. Cada uno a su manera, creen en Europa y en un modo serio de hacer política.
Se espera que Monti y Hollande, que estarán acompañados por sus ministros de Economía y Exteriores, valoren el mensaje emitido ayer por Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), que defendió la compra de bonos soberanos de hasta tres años en el mercado secundario. Unas palabras que surtieron su efecto positivo sobre la prima de riesgo italiana, que el lunes cerró por debajo de los 440 puntos básicos. Como no puede ser de otra manera, Monti y Hollande están muy pendientes de la reunión del BCE del próximo jueves.

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