Maduro reconoce que el cuerpo de Chávez podría no ser embalsamado
El presidente encargado asegura que el proceso tendría que haberse iniciado mucho antes
Maduro durante la inauguración de la Feria del Libro de Caracas. / J. BARRETO (AFP)
La idea de embalsamar el cuerpo de Hugo Chávez para que sea
expuesto para siempre ante sus seguidores podría quedarse en una
promesa. El presidente encargado Nicolás Maduro ha dicho que “es
bastante difícil” que se concrete la petición escuchada durante el épico
velatorio del comandante presidente, fallecido el pasado 5 de marzo a causa de cáncer, porque el proceso habría tenido que iniciarse con antelación.
Fue una confesión que podía intuirse después de que el
martes la mayoría oficialista en la Asamblea Nacional decidiera no
solicitar la petición de enmendar la Constitución para que Chávez
pudiera ingresar al Panteón Nacional, donde reposan los restos del
libertador Simón Bolívar, sin esperar los 25 años reglamentarios. Antes
de la sesión del Parlamento se daba por descontado que el chavismo
pediría la enmienda para así complacer lo que la multitud repetía durante el traslado de los restos del fallecido comandante: “Chávez al Panteón, al lado de Simón”.
Al reconocer las dificultades de preservar al líder bolivariano para exhibirlo en una urna de cristal,
como Mao, Lenin o Ho Chi Minh, Maduro parecía estar preparando a su
grey para soportar la frustración. El presidente encargado se escudó
citando el aval de especialistas rusos y alemanes, a quienes no
identificó. “La decisión se tuvo que haber tomado mucho antes. Queremos
decírselo responsablemente a ustedes para que sepamos que de pronto no
se puede. Lo cierto que más que en su cuerpo físico debemos tenerlo en
el recuerdo eterno”, agregó en un acto celebrado en un teatro de
Caracas.
En cualquier caso, los planes de construir un sitio
reservado al descanso eterno de Chávez siguen su curso. El caudillo
–embalsamado o no- descansará de momento en el Museo Histórico Militar,
el sitio desde donde comandó la intentona golpista del 4 de febrero de
1992, el día de su puesta en largo ante la opinión pública. Hasta allí
será llevado el próximo viernes en brazos de una multitud. El gobierno
ha decretado ese día como feriado en los Estados de Vargas y Miranda y
en el Distrito Capital para facilitar la asistencia a quienes deseen
acompañar el féretro. El decreto de luto se prorrogó hasta el 15 de marzo. La prohibición de comprar licor y de portar armas hasta el día siguiente.
Las referencias a Chávez se han convertido en el salvoconducto de Maduro para fortalecerse ante el chavismo
como el sucesor del líder bolivariano, pero también son usadas por la
oposición para hablarle a ese sector. Un episodio sobresale en los
cruces: las dudas sobre la fecha de su muerte, que volvieron a campear
cuando el candidato de la opositora Mesa de la Unidad, Henrique
Capriles, cuestionó el día y la hora anunciados como el deceso oficial
del jefe del Estado. “Quién sabe cuándo murió”, se preguntó el
gobernador del estado de Miranda al aceptar la nominación para correr en
las presidenciales.
La airada respuesta del chavismo no se hizo esperar. Habló
el candidato Maduro, la jerarquía del huérfano régimen y hasta la hija
del comandante, María Gabriela Chávez. El martes, en una transmisión
obligatoria de radio y televisión, el ministro de Comunicación e
Información, Ernesto Villegas, leyó una carta de la joven en la que
reclamaba las dudas sobre la fecha del deceso. Nadie de la familia,
escribía ella, podría prestarse para esgrimir semejante mentira. “Y a
los señores de la oposición enferma, especialmente al señor Capriles,
les digo lo siguiente: siempre se ha dicho que la política es sucia. Por
el bien de la patria les exhorto a hacer política y a no ser tan
sucios”.
El anuncio de Maduro también impacta en las sospechas del
antichavismo más radical. Esa oposición advierte en la larga exposición
del cadáver, que será visto hasta el viernes a las 2:00 de la madrugada
hora local (7.30 horas peninsulares), la prueba de que el
embalsamamiento se inició con mucho tiempo de antelación, para soportar
así los rigores del cálido clima caribeño. Marzo y abril son los meses
más calientes en Caracas. Ese manojo de dudas seguro hará de las
delicias de los amantes de las teorías de la conspiración.
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