lunes, 18 de marzo de 2013

Las reformas estructurales

América Latina debe acometer reformas estructurales para seguir creciendo

El BID apuesta por una mayor inversión en infraestructuras y una reforma del mercado laboral para que la región sortee la desaceleración económica mundial

Sesión de clausura de la Reunión Anual de Gobernadores del BID, en Ciudad de Panamá. / Alejandro Bolivar (EFE)
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha alertado este domingo de que, aunque América Latina ha logrado sortear los embates de la recesión, los datos a la baja de la proyección de crecimiento de las economías de Estados Unidos, la Unión Europea y China podrían afectar a las previsiones de desarrollo estimadas para la región. En su informe macroeconómico anual, presentado en Panamá con motivo de su 54 Asamblea Anual, el organismo ha enfatizado que, para continuar con la senda de bonanza, los países deben acometer una serie de reformas estructurales que pasan por una nueva regulación del mercado laboral y un aumento de la inversión en infraestructuras.
"Las proyecciones del crecimiento global han disminuido desde el año pasado y el crecimiento podría verse menguado por debajo de su potencial durante muchos años", advierte el informe del BID, en el que se rebaja en casi un punto porcentual, respecto de la tasa registrada antes de la recesión económica que comenzó en 2008, la previsión de crecimiento en el próximo lustro. “Es muy probable que la región de Latinoamérica y el Caribe, en conjunto, crezca a una tasa anual de sólo 3.9 % durante los próximos cinco años", indicó en la presentación del informe el economista jefe del BID, José Juan Ruiz. En 2008, esa tasa se situó en el 4,8%.
Para evitar que los países de la región se contagien de la desaceleración que atenaza a la economía mundial, los expertos del BID advierten sobre la necesidad de que se modere el gasto público
Para evitar que los países de la región se contagien de la desaceleración que atenaza a la economía mundial, los expertos del BID advierten sobre la necesidad de que se modere el gasto público. Suponiendo que las presiones inflacionarias se mantengan bajo control, el organismo recomienda una combinación de políticas que contemple una política fiscal más estricta y una política monetaria más flexible. Los autores del informe abogan, además, por que los Gobiernos de América Latina adopten “más medidas estructurales para impulsar el crecimiento”.
Entre esas reformas estructurales, el informe del BID señala la importancia de que en los países de la región se acometa una reforma del mercado de trabajo. Con una tasa del 56%, América Latina es “la zona del mundo con un mayor grado de trabajo informal”, de acuerdo con el estudio del BID. Para combatir este problema, el documento apuesta por “estimular la formalización de las empresas que puedan llevar al establecimiento de firmas más grandes y eficientes, con una menor tasa de rotación de empleados, mejor capacitación de los trabajadores y más acceso al crédito”.
De este modo, sostiene el informe, se garantizaría un aumento de la productividad que llevaría a un mayor crecimiento económico. "Los aumentos de productividad resultantes pueden tener su recompensa en la forma de un mayor crecimiento económico". El organismo también propone un impulso de la inversión en infraestructuras. “América Latina y el Caribe dedica sólo el 2,5% del PIB a la inversión en infraestructura. Si este esfuerzo inversor se duplicara, el crecimiento anual podría aumentar hasta en 2 puntos porcentuales”, indica el informe. El BID considera que para favorecer esa inversión, la región debería garantizar un ahorro a largo plazo y desarrollar un marco normativo que sea atractivo para el sector privado.
El BID considera que para favorecer esa inversión, la región debería garantizar un ahorro a largo plazo y desarrollar un marco normativo que sea atractivo para el sector privado
El equipo de estudios macroeconómicos del BID sugiere la necesidad de que cada país de América Latina acometa las reformas en función de sus propias circunstancias. “Cada país debe encontrar el camino para conseguirlo. No hay recetas únicas”, ha indicado Ruiz.
No obstante, el BID defiende que la agenda reformadora apunte en una dirección más o menos homogénea, de modo que los avances en un Estado puedan actuar a modo de efecto llamada, “de retroalimentación”, en el resto, contribuyendo al crecimiento regional generalizado. “Si un país típico pudiera alcanzar un crecimiento anual de alrededor del 1,5 % gracias a sus propias reformas, una agenda reformadora regional podría elevar ese aumento hasta un 2,3%, debido al comercio y otras interacciones”, indica el documento. “Con ello, la proyección de crecimiento de la región podría situarse en más de un 6 %anual, una tasa que es ligeramente superior a la proyectada para los próximos años en los países del sudeste asiático”.
“América Latina y el Caribe tiene los recursos económicos adecuados para crecer mucho más rápido, pero es necesario que la asignación de esos recursos sea más eficaz”, ha indicado Andrew Powell, coordinador del informe.

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