viernes, 13 de mayo de 2011

Las obsesiones de Franz/cuento corto.

LAS OBSESIONES DE FRANZ



Conocì a Franz Galich a finales de los setenta. Era de caràcter tìmido, cordial y sencillo; alto,

rubio y de mirada traviesa. Nos hicimos amigos porque nos hermanaba la pasiòn rastrera por

las letras. A pesar que èl habìa terminado la licenciatura y yo apenas era un peòn, en sus

clases siempre me pedìa refrendar alguna intervenciòn suya.

Una eminente profesora de Inglaterra en una entrevista, expresò que Franz era uno de los màs

connotados escritores guatemaltecos de esos dìas. Con un amigo fuimos de inmediato hasta

donde se encontraba y, sorprendièndolo, le reclamamos por no habernos contado sobre esa

gracia suya. Con su timidez cracterìstica nos respondiò que nunca le habìamos preguntado si

escribìa.

Al enterarme de su publicaciòn en la revista Alero, busquè el cuento que se volviò clàsico despuès,

llamado "El Ratero". No era lo que uno se imaginaba al leer el tìtulo, pero sì trataba sobre un ser

marginal y sociòpata, que tenìa la manìa de comer ratones; para lo cual llevaba grandes las uñas.

larga la barba por si lo arañaban al devorarlos vivos. Se camuflaba tirado en el piso en la oscuridad

como un gato para atraparlos, con un trozo de comida en la boca. Tambièn conservaba un cuadro de

San Martìn de Porres su patrono, porque este frailecito hasta hablaba con los ratones segùn le

contaron. Esta compulsiòn segùn el cuento, al personaje le provocò demasiadas tragedias en su vida,

inclusive lo condujo a matar. Al verse sorprendido y amonestado por un sacerdote con el que

trabajaba lo asesinò.

Por los dìas que se agudizò la represiòn contra los intelectuales en Guatemala, una mañana me enterè

que, como el personaje de una de sus historias Franz se refugiò en el tapanco de una iglesia. Pedìa

asilarse en una embajada, porque unos hombres armados lo perseguìan para matarlo. México le negò

el salvonconducto por dudar de su versiòn; Costa Rica finalmente lo acogiò. Se estableciò en Nicaragua

donde muriò recientemente.

Allà escribiò entre otras obras la novela Managua Salsa City (Devòrame otra vez), premiada, y catalogada

por muchos, como una de las mejores novelas sobre la posguerra de ese paìs.

Con su exilio Guatemala echò de menos un gran literato y yo un gran amigo, pero lo ganò Nicaragua y por

ende Latinoamèrica. En el paìs de los dimes y diretes no falta quièn afirme todavìa que, cuando buscò

refugio, solo sufriò una crisis paranoica por la muerte violenta de muchos de sus amigos. Puede uno

imaginarse a que persona no le agobiarìa, como el mismo Franz dijo en el tìtulo de un cuento suyo, "viajar

con la pelona".



Por Juan José Lara.

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