Aura Marina decidió que era mejor dejar en paz esta relación amorosa, y que se terminara de una buena vez. Las razones son varias y variadas. La versión oficial es que no tiene el tiempo suficiente para ocuparse de una relación amorosa como yo la exijo.
Puedo decir que ella es una mujer misteriosa, cerrada como una ostra del mar, no sé qué esconde que nunca pudo decirme ni media palabra sobre sus secretos tan tremendos. Ni quiero averiguar más, así que se quede el asunto.
El planteamiento era que yo fuera a México, nos dedicáramos un buen tiempo a tratar de conocernos mejor, y luego ella decidiría si quería o no estar conmigo. Pero eso ocurriría algún tiempo después. Siempre estuve en sus manos, en sus tiempos limitados, dependiendo de su apretada agenda de trabajos y compromisos sociales y familiares. fui su quinta prioridad, siempre.
Nunca pudo dedicarme más de diez minutos para escribirme algo en la computadora, siempre de prisa, en un vaivén frenético que la llevaba por la vida a jalones y empujones. Ahora que no tiene computadora en su casa, le rogaba que se detuviera en algún café-internet, que en la ciudad de México existen por todos lados, pues esa demanda nunca fue satisfecha. No se le dio la gana, parar a escribirme algo.
En su trabajo había computadoras buenas y malas, las malas no conectan nunca a nada, pues ella tenía la mala suerte siempre de escoger una máquina mala, que imposibilitaba la comunicación fluida conmigo.
Demasiadas coincidencias en no querer conectarse con mi persona, pretextos puso muchos para justificar sus ausencias prolongadas y sus desapariciones frecuentes.
Sus secretos la hicieron actuar de forma extraña, incomprensibles para que yo entendiera algo de lo que pasaba por su vida, siendo ella mi pareja nunca quiso que la ayudara en eso que la mortifica tanto.
Me prometió visitarme en Guatemala, en el pasado mes de diciembre, promesa incumplida, no tenía pasaporte y ni siquiera había hecho una reservación en la línea aérea, cuando todo el mundo sabe lo complicado que es viajar en diciembre a cualquier parte del mundo.
Planeamos la boda, y ella siempre estuvo de acuerdo con lo programado, es más se emocionó como nunca con esa idea.
La montaña de palabras que se acumularon a lo largo de cuatro largos meses de una pasión amorosa, ahora es el momento de ver su consistencia, su veracidad y honestidad.
Tantos mensajes con la palabra "cariño", me hacen dudar de ese término aparentemente afectuoso, pienso que solo fue una palabra más del protocolo del amor.
Para ella fue muy fácil deshacer el compromiso de unir nuestras vidas, para mi fue demoledor. Vivo el duelo de la pérdida, porque así corresponde a cada ruptura.
Fue una relación inequitativa siempre. Hasta en las edades había disparidad, ella 47 años y yo 66 años. Pero eso era lo de menos. Cuántas parejas disparejas en las edades existen y son felices. Muchas, seguramente.
La misteriosa Aura Marina, sale de mi vida sin haberla conocido realmente.
Solo deseo que sea feliz y resuelva esos asuntos tan complicados que le amargan la existencia y le impiden tomar el amor cuando se le puso al alcance de sus manos.
Adiós Aura Marina, fueron lindos, finalmente, estos meses soñando con la posibilidad de un amor maduro.
Se te extrañará con todo y tus rabietas, y peleas injustificadas.
Amores cibernéticos es el signo de la época. Nacen, se reproducen y mueren sin haberse siquiera conocido personalmente los involucrados. Separados por la distancia física o las distancias de clase, intenciones y prejuicios. Todo resulta, al final, pura fantasía,más atractiva que la cruda realidad.
ResponderEliminarMe contaba un psicólogo que este fenómeno de enamoramiento por internet se da muchísimo y los a tomado desprevenidos. Los sentimientos que se involucran son tan auténticos como una relación real.
ResponderEliminarCómo es posible?
Mi opinión es que la soledad es capáz de sublimar cualquier encuentro y la imaginación se encarga de adornar la fantasía con belleza y encanto. Las palabras se transforman en sonidos que se escuchan. Aún sabiendo que la distancia es grande, que todo el amor es a través de una pantalla, es capáz de hacer sentir.
He sabido de relaciones que al conocerse ese bello amor se esfuma pero de otras que han llegado a romper la distancia, encontrarse y hacer una vida feliz juntos.