sábado, 8 de enero de 2011

Chile: Casarse o divorciarse.

La vida de los casados en Chile tuvo un punto de inflexión en 2004, año en que se promulgó la ley de divorcio. Desde entonces la cifra de divorciados sólo creció. Eso hasta 2010, cuando la curva finalmente empezó a descender.

Aunque todavía se tramitan causas de parejas que llevaban muchos años separadas de hecho antes de la ley, ahora ya comienza una suerte de recambio generacional. Incluso empiezan a divorciarse los que firmaron su compromiso para toda la vida después de 2004.

Los datos duros de 2010 sobre la cantidad de sentencias de divorcio que se ejecutaron están en los Tribunales de Familia. El número final es 41.154 divorcios. En 2009, según la misma fuente, fueron 49.949.

El Registro Civil, que todavía no tiene completo el reporte 2010, también consigna una baja. Hasta el 30 de noviembre muestra 48.032 divorcios, mientras que el total de 2009 fue 53.558. "El número final va a ser más bajo de todas maneras, porque es la tendencia que viene desde septiembre de 2009. Desde entonces empezó la baja de los divorcios", constata Ricardo Viteri, responsable del sitio web www.separadosdechile.cl, que mantiene una estadística muy actualizada en este plano.

Viteri declara a 2010 como el año en que el amor triunfó. No sólo porque bajó el ánimo por separarse. También aumentó el deseo de casarse. Según el Registro Civil, hasta el 30 de noviembre se registraron 56.357 matrimonios, y Viteri cree que la cifra superará los 60 mil casos. Si eso ocurre, sería algo inédito desde el año 2002, que fue el último con números sobre 60 mil.

Aunque el fenómeno que colapsó los tribunales de familia parece estabilizarse, sí asoman nuevos comportamientos. Antes de la ley, la duración promedio de un matrimonio estaba entre los 10 y 15 años. Hoy la relación es bastante más breve: entre 5 y 7 años.

Ya numerosos estudios han mostrado este cambio en la sociedad chilena. Y se ha visto que, por un lado, el matrimonio cae debido a un compromiso más débil y, también, porque muchas parejas están optando por la convivencia.

Sobre el primer punto, Criteria Research hizo un estudio el año pasado para conocer la percepción que los santiaguinos tienen sobre el matrimonio religioso. El panorama es que tienen una visión más bien laica: un 49% cree que el matrimonio por la Iglesia es el verdadero y además ven al momento de dar el sí más como un rito social. La encuesta hecha a 400 personas de Santiago muestra que para un 62% "el matrimonio religioso es un rito que los demás esperan que uno cumpla".

"Los chilenos están concibiendo el matrimonio cada vez más como un hito cívico y desligándose de la perspectiva religiosa. En esta perspectiva laica, el matrimonio ya no coincide en el tiempo con la maternidad; cada hito tiene su propio tiempo y se instala como un elemento más del proyecto de vida, a diferencia del antiguo rol del matrimonio como rito integral de iniciación a la vida adulta", explica María de los Ángeles Álvarez, psicóloga y gerenta de cuentas de Criteria Resarch.

99%
de los 29.601 divorciados que entre 2005 y 2010 se volvieron a casar se mantienen juntos todavía. Hasta ahora sólo el 1% restante volvió a separarse.

35%
de los santiaguinos cree que el matrimonio religioso es indispensable; "de lo contrario, casarse sería sólo un trámite", según un estudio de Criteria Research.

53.558
divorcios informó en 2009 el Registro Civil y fue el año peak . En 2008 la cifra fue menos de la mitad: 22.438. Pero en 2010 la situación comenzó a bajar.

39%
de los quiebres matrimoniales están decididos por la esposa, debido a problemas económicos y a infidelidades, según datos de www.separadosdechile.cl.

1 comentario:

  1. Un tema polémico como cualquier otro, pero para los chilenos que tardaron muchos años en permitir los divorcios legales, aunque las separaciones no eran una novedad, han convertido un acto humano en estadísticas. Como todo en la vida, los procesos alcanzan su madurez, y los chilenos siguen casandose y divorciandose a diferentes porcentajes y con el ritmo mundial de avances en planeación demográfica y con el postmodernismo en las relaciones humanas del amor.

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