viernes, 7 de enero de 2011

La Brenda, se alegra de mi desgracia.

Aunque La Brenda no lee nada ni tiene página en el facebook, se entera de todo a través de sus íntimas amigas, principalmente por boca de La Renata. Pues ya se enteró La Brenda que ya no me casaré como lo había anunciado largamente en varios medios de comunicación.

Me habló La Brenda de inmediato por teléfono, para decirme que se sentía feliz con esa noticia, la de la ruptura con María Elena Rivera, lo que a mi, por el contrario, me tiene muy devastado emocionalmente.

Ayer de inmediato cambié mi situación emocional, en mi página del facebook, de "tiene una relación" por la de "soltero". Medio mundo se enteró de inmediato y la mayoría lamentó lo que me ha ocurrido, al fracasar mi intento de boda con una mujer más chica que yo. Aunque es una vieja con alma de niña.

La larga conversación telefónica con La Brenda me devolvió alguna alegría, porque le manifesté que dentro de todas mis desgracias, ahora que vuelvo a México no tengo dónde alojarme por unos días, mis amigos no han podido ayudarme en ese aspecto, por estar tan ocupados con sus respectivas actividades laborales.

La Brenda me dijo: "negrito de mi corazón, sí tu tienes casa en México, la mía. Así que acá te vienes conmigo, además yo voy por ti al aeropuerto el día que me indiques que llegas a México".

Respiré aliviado, ya que después de varios intentos infructuosos de buscar alojamiento con amigas y amigos cercanos, me resigné a pagar un "hotel de paso" en la Colonia Roma, donde las prostitutas del rumbo "laboran". Pensé que esa era la mejor solución para mis escasos recursos económicos actuales. Jamás se me pasó por la cabeza buscar a La Brenda para pedirle posada unos días, porque eso tiene implicaciones insospechadas para mi integridad emocional.

Si voy a quedarme en el territorio magnífico de La Brenda, ya estuvo que no saldré de ahí, así como así, de fácil.

En su casa yo soy tratado a cuerpo de rey, porque ella es una reina, y le gusta las cosas pomposas y sofisticadas y las atenciones a "su hombre". Ya sé que mandará a bordar mi nombre a las batas blancas de baño, y a otros trapos elegantes que suele tener para mi.

Ese es el precio que debo pagar por no tener casa propia en México, pero no me quedó de otra más que aceptarle la propuesta de mi querida y admirada Brenda, la de ser su huésped de honor el tiempo que yo quiera estar junto a ella...

Comeremos muy bien, de eso estoy seguro, tiene una excelente cocinera de toda la vida, junto a ella. Beberemos alcohol fino y elegante a raudales. Bailaremos al compás de la música norteña que a ella le encanta escuchar. Saldremos a pasear en la nueva camioneta blanca "que me compró" recientemente.

Lo único complicado con La Brenda es que no me deja ver a mis amigos de La Condesa y, mucho menos, a mis amigas, la mayoría de ellas muy guapas y cultas todas. A La Brenda le caen mal los intelectuales por pedantes y soberbios, y ella no entiende sus pláticas y chistes, se aburre demasiado. Siempre que nos juntamos con los contertulios del Café Toscano, frente al Parque México, me lanza patadas discretas debajo de la mesa para advertirme que nos debemos ir de inmediato, por eso nunca pide nada en ese lugar para poder salir disparada de ahí a la menor oportunidad.

Yo necesito hablar con mis amigos del alma, mas aún en estos momentos tan dramáticos que estoy viviendo por la ruptura reciente con María Elena Rivera. Quiero que me apapachen mis amigas y que me digan que me van a querer toda la vida.

Espero que La Brenda no me proponga matrimonio para sacarme la espina de María Elena. No estoy preparado para aceptar esa petición de mano, de mi exmujer.

Me voy a México lleno de contento, tengo donde dormir bien a gusto, y ser tratado como rey.

Pero eso tiene sus consecuencias, ya veremos después cuales son esas...

No hay comentarios:

Publicar un comentario