martes, 4 de enero de 2011

La Historia de los Reyes Magos.

El nombre de Magos es de origen persa, donde el culto iraní derivado de los Acadios y Sumerios hacen historia rica en referencias a la Magia mesopotámica.

Recordemos que Saulo de Tarso “forza” los eventos históricos para hace nacer al Mesías según las profecías.

Los magos son unos personajes que se citan en la Biblia, en el Nuevo Testamento. No se sabe con certeza nada de ellos, ni siquiera cuántos eran, únicamente lo que nos cuenta el Evangelio de Mateo:

Nacido, pues, Jesús en Belén de Judá en los días del rey Herodes, llegaron del Oriente a Jerusalén unos magos diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? (Mateo 2,1-2).

Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso, mirra y dones (Mateo 2:11, edición de la Biblia de Reina-Valera 1960).

A partir de ese relato, tanto la Iglesia Católica como el vulgo en general han ido elaborando una historia sobre los hechos y la personalidad de estas tres figuras.

La tradición cuenta que vinieron de Oriente, en número de tres, que iban guiándose por una estrella que les condujo hasta Belén. Allí buscaron al Niño Jesús recién nacido y le adoraron, ofreciendo oro (presente conferido a los reyes), incienso (empleado en el culto en los altares de Dios) y mirra (un compuesto embalsamador para los muertos). Antes de llegar, en la ciudad de Jerusalén, encontraron al gobernador Herodes el Grande, quien astutamente les conminó a que, de regreso, hablaran con él para darle noticia del sitio exacto donde se encontraba dicho niño, para poder ir él también a adorarle. (En realidad, lo que quería era darle muerte, por eso ordenó la matanza de los inocentes).

La historia sigue contando cómo un ángel se apareció a los tres magos y les advirtió del peligro que corría Jesús si ellos obedecían el deseo de Herodes. Así pues, no volvieron por el mismo sitio.

La manera de soportar desde el Antiguo Testamento sería:

Nm.24:17 “La veo, pero no ahora; Alzase de Jacob una estrella, surge de Israel un cetro, que aplasta los costados de Moab y el cráneo de todos los hijos de Set”

Isaías 60:6 “Una multitud de camellos te inundará, camellos jóvenes de Madián y Efa; todos vienen de Sabá; oro e incienso traen y anuncian las loas de Yavé.

Salmo 72:10 Los reyes de Tarsis y de las costas traerán presentes; Los reyes de Sabá y de Seba ofrecerán dones. 72:11 Todos los reyes se postrarán delante de él;
todas las naciones le servirán. 72:12 Porque él librará al menesteroso que clamare,
y al afligido que no tuviere quien le socorra. 72:13 Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso, y salvará la vida de los pobres. 72:14 De engaño y de violencia redimirá sus almas, y la sangre de ellos será preciosa ante sus ojos. 72:15 Vivirá, y se le dará del oro de Sabá, y se orará por él continuamente; todo el día se le bendecirá. 72:16 Será echado un puñado de grano en la tierra, en las cumbres de los montes; su fruto hará ruido como el Líbano, y los de la ciudad florecerán como la hierba de la tierra. 72:17 Será su nombre para siempre, se perpetuará su nombre mientras dure el sol. Benditas serán en él todas las naciones; Lo llamarán bienaventurado.

Primera aclaración: los Evangelios no mencionan que se trate de reyes. Dicen que son magos. Es prácticamente imposible distinguir hechos reales de hechos ficticios, dada la clara elaboración literaria de tipo midrásico de estas narraciones.

La primera vez que surge el nombre con que hoy conocemos a los Reyes Magos es en la iglesia de San Apolinar Nuovo, en Rávena (Italia). El friso de la izquierda está decorado con mosaicos de mediados del siglo VI que representan la procesión de las Vírgenes. Esta procesión está conducida por tres personajes vestidos a la moda persa, tocados con un gorro frigio y su actitud es la de ir a ofrecer lo que llevan en las manos a la Virgen que está sentada en un trono y tiene al Niño en su rodilla izquierda. Encima de sus cabezas se pueden leer tres nombres, de derecha a izquierda: Melchor, Gaspar, Baltasar...

Con el tiempo, en España y en otros países de tradición católica, se adoptó la costumbre de celebrar al mismo tiempo el día de la Epifanía (el 6 de enero) con la festividad de los Reyes Magos, conjugándose así la manifestación de Jesús al mundo no judío con la fiesta de estos personajes que representaban justamente ese mundo de gentiles. Poco a poco el vulgo fue olvidando el significado verdadero de la palabra epifanía y la convirtió en un sinónimo de adoración de los Magos.

Matanza de los niños

Respecto a la matanza de niños que ordenó Herodes por el temor de que el niño referido pudiera quitarle el trono. José, María huyen trayendo consigo a Jesús a Egipto para salvar al niño Jesús. Este relato guarda cierto parecido con la salvación del bebé Moisés de las aguas del río nilo que se cuenta en Éxodo 1:22 y 2:1-10. Al igual que Moisés y Jesús fueron salvados de la matanza ordenada por el Faraón y Herodes respectivamente. Ambos sucesos están relacionados con Egipto.

Es cierto que Herodes había mandado matar a toda la familia de su esposa y a tres de sus propios hijos. Esta matanza les pareció plausible a los autores de los Evangelios, pero no dan crédito a la matanza de los niños debido a que este hecho es místico y no histórico, es decir, la historia no registra la susodicha matanza.

En la religión Hindú también hacen referencia a la matanza de 5,000 niños por orden del rey Kansa arguyendo motivos similares.

Regreso a Palestina

Con relación a lo anterior, en Oseas 11:1 el dios Yavé dice: ... de Egipto llamé a mi hijo. La huida de José, María y el niño Jesús a Egipto corresponde con exactitud a esta cita, que hace referencia al hecho de que Egipto es el lugar de las iniciaciones y, además, que es el sitio de los experimentos de los Dioses que cita Moisés. La edad de dos años tampoco es cronológica.

En el antiguo Egipto, los Misterios de Osiris se llevaban a cabo en tres ceremonias diferentes. La primera estaba dedicada a Isis, la Luna; la segunda, a Serapis, el Sol, y la tercera, a Osiris, las Estrellas. Cuando llegó a Egipto, Jesús tenía dos niveles de iniciación, es decir, el de la Luna y el del Sol. Aún le faltaba el Osírico o de las Estrellas, las Constelaciones.

Este último nivel corresponde a la Iniciación Briática o Zodiacal. Apegándose a: 1 Corintios 15:41 dice: “Otra es la gloria del sol y otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas, porque una estrella es diferente de otra en gloria”, y a Gn.1:16 “E hizo Dios las dos grandes lumbreras: la lumbrera mayor para gobernar en el día; y la lumbrera menor para gobernar en la noche; y las estrellas también”.

Aparentemente, lo anterior es complicado. Todas las religiones y órdenes místicas tienen un Cristo (Sol). Como se explicó con anterioridad, todos ellos han nacido de una virgen (Luna) y no tienen un padre biológico, pues el padre (residente en Mazloth o las Estrellas o Zodíaco, Jojmah) es un ente divino. Así, se infiere que Jesús había logrado los dos primeros grados iniciáticos en Belén, es decir, en el lugar de la Luz. Jesús requería únicamente el tercer grado y por ello fue a Egipto a recibirlo de manos de los sacerdotes de ese momento. Lo mismo sucedió con Abram y Sarai (después Abraham y Sara). Las órdenes masónicas tienen una base similar a la que se relata aquí.

El gentilicio ‘nazareno’ se explica en Jueces 13:4-5: Por eso desde ahora no debes tomar vino ni consumir alimentos impuros. Pues el hijo que darás a luz será un nazireo de Yavé desde el seno de la madre y nunca se cortará el pelo, por ser consagrado a Yavé. Él salvará a los israelitas de los filisteos que los oprimen.

Mateo 2:23 dice: ...y fue a vivir en un pueblo llamado Nazaret. Así había de cumplirse lo que dijeron los profetas: "Lo llamarán nazoreo.

Mateo escribió este relato para justificar que el Mesías nacería en Belén y habitaría en Nazaret. Para ello hace referencia al cumplimiento de una profecía del Antiguo Testamento que le daba peso teológico.

El nacimiento virginal y la Anunciación

La referencia, que se encuentra en el Libro de los Jueces, dice que el ángel del Dios Yavé se acercó a la estéril esposa de Manoaj (de la cual nunca da el nombre) para anunciarle que tendría un hijo (Sansón, un prototipo de Salvador pero no un Mesías). El Arcángel Gabriel hace lo similar y correspondiente. Todos los Cristos de las religiones nacen de una virgen. Todas las religiones Solares contienen este procedimiento. El Islam no tiene Logos Solar.

Al niño Jesús en el Templo

Según las costumbres Judías, a un niño judío se le considera "hijo de la Ley" (Bar mitzvá). A partir de esta realidad, simbólicamente se le hace desaparecer durante 3 días, parangonando que es entregado a Dios. Este relato muestra un gran paralelismo con los relatos de la Pasión, la obediencia al Padre y la desaparición del Hijo de Dios durante tres días.

Lucas relata que Jesús -a la edad de 12 años, tras desaparecer durante tres días- fue encontrado por sus padres debatiendo con los maestros. La explicación es que los tres días son los grados que las iniciaciones mantienen en todas las épocas, ya comentadas con anterioridad.

También se explican como los tres niveles o ‘mundos’ que se requieren para lograr la unión con Dios: Assiah (Lunar), Yetzirah (Solar) y Briah (las Estrellas). La edad -12 años- corresponde a Mazloth, las Estrellas o Constelaciones. Esto corresponde en Génesis 1:16 al hecho de que los Elojím crearon dos lumbreras y las estrellas. De aquí salen los doce deseos que se realizan el día final del año (fin de ciclo) con las doce uvas.

Después de este acontecimiento y en adelante jamás se hace referencia a José. Se desconocen los sucesos que tienen relación con él e, inclusive, la manera en que murió. Este es un misterio común en las iniciaciones reales. Jesús se ausenta por 18 años, lo que significa el trabajo oculto de las nueve Sefirót de Assiah y las nueve Sefirót de Yetzirah. Además, 1 y 8 suman 9. Luego, Jesús regresa a Jerusalén para ser bautizado en el Jordán por Juan el Bautista.

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