Yo había imaginado que Dostoievski era una suerte de gran Dios insondable, capaz de comprender y justificar a todos los seres. Me asombró que hubiera descendido alguna vez a la mera política, que discrimina y que condena". A Borges -autor de las palabras recién citadas- no le hubiese gustado el "Diario de un escritor", de Dostoievski: hay en él mucho de mera política. O talvez sí, porque como buen Dios, el escritor ruso tiene allí ojos para todo: lo mero, lo grande y lo mediano.
Acaba de ser publicado por Páginas de Espuma con el subtítulo de "Crónicas, artículos, críticas y apuntes" y llega a Chile este mes distribuido por Uqbar. Es la primera edición completa en castellano e incluye una selección de los cuadernos de Dostoievski.
Mil seiscientas dieciséis páginas que, a juicio de su editor, Paul Viejo, muestran, "por fin, todas las facetas y caras de Dostoievski, desde el polemista, serio y grave que conocíamos, hasta un autor mucho más burlesco, satírico y sarcástico que permanecía algo más oculto". Páginas que -cree- "representan al ciudadano, al lector, al padre de familia, al partidario político, al hombre de fe, etcétera".
Un libro que no existe
Según narra Paul Viejo en la nota previa al libro, en diciembre de 1873, Dostoievski fue contratado como director de la revista "El Ciudadano" y decidió reservarse una sección propia a la que bautizó como "Diario de un escritor". El mismo novelista se encargó de explicar con qué se encontrarían los lectores: "Pero hablaré para mí mismo y por puro gusto... y después que salga lo que salga. ¿De qué voy a hablar? Pues de todo lo que se me ocurra, o de lo que me haga pensar". El diario se interrumpió un año después, tras la salida de la revista del autor de "El jugador", y volvió recién en 1876, cuando a cuenta propia Dostoievski inició una publicación mensual bajo el mismo título.
En diciembre de 1877, el proyecto volvió a detenerse hasta que, tras la redacción de "Los hermanos Karamazov", se reanudó en 1880 con un número único dedicado a Pushkin. Luego, en enero del año siguiente, se publicó una edición que no se pensó como la última, pero lo fue: Fiódor Mijailovic Dostoievski murió el día 28 de enero de 1881.
En rigor, el Diario es lo aparecido en dichas publicaciones periódicas: nunca se planteó como un libro, ni menos como el universo que podemos hojear hoy. ¿De dónde surge entonces este diario ampliado? Ocurrió que, tras la muerte de Dostoievski, las primeras ediciones de sus obras completas sumaron al diario propiamente dicho, artículos aparecidos en otras publicaciones e incluso textos inéditos, en el entendido de que respondían al mismo espíritu (el de "hablar de todo lo que se me ocurra"). Eso, con las sumas y restas del editor del caso (partiendo por su mujer), es lo que hoy conocemos como "Diario de un escritor".
Y un escritor insondable
Paul Viejo erige al ruso como precursor del blog. Pasan por estas páginas (en un período que va desde 1845 a 1881) relatos de Dostoievski como "El Bocazas" o "La mansa"; o juicios sobre "Anna Karénina", de Tolstoi: "Este libro directamente se elevó ante mis ojos con una dimensión, que podría responder por nosotros ante Europa, ese buscado hecho, que deberíamos mostrar a Europa... 'Anna Karénina' es una obra de arte perfecta, que ha aparecido justo en el momento adecuado, con algo que en nada parece que pueda compararse en las literaturas europeas en la presente época...".
Dostoievski también fija su atención en la "gente culta" de Rusia y su "manía por las bellezas del gran mundo, con sus ostras y sandías a cien rublos en los bailes". En la burguesía europea, que "al ocupar el lugar de sus antiguos señores y apoderarse de lo suyo,... se separó completamente del pueblo, del proletario y sin reconocerle como hermano lo convirtió en una fuerza de trabajo, por su bienestar, por un pedazo de pan".
Y en los delincuentes: "Lo diré directamente: sólo mediante el castigo severo, la cárcel y el trabajo forzoso, podrían salvarse la mitad de los delincuentes. El castigo no agobia... sino que, por el contrario, alivia. La purificación por el dolor es más sincera, más liviana que el destino que se les prepara absolviéndolos en los juzgados".
También en el reclamo de un suscriptor de su Diario: "Usted, excelentísimo señor, de todas las suposiciones a por qué pudo no llegarle el número, se decantó precisamente por un engaño... A consecuencia de lo cual la redacción se ha apresurado a devolverle sus dos rublos con cincuenta kopeks y pedirle que no le moleste más". O en el suicidio de una joven rusa: "¿Qué la había torturado tanto con sus diecisiete años? Esta es la espantosa cuestión del siglo".
¿Qué es entonces este diario? Talvez los caprichos de un demiurgo, de ese "gran Dios insondable" del que habla Borges. Como explica Paul Viejo, están "todos los conflictos y problemas habituales del pueblo ruso, como su propia idiosincrasia o la integración con Europa", y también los de Dostoievski: "No quiso escribir un diario íntimo, pero me temo que en ocasiones (y para el lector, por suerte) no supo controlarlo y nos lo dejó escrito". Sí, a Borges le hubiese gustado el libro: "Leer un libro de Dostoievski -dice el argentino- es penetrar en una gran ciudad, que ignoramos, o en la sombra de una batalla".
"La burguesía europea... se separó completamente del pueblo, del proletario y sin reconocerle como hermano lo convirtió en una fuerza de trabajo".
Juicios sobre sus colegas
León Tolstoi
"Este libro ('Anna Karenina') directamente se elevó ante mis ojos con una dimensión, que podría responder por nosotros ante Europa, ese buscado hecho que deberíamos mostrar a Europa.../ 'Anna Karenina' es una obra de arte perfecta, que ha aparecido justo en el momento adecuado, con algo que en nada parece que pueda compararse en las literaturas europeas en la presente época; y en segundo lugar, y según su idea, es algo nuestro, algo absolutamente nuestro, y precisamente eso mismo es lo que conforma nuestra singularidad ante el mundo europeo, lo que conforma nuestra 'nueva palabra' nacional o, al menos, su comienzo; esa palabra, que precisamente sin haber sido escuchada en Europa y que, sin embargo, tan necesaria le es, a pesar de todo su orgullo... En 'Anna Karenina' se introduce la idea de la culpabilidad y la criminalidad humanas".
Nikolái Gógol
"Además, ¿qué significa eso de que lo artístico excluye el contenido interior? Es todo lo contrario, lo genera casi todo: Gógol en su Correspondencia es débil, pero es muy individual; el mismo Gógol, en aquellos fragmentos de 'Almas muertas' donde, dejando de ser artista, empieza a razonar como persona común, es francamente débil y ni siquiera original, y, sin embargo, tales obras suyas como 'El matrimonio', 'Almas muertas' son composiciones muy profundas, son las más ricas en contenido interior precisamente gracias a los personajes típicos sacados en ellas. Las imágenes creadas, por poco hacen reventar la cabeza de uno con preguntas superiores a sus capacidades mentales, provocan en la mente rusa inquietudes que, según parece, pueden ser resueltas sólo en el futuro muy lejano; incluso es dudoso que esto sea posible en general".
Alexander Pushkin
"En toda nuestra literatura genios indiscutibles, con una indiscutible 'nueva palabra' sólo hay tres: Lomonósov, Pushkin y en parte Gógol. Toda esta pléyade (Turgueniev, Goncharov, Ostrovski, Tolstói y Nekrásov) surge directamente de Pushkin, uno de los más excelsos personajes rusos, pero está lejos de ser comprendido y explicado. En Pushkin hay dos ideas principales, y ambas incluyen el prototipo de todo futuro y de todo el objetivo futuro de Rusia, por consiguiente, y de todo nuestro destino futuro./ La primera idea es la universalidad de Rusia, su receptividad y la real, indiscutible y profundísima familiaridad de su genio con genios de todos los tiempos y todos los pueblos del mundo.../ La otra idea de Pushkin es este retorno suyo hacia el pueblo y la esperanza sólo en su fuerza, en el legado de que sólo en el pueblo y únicamente en el pueblo hallaremos enteramente nuestro genio ruso y la conciencia de su misión".
Iván Turgueniev
"En 'Humo' de Turgueniev es perceptible un descenso horrible del nivel artístico./ No conoce a Rusia. ¿Qué clase de gente? ¿Qué personajes? ¿Qué tipo es Gubarev, qué tipo de mujeres con los más nuevos vehículos? Todo está inventado. El valor artístico sólo lo desdeñan personas sin educación y poco desarrolladas; el valor artístico es lo más importante, porque ayuda a expresar la idea con el relieve bien dibujado del cuadro y de la imagen; en cambio, si prescindimos del arte, explicando la idea a secas, sólo causamos tedio, acostumbramos al lector a dejar pasar inadvertidos los detalles, al pensamiento superficial y, a veces, a la incredulidad ante juicios mal expresados y hombres de papel... ¡Allá él, qué me importa! ¿Qué nos importa a todos nosotros? ¿Y qué le importa todo esto a cualquiera que sea?"
Edgard Allan Poe
"Se puede decir que Edgar Allan Poe es más un escritor caprichoso que fantástico. ¡Y qué caprichos tan raros, qué atrevimiento en esos caprichos! Casi siempre escoge una realidad extraordinaria, pone a su personaje en unas condiciones circunstanciales o psicológicas extraordinarias, ¡y con qué capacidad de clarividencia, con qué precisión sorprendente cuenta el estado de ánimo de este personaje! Además, Edgar Allan Poe tiene una característica que lo distingue absolutamente de todos los demás escritores, este rasgo distintivo es la fuerza de su imaginación. No es que supere en imaginación a otros escritores, es que en su capacidad de imaginación hay una particularidad que no hemos visto en ninguno: la fuerza de los detalles... en los cuentos de Poe se ven todos los detalles de cada imagen o acontecimiento hasta tal grado, que casi se convencen de su posibilidad, de su realidad, aun siendo este acontecimiento imposible o no habiendo sucedido nunca".
George Sand
"George Sand no era una pensadora, pero era una de las más clarividentes vaticinadoras... de un futuro más feliz, futuro que espera a la humanidad, cuyos ideales, según había creído animada y magnánimamente a lo largo de toda su vida, son accesibles, porque ella misma, en su alma, fue capaz de edificar el ideal. George Sand murió deísta, creyendo firmemente en Dios y en su inmortalidad, pero decir esto de ella es muy poco: fue más que deísta, talvez, fue la más cristiana de todos los escritores franceses de su tiempo, aunque no profesase el cristianismo como católica formal.../ fue, talvez, una de las más fieles creyentes en Jesucristo, sin que ella misma se diese cuenta".
Alexandre Dumas
"Por eso Dumas no es un maestro, porque no puede contener su fantasía desenfrenada, lo que produce efectos desmesurados. Supongamos que el conde de Montecristo sea rico, pero ¿para qué le hacía falta tener un frasco de esmeralda para el veneno? ¿Para qué tenía aquella sustancia nutritiva de la que podía alimentarse durante varios días usando sólo una pizca? Claro está, existe la probabilidad física de encontrar en la naturaleza una esmeralda grande que sirva para hacer un frasco. Pero hay que saber la medida, hay que saber contenerse a tiempo... Los verdaderos maestros saben medir con tacto sorprendente y entienden esta medida correctamente".
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