miércoles, 3 de noviembre de 2010

Facebook en la política de EEUU.

Es evidente que Estados Unidos va a la vanguardia del avance tecnológico en el mundo, y no podía ser menos en el uso intensivo de las redes sociales, Facebook y Twitter, para incidir en los electores. Ya Barack Obama había dado muestras de gran visión política, al apoyarse en las redes sociales para su campaña para alcanzar la presidencia de esa poderosa nación.

Otro político latinoamericano, Hugo Chávez, también quiso imitar la estrategia de comunicación de Barack Obama y se dio de alta en Twitter, cuya página es una de las que más seguidores tiene en Venezuela, claro que esos seguidores son de ciudadanos desesperados por conseguir un empleo y acuden al presidente como suele ocurrir en estos países: hay que pedirle todo a "papá gobierno", para que resuelva las necesidades más urgentes de los más desfavorecidos...

El País nos ofrece el siguiente panorama de las redes sociales en Estados Unidos.
Barack Obama demostró en 2008 que se puede utilizar internet para sumar votos. Revolucionó el uso de la red para consolidar una campaña que empezó puerta a puerta y terminó conquistando votantes a través de perfiles en redes sociales. Pero el partido demócrata no ha sabido rentabilizar la ventaja de aquella victoria -ni en política, ni en internet. La oposición acaba de cerrar una campaña que ha permitido unir un movimiento tan disperso como el Tea Party gracias a la red.

Los republicanos cuentan con 190 mil seguidores en Facebook, frente a los 160 mil de los demócratas. En Twitter tienen 19 mil seguidores. Los demócratas han recuperado terreno en el último mes, con 22 mil. Pero la mayor diferencia está en You Tube, donde los republicanos se han volcado en los últimos meses con campañas de vídeo. Los tímidos 2 mil seguidores demócratas no son nada en comparación con los 17 mil de los republicanos.

Una de las claves de esta diferencia puede estar en las distintas estrategias adoptadas por ambos partidos. Mientras que el partido demócrata optó por centralizar toda la campaña de internet a través de Organizing for America, una organización vinculada al partido demócrata, los republicanos han tenido más libertad. Cada candidato hizo su ofensiva personal.

Aunque John McCain es el republicano con más seguidores, Sarah Palin ejerce de líder. El último en sumarse es Karl Rove, artífice de las campañas electorales de George W. Bush. Ambos han protagonizado polémicas sin micrófonos de por medio. A Palin le han bastado sus cuentas en Twitter y Facebook para contestar a los medios de comunicación, hacer declaraciones, atacar a contrincantes o anunciar su próxima aparición pública.

Las redes sociales han sido algo más que un altavoz para los políticos. Han llegado a los votantes adentrándose en su último lugar de visita preferido. Se han librado del filtro de los medios, publicando exactamente los mensajes que querían transmitir y sin esperar a que ningún reportero les pidiera una reacción. La interacción con los usuarios, respondiendo a sus sugerencias de forma directa, crea una sensación de transparencia que pone a los políticos al nivel de otros internautas, como un ciudadano más.

El empuje de todos los candidatos demócratas y republicanos en Twitter ha invitado a los ciudadanos estadounidenses a seguir la campaña en las redes sociales. Por primera vez, la opción de preguntar directamente a un político a través de internet está consolidada. En 2008 era una novedad, una excepción. Una de las consecuencias ha sido que los medios de comunicación norteamericanos combinan los resultados de las encuestas electorales, y los primeros resultados, con el nivel de actividad en las redes sociales.

The New York Times creó un mapa interactivo para medir la influencia de cada uno de los candidatos en Twitter. La cadena pública de televisión PBS elaboró un sistema para rastrear los temas más calientes, y el interés de los internautas, en función de su intensidad en Facebook o Twitter.

Facebook fue también protagonista de la manifestación para "Restaurar la Cordura", en respuesta a la del Tea Party. Cuando el cómico John Stewart bromeó en antena con la idea de una concentración en Washington, un grupo de seguidores en Facebook invitó a Stewart a celebrarlo de verdad. El cómico Steve Colbert dijo en su programa que se sentía "celoso" de la atención recibida por Stewart en internet y convocó la marcha para "mantener vivo el miedo". Colbert consiguió su grupo de apoyo. Entre los dos, acabaron reuniendo a unas 200.000 personas en Washington tres días antes de las elecciones.

Ganó el humor frente a la negatividad de un Tea Party que construyó su campaña en torno a la idea de recuperar el país para los norteamericanos.

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