domingo, 26 de mayo de 2013

Barsa superior.

Azulgrana en la calle y en el campo

El Barcelona, superior de principio a fin en un derbi muy intenso, derrota al Espanyol con goles de Alexis Sánchez y de Pedro en un estadio de Cornellà-El Prat enrarecido

Alexis, en el momento de su gol. / David Ramos (Getty )

La Rambla es del Barça, Colón viste la zamarra azulgrana y en Cornellà-El Prat ondea ahora la bandera del FC Barcelona. El Barça ganó el derbi en la calle y en el campo para desdicha del Espanyol. A regañadientes, por orden de la jefatura y de manera disimulada, los blanquiazules recibieron a los azulgrana -que actuaron con la camiseta tropical- la  con el pasillo de honor de los campeones, para después claudicar sin discusión en la cancha. Al Barcelona le dio lo mismo que algunos aficionados le dieran la espalda mientras la mayoría homenajeaba a los muchachos de Clemente que protagonizaron una histórica Copa de la UEFA en 1988. El equipo de Tito Vilanova funcionó con seriedad y solidez, suficiente para cantar victoria y aspirar a cobrar una prima de un millón de euros, el premio a repartir en la plantilla si suma 100 puntos e iguala el récord del Madrid de Mourinho; le alcanza con ganar el próximo sábado al Málaga.

ESPANYOL, 0 - BARCELONA, 2

Espanyol: Cristian Álvarez; Javi López, Colotto, Raúl Rodríguez, Capdevila; Víctor Sánchez (Simão, m.70), Forlín; Stuani (Cristian Alfonso, m.91), Verdú (Cristian Gómez, m. 88), Wakaso; y Sergio García. No utilizados: Casilla, Mattioni, Baena y Cubilla.
Barcelona: Víctor Valdés; Alves, Piqué, Mascherano, Alba; Thiago, Song, Iniesta (Xavi, m. 83); Alexis (Tello, m. 83), Cesc y Villa (Pedro, m.70). No utilizados: Pinto, Montoya, Adriano y Busquets.
Goles: 0-1. M. 13. Alexis Sánchez. 0-2. M. 86. Pedro.
Árbitro: Fernández Borbolán. Amonestó a Raúl Rodríguez, Iniesta, Forlín, Cesc y Capdevila. Expulsó a Wakaso (m.80).
Cornellà-El Prat: 27.578 espectadores.
Adjudicado el título, no solo se impone activar las causas colectivas, sino también despertar las individuales para llegar con decoro al final de la Liga. Ausente Leo Messi y convertido en un pivote Villa, vive el Barcelona de Alexis. El chileno ha alcanzado su mejor punto de forma en mayo, justo cuando se especulaba con su traspaso, después de ser considerado un mal fichaje porque no metía goles. Ya no juega para sus compañeros sino que ha tenido que reivindicarse ni que fuera por amor propio, y felizmente ha encontrado la portería: seis tantos en los últimos siete partidos. El de Cornellà fue muy bonito: tomó la pelota en el pico derecho del área, tiró la pared con Villa, la controló con el pecho, recortó al central y la puso de rosca junto al poste izquierdo de Cristian Álvarez. La agresividad y movilidad de Alexis Sánchez animó un partido presidido por la intensidad y la presión, poco luminoso, por otra parte, sin mucha continuidad en el juego. La afición reparaba sobre todo en el contencioso Alves-Wakaso, un pulso tan bravo como inocuo, propio de una tarde de ritmo más que de fútbol. Hasta Iniesta tomó una tarjeta de Fernández Borbalán.
Nada mejor que la rivalidad ciudadana para alimentar el fin de campeonato. A falta de elaboración y precisión, se imponía la recuperación y los ataques cortos protagonizados por los azulgrana, que formaron con los titulares, nada de rotaciones ni promociones, a excepción de Thiago y Song, que jugaron por Xavi y Busquets. El camerunés estuvo muy puesto como mediocentro y el equipo pudo desplegarse con criterio, incluso por la banda derecha, propiedad de Alves ante la falta de un 7. Aunque escasas, las llegadas del Barça fueron concretas, especialmente por parte de Cesc, muy participativo y por contra desafortunado en el tiro: un remate franco dio en el poste. No hubo apenas noticias del Espanyol hasta el descanso por el buen control de partido del Barcelona.
La afición reparaba sobre todo en el contencioso Alves-Wakaso, un pulso tan bravo como inocuo
Aunque despabilaron los blanquiazules en la reanudación, el Barça pudo cerrar el partido en una ocasión clamorosa de Villa. Habilitado por Cesc, El Guaje se quedó solo ante el portero y marró el disparo después de controlar la pelota y mirar la portería. Tuvo demasiado tiempo para pensar y se equivocó Villa. El asturiano tiene la cabeza en otro sitio, seguramente Londres.
No importó demasiado porque el Espanyol de Aguirre no ha encontrado la manera de jugarle al Barcelona. Fracasó en el Camp Nou (4-0) y volvió a perder en Cornellà-El Prat (0-2). A pesar de que tuvo más presencia en la cancha contraria, apenas provocó la intervención de Valdés. Al técnico mexicano no le quedó más remedio que arriesgar con los cambios para intentar descolocar al Barça. La respuesta azulgrana, sin embargo, fue óptima, también desde el banquillo: supo organizarse el equipo y presionar lo justo para rematar el encuentro con un gol de Pedro a pase de Xavi. La expulsión de rigor de Wakaso, cuyo arrebato no tiene fin, acabó por desquiciar al Espanyol, el mismo equipo que permitió que el Barça cantara el alirón después de empatar con el Madrid. No hay más color en Barcelona desde entonces, en la calle y en el campo, que el azul y grana del Barça.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada