domingo, 26 de mayo de 2013

Crisitna: no soy eterna

El kirchnerismo celebra 10 años de poder, pero Fernández aclara que no es “eterna”

Los seguidores de la presidenta de Argentina toman las calles de Buenos Aires para celebrar el décimo aniversario de la llegada al poder de los Kirchner

Miles de argentinos seguidores de la presidenta Cristina Fernández se concentran en el centro de Buenos Aires. / David Fernández (EFE)

Hace diez años, cuando Argentina apenas salía de una de sus peores crisis políticas, económicas y sociales, pocos militantes acompañaron a Néstor Kirchner en su asunción como presidente. Este sábado, en cambio, el kirchnerismo planeaba reunir a medio millón de personas para festejar en la Plaza de Mayo lo que ha calificado como “década ganada”, en contraposición a los 80, considerada la “década perdida” para Latinoamérica. Lo que para los seguidores de la presidenta de Argentina, la peronista Cristina Fernández de Kirchner, han sido diez años de “recuperación de la política” y “una extraordinaria transformación a favor de las clases populares”, para la oposición ha sido la “década derrochada”.
La histórica plaza del centro de Buenos Aires estaba llena cuando Fernández se dirigió al anochecer a los argentinos por cadena nacional de radio y televisión. Detrás de ella se veían los rostros de gobernadores de provincias, como el salteño Juan Manuel Urtubey y el formoseño Gildo Insfrán, cuestionado por la situación de los indígenas en su territorio, además de ministros, artistas y Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.
“Mi compañero vino a encabezar el proceso de transformación y cambio más importante de las últimas décadas”, destacó la viuda de Kirchner. También dijo que “las dos personas más difamadas” en Argentina después del expresidente Juan Domingo Perón y su segunda mujer, Evita, han sido ella y su marido. Explicó que era el coste de haber asumido ciertas políticas: “Cuando defendemos a los sectores más vulnerables, incorporamos a millones de trabajadores al trabajo, creamos la asignación universal por hijo, consagramos las convenciones colectivas de trabajo, digo que es una década ganada por no por un gobierno sino por el pueblo. Cada hombre y mujer que han podido jubilarse, cada pibe que recibe una netbook, las nuevas universidades, los 1.400 colegios nuevos”. Recordó que los empresarios también han ganado dinero en estos diez años.
“Yo no soy eterna ni tampoco lo quiero ser”, dijo quien está inhabilitada por la Constitución para buscar una segunda reelección en 2015, y ante las especulaciones sobre una posible reforma de la Carta Magna. “Es necesario empoderar al pueblo de estas reformas y estas conquistas para que nadie más pueda arrebatárselas”, añadió Fernández, que en marzo pasado se manifestó en contra de una reforma constitucional, que antes pregonaban algunos dirigentes kirchneristas que ahora alaban al vicepresidente de Argentina, Amado Boudou, investigado en varias causas por presunta corrupción.
La celebración de la “década ganada” comenzó en el Obelisco de Buenos Aies con espectáculos infantiles. Después continuó a pocos metros de allí, en la Plaza de Mayo, con un concierto bien latinoamericano: el cubano Silvio Rodríguez, los brasileños Os Paralamas, los mexicanos Café Tacuba, los uruguayos Jaime Roos y Falta y Resto, la venezolana Orquesta Sinfónica Simón Bolívar y varios músicos locales como Fito Páez y otros intérpretes de folklore, música popular, electrónica y cumbia.
Gobernadores de provincias y alcaldes de municipios de la periferia de Buenos Aires identificados con el peronismo más tradicional estaban encargados de movilizar a militantes. Pero se esperaba que los que más personas convocaran fueron los dirigentes del colectivo más fiel a Fernández, Unidos y Organizados, que agrupa a fuerzas dentro y fuera del Partido Justicialista (PJ, peronista). Unidos y Organizados está compuesto por la agrupación juvenil La Cámpora, que dirige desde las sombras el hijo de los Kirchner, Máximo; el Movimiento Evita y la Corriente de Liberación Nacional (Kolina), que lidera la cuñada de Fernández, Alicia Kirchner, que suena como posible candidata a diputada en las elecciones legislativas de agosto y octubre próximo. El festejo por los diez años de kirchnerismo sirvió como punto de largada para la campaña electoral y además como respuesta frente a los cientos de miles de argentinos que se manifestaron contra el Gobierno en las protestas del 8 noviembre y el 18 de abril pasado, así como en la huelga general del 20 de noviembre, de la que participaron muchos que habían apoyado la reelección de Fernández en 2011.
El décimo aniversario coincidió con el tradicional festejo de la Revolución del 25 de mayo de 1810, en la que Argentina se independizó de facto de España. Como es habitual, la jefa de Estado asistió a una ceremonia religiosa, esta vez en Luján (70 kilómetros al oeste de Buenos Aires), donde está la Virgen patrona de este país. Allí, en su homilía, el arzobispo de Luján, Agustín Radrizzani, reconoció que “es mucho lo que se viene haciendo”, pero aún “Argentina tiene demasiados pobres y excluidos”. Después Fernández partió a la Plaza de Mayo, la misma donde está la Casa de Gobierno y el Cabildo donde se declaró la Revolución de 1810.

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