martes, 8 de febrero de 2011

Doctora Montserrat Caballé.

El marco no era esta vez el Liceo de Barcelona, pero la ornamentación de raíz mudéjar del magnífico Paranínfo de la Universidad de Barcelona (UB) no podía ser un escenario más teatral para acoger a Montserrat Caballé (Barcelona, 1933) en la ceremonia de su investidura como doctora honoris causa de la más antigua de las universidades catalanas.

Emocionada, la soprano, vestida con la toga ceremonial y la muceta azul celeste distintivo de la Facultad de Geografía e Historia, ha recibido este mediodía de manos del rector de la UB, Dídac Ramírez, el birrete octogonal que la distingue como doctora, el anillo como emblema para firmar y sellar los dictámenes y consultas, los guantes blancos símbolo de pureza y el abrazo fraternal en nombre del claustro. El rector de la Universidad de Barcelona ha añadido a todo ello un casto beso.

Desbordada, Caballé no ha podido contener las lágrimas. Ella, que, ha recordado en su parlamento de agradecimiento, la emoción la había embargado desde que a finales del pasado mayo le comunicaron que la universidad de su ciudad natal le había concedido un doctorado honoris causa a propuesta de la Facultad de Geografía e Historia.

"Me falta el aire", suspiró la soprano, cuyo prodigioso dominio de la respiración convirtió su célebre fiato en una sus más admiradas señas de identidad, junto a la belleza de su voz y el dominio de la técnica. Ejemplo de ello ha sido la proyección de su portentosa interpretación de la célebre aria Casta diva, de la representación de Norma que protagonizó en 1974 en el festival de Orange (Francia) que pone la piel de gallina.

Montserrat Caballé ha tenido como padrino al profesor de Historia de Música de la UB Xosé Aviñoa, quien ha glosado la carrera de la soprano en su discurso de presentación. En su turno, Caballé ha leído un breve discurso de poco más de cinco minutos en el que se ha declarado afortunada porque su vida haya girado entorno de la música y ha hecho un llamamiento en favor de la paz y de la música como vehículo para el entendimiento.

Al finalizar el acto de investidura, la soprano ha cantando desde su sitio como nueva doctora el tradicional himno universitario Gaudeamus Igitur, interpretado por el Coro de Cámara Dyapason, que ha abierto la ceremonia con el Canticorum Iubilo de Händel. Y como si del final de una representación operística se tratara, el numeroso público ha llenado el Paranínfo ha ido en masa al encuentro de la soprano para felicitarla, fotografiarse con ella y pedirle un autógrafo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario