Las plantas se vengarán esta primavera. Y sus víctimas serán los aproximadamente seis millones de personas con alergia al polen, según pronostica la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC).
Que haya alergias en primavera es lo habitual, pero su intensidad depende de las condiciones en que han vivido los vegetales los meses previos, y este año ha sido especialmente duro para ellos, porque a las variaciones climatólógicas -de alguna manera también condicionadas por los humanos por el calentamiento- se ha unido una agresión mayor: los casos de mayor contaminación que han registrado las ciudades, donde algunas plantas ornamentales se unen a los pólenes agrícolas como potentes alérgenos.
Francisco Feo, coordinador del Comité de Aerobiología de la SEAIC, ha señalado que los fenómenos meteorológicos extremos, como lluvias intensas o frío y calor alterno provocan una "prolongación de la temporada polínica, adelantando su inicio y retrasando su finalización".
Así, los alérgicos comenzarán a notar los síntomas durante el mes de marzo, "aunque será en abril, mayo y junio cuando estos se agudicen".
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